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(textos insertos en Facebook)
Es tu imagen la que ahora me inspira, no creas que mi gramática delira. Saltan mis dedos por las teclas ya que mis manos no pueden jugar con tu cabellera. Ríete con mi estrofa mal pegada o, mejor, sonríeme, dándome algo de tiempo para enhebrar las líneas con las que escribirte algo más que pamplinas desbaratadas.
A mí me da mucho gusto saber que existes aunque sea en la ciudad que da a otro mar. Desde la mía te envío esta misiva cariñosa para compartir en un castellano internacional la poesía dulce que nos una en el discurso terrenal.
Cada día, sea cual sea su dureza por cansancio o tropiezos, siempre hay un deseo positivo de alguien que te lo alegra.
Los besos de papel de antes (los de las cartas), los virtuales de ahora ( los de las pantallas),los de los saludos protocolarios en directo (mejillas tangenciales) no superan los besos químicos en vivo, intercambios de fluidos apasionados que nos recuerdan que una vez fuimos lava de volcanes antes de ponernos a andar como andantes.
Si del navegante cuida el faro y si éste es cuidado por el guardián de la noche, si la luz es camino y su destello marca el punto a seguir, si un lugar dónde ir hace de guía y andar hace la vida ¿ quién cuida de la luz que hizo al mundo que nos cobijó a todos? Si somos la tierra donde nos asentamos y somos el mar por el que viajamos nos cuidamos mutuamente besándonos en todos los acantilados A veces tú eres agua y yo roca y otras tú suelo y yo olas pero siempre somos los dos hijos de la luz.
Entre mi mundo y el tuyo nada nos separaría: ni la distancia en quilómetros, ni las geografías ni las edades, ni las telas que vestimos ni las moradas distintas, aunque en nuestros futuros limitados habría que buscarnos espacios de encuentro para las palabras y los besos, deberíamos compatibilizarnos con nuestras agendas, enviarnos mensajes de cariño con frecuencia para actualizarnos en nuestras memorias donde no cupiera el olvido.
Si saltas de la mono-voz a la multipalabra, o sea a la oración , la frase, el verso o la estrofa podré seguirte. De veras, cuídate. Lo digo de corasón.
¿La tristeza es un intervalo entre alegrías o la alegría lo es entre tristezas? No lo sé. Aceptaré que la vida cursa combinando ambos estados emocionales. Lo que sí sé es que la felicidad es una construcción que depende en gran parte de la voluntad personal que organiza la libertad de ser. Quisiera encender la luz de madrugada en tu mirada triste y oírte decir que has vencido toda amargura pasada.
"¡Amar y dejar amar! "No hay una frase tan corta y de mayor contenido que ésta."Vive y deja vivir" que se oía decir antes. ¿Por qué le resulta tan difícil a la especie humana aceptar la libertad amorosa y sentimental, los distintos pronunciamientos sexuales y plurales? Mientras haya una moral prohibitiva contra intimidades diferentes los indicadores de crecimiento del sistema social seguirán siendo una estafa..
Si dejas que me atreva, algún día silbaré en uno de tus pentagramas, si desafino échame o enséñame.
Sí,, soy gramática. Me hago y deshago entre textos, me zurzo y recompongo, me experimento y expreso; recreo en las letras la estética que la vida no da en exceso. ¿Es que tú no eres creante con la música o la belleza? Deja que te corteje a mi modo desde el poema, déjate llevar por tu intuición que yo te intuyo como hada y maestra. Pídeme más de mí en un inicio de no podemos saber qué a bordo de nuestras biografías llenas de faltas.
En la contaduría de las sonrisas destaca la tuya por su elegancia y finura.
Me colaría en tu escuela de música para vibrar con las notas que aprendas, ser sonido con ellas y llevármelas con mi vuelo de cada noche a la luna. Te daría a cambio las palabras justas y exactas, repartidas estratégicamente en el criptograma para que me descifraras.
Cada vez que escucho el Rèquiem de Mozart experimento que fue una música creada para quienes, conscientes de nuestra mortalidad, podríamos intuir que la tragedia es excelsa, que el final no es más que una ficción, que la vida con una finalidad predeterminada no existe, que todo lo vivo es vibración, onda, ilusión. Me viene el recuerdo de un moribundo pidiéndole la demora a su propia extinción inventando las notas que le faltaban, las que nos faltaban para disfrutarlo eternamente. Esta es la genialidad artística: prevalecer más allá del cuerpo, más allá de la temporalidad.
Un tentempié para ti: Te contesto en cuanto pueda, en forma de carta, a la tuya, al estilo de las de otrora que eran de correo ordinario, aunque en mí ninguna palabra es escrita para salir del paso ni mis rimas son un juego de escritor ensayando. Espero que tu lágrima enjugada al escribir tu anterior misiva la hayas juntado a nuestra clepsidra de arena para que quede el rastro químico de que ambos somos algo cierto aunque andemos algo a tientas en el mundo que nos ha configurado a su conveniencia. Llámame cuando quieras, aunque no tengas nada que decir y solo mi voz oír quieras, llámame cuando quieras aunque una teoría para decirme no tengas.
El amor a distancia tuvo siempre algo de enigmático. Se amaban mensajes y noticias, perfiles expectantes, se enviaban notas a través de mensajeros de confianza para citas secretas al palio de las espías miradas, se buscaban los confesionarios como copularios y cuando una historia de afectos era imposible los amantes se despeñaban desde una roca a los mares. Ahora nos poetizamos desde la calma de los terminales, no hay nadie que nos tosa cuando nos permitimos ser sentimentales. Mientras haya hombres deseantes que se enamoren a distancia el mundo todavía no está del todo perdido, será la poesía quien lo salve. Mientras haya mujeres deseadas aunque callen, la emoción trasegada seguirá su cauce y hará diana cuando la sensibilidad recompuesta supere su percance.
¿Y ese soy yo? Pues sí, lo admito. Por más que examine mi fotografiario no encontraré nada mejor por el momento. Creo que debo ponerme en manos de un estilista para que me instruya qué debo hacer para sonreírle al mundo y de paso pedir el servicio de un experto en photoshop para que me retoque ya que no clienteo peluquerías salvo cuando viajo.
No encuentro la foto en la que pueda decir: ésta sí me representa. Debe ser que ya no soy el que fui en cada una de las imágenes que guardo en mi álbum. O peor: debe ser que no me reconozco. (disculpa tantos cambios, permanezca atento a la pantalla).
¿que qué estoy pensando me preguntas? Pienso que eso de meternos en la categoría de homo Sapiens fue una pasada. Nos viene demasiada grande la talla de esta definición.
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Cada cantidad de dos cifras desiguales tiene dos posibilidades combinatorias según la una se ponga delante o vaya detrás. A los 12 pensé que a los 21 estaría en la plenitud de mi existencia, a los 13 que los 31 tendría una vida ya hecha o que los proyectos que tuviera los tendría mas que adelantados, a los 14 que a los 41 estaría a la media edad, a los 15 que a los 51 empezaría mis balances existenciales, a los 16 que a los 61 ya no queda tanto tiempo para hacer planes, a los 17 que a los 71 pasaría por viejo, a los 18 que a los 81 empezaría la decrepitud, a los 19 que a los 91 sería un anciano venerable, a los 21 pensé que la década que me esperaba, la tercera década de vida iba a ser la más pletórica y creativa, lo cual asi considerada me autorizaba a dejar de estar en la nómina de los vivientes después de cumplir los 30. Ahora con 57 me alegro de que eso no fuera así. Lo que viví después de los 40 superó en conciencia y placer a lo que había vivido en las cuatro décadas anteriores. Lo que vengo viviendo en mi década de los 50 supera en comprensión y sentido existencial a lo que viví en la de los 40. Lo afirmo categóricamente, no tengo ninguna duda sobre esto. Es algo que desde las bajuras de los veinte o de los 30 no se puede comprender. La infancia y la juventud vive en la inopia narcisista creyendo que siempre tendrá la energía, la tersura y la belleza de esas edades. A su debido tiempo y turno, el ser mas bello y energético verá como a su cuerpo le pasa factura por el paso del tiempo y por los palos recibidos. Las heridas mas graves no son las que cortan el cuerpo sino las que hacen el alma a trizas. Los agravios y las incomprensiones pesan y se recuerdan mas que los accidentes o incluso cuando no se recuerdan son las que dejan más secuelas.
La de los 57 es ya una edad. Es una edad que te lleva a escuchar a otros con la misma o cifras parecidas a que digan “nos estamos haciendo mayores”. Sí la verdad es que son años. Diré lo mismo tras cumplir los 75, si los cumplo. Los años pasan sin mas esfuerzo que el de seguir respirando. En cada inspiración de aire uno confirma su deseo de continuar en vida. Eso lo hace millones de veces, tantas como reafirmaciones de seguir existiendo. Se dirá a modo de excusa que es el cuerpo el que quiere seguir vivo y que la respiración no pasa por el planning ni por la decisión voluntaria. Es cierto. Si tuviéramos que planificar la respiración, la humanidad se habría extinguido después de que a miles de millones se nos hubiera olvidado apuntarlo en la agenda antes de acostarnos. Un día te ponen a nacer y a cada año, que sumas ese año pasado, ves como tu organización corporal te lleva a una continuidad de existente. Los años sumados son una cifra, la sabiduría depende no tanto del tiempo como de las interpretaciones y lecciones sacadas de la vida. A pesar de eso el más viejo sabe o debería saber más que el mas joven. En las culturas primigenias los consejos de ancianos eran instancias de poder y mando porque se les reconocía su saber acumulado.
Cumplir años y -lo que es más intrigante- desearnos cumplir muchos más es el resultado de un estrecho vinculo con la vida. Para la mayoría seguimos aceptándola como lo mejor o lo único y a pesar de todos sus reveses seguimos viendo que bien vale la pena por los placeres que se consiguen. A priori, a varias décadas antes de fallecer ya se han llegado a conclusiones sólidas acerca de lo que puede dar de sí. Lo más importante de una biografía no es su balance final sino las conclusiones elaboradas según las cuales e sabe que la vida, la mejor de las vidas, no puede conceder la expectancia virtuosa de la felicidad total, propia y ajena. El humano investido de razón sabe mucho antes de terminar sus días que viene a vivir una vida filosóficamente enriquecida y socialmente limitada.. Lo que extralimita en el campo del imaginario le es negado por los límites mas ordinarias de la realidad más rutilante. Claro que hay que vigilar con esta idea, puesto que somos lo que pensamos y no me gustaría vivir menos en cuanto a contenido y placeres por creer eso. El realismo de sujeto, su real interiorizado, no puede exagerar la propia fuerza ya que significaría descubrir la propia debilidad, tal como dijera Emil de Girardin; tiene que reconocerse en lo que es, parte de un proceso limitado en lo concreto e ignorado o diluido en lo general. Esta es la calve: ser proceso, ser conciencia de proceso. Al serlo, todos los tiempos están combinados, cualquiera de las cifras de edad pasadas está en el presente y las que quedan por biografiar, en el sentido de llegar a ellas, tambien. Ser presente es no ser calendario, no ser cifra, no ser tiempo. El único interés de la fecha de nacimiento de alguien es para poder ubicar en las coordenadas de una época e inferir, por tanto, a qué clase de mundo fue sometido y tuvo que ubicar su subjetividad inevitablemente condicionada por ese tiempo. Por lo demás, nacer en una década u otra, a mediados de un siglos o a finales, no es tan significativo, salvo para comparar la cantidad elaborativa de los discursos concurrentes.
Lo que hace a alguien eternamente joven no es el plan de belleza antiarrugas o la pócima para el rejuvenecimiento celular sino la permanente curiosidad por conocer y descubrir. Por eso decimos que hay individuos que ya presenta signos de ancianidad cuando aun no ha concluido su infancia y otros que mantienen el espíritu despierto y son de talante innovador por años que tengan. La vida procesada como un proceso en continua concienciación es un itinerario por la indagación para saber enfrentar cada situacion desde su impacto a la propia subjetividad. Estoy apuntado a la idea de encender las chispas de la motivación cuando ha fallado o de la pasión para seguir dándole un plus de valor al hecho de vivir por el solo hecho de respirar. William Butler Yeats dij oque la educación no consiste en llenar un cubo como en encender una hoguera. La sabiduría existencial no es la de llenarla de todo lo que venga sino saber iluminar cada momento.
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Soy leal para cada acto, en mas de mil si son los que propones, para juegos de saltimbanquis entre cielos y tierras. No puedo prometer eternidad pero sí la pócima de una sabiduría que me regalara el tiempo. Te llevaré de la mano como una niña necesitada de luz y afecto. Te besaré mientras tatúas mi nombre en tus senos , te colmaré de argumentaciones para que seas libre sin rendir cuentas nunca a ningún dueño. Te debates en tus dudas adolescentes entre querer y no obtener acercándome en un verso y alejándome en el siguiente. Sabes dónde estoy y no hay mas distancias entre nosotros que la que tú estableces. Sigue mi rastro. ¿De cuantas palabras se ha de llenar el camino que va del Atlántico al Mediterráneo para que dos amantes se encuentren para tocarse con sus verdaderas manos? No hay mayor imposible que el de la actitud imposibilista de quien no transgrede su espacio, que corta las alas que le crezcan y que no acepta viajar lejos de sus aledaños. Viaja, viaja, vuela hasta mí que te recibiré con mis manjares y mis suertes. Hazlo sin caer en idolatrías, no me tomes por santo tampoco por bandolero acechando dispuesto al asalto. No te violaré en tus caprichos. Te compartiré como exquisita junto a tus letras verticales y no sé si saciaremos todo lo que pueda contener este mundo pero ya será mucho comprendernos en nuestros ancestros. Puede ser, porque todo puede ser, que hagas de las palabras un entretenimiento estilístico para especializarte en el juego de las diletancias, descartándote para la consumación de los actos. Por mi parte no ignoro que cada palabra es un compromiso que encapsula al menos un afecto que aguarda concretarlo con las manos y el resto de mi cuerpo. Estoy en la pantalla de tu ordenador que en tu mesa te acompaña. Tal vez aún no lo sepas, pero ya estoy en tu casa, en tu dormitorio, en tu cama. Si no me sospechaste nunca como entelequia ya es hora que me aceptes como tu sueño andante. ¿qué, dónde andaba, me preguntas, hace apenas instantes? Siempre estuve aquí y ahí, conmigo y contigo, en un archivo de anhelos en espera, en la interdistancia de un click, en una lista universal de deseos. Ponte a sentir quitándote las botas antiguas de la soldadesca, que sin sentimiento no hay perspectiva alguna para el coraje verdadero. Ya no puedes ignorarme más e incluso recordarás esto mucho más allá de éstos meses de mensajes pergeñados. Te estoy sacando de tu roca, modelándote con un espíritu miguelangelizado la figura que siempre contuvo, no para hacerte a mi medida sino para que ejerzas definitivamente el poder de la tuya. Desciérrate los candados de casta encinturada y arráncate el cartel de ser territorio exclusivo para un aspirante posesivo que venga a amordazarte. Abre el cuerpo para que te embista de amores y abre la mente para que siga diluviándote con palabras. No te taches de la agenda de los romances posponiéndome para otra temporada que los meses corren y los entusiasmos se amodorran y lo que ahora es certeza de una diana, mañana será el sesgo incorregible de una demora. Nada nos obliga a ser reos de amor, nos basta ir de capitalinos en citas desclandestinizadas sin quitar que alguna vez tengamos que enrollarnos alfombrados para que no nos pisen los malvados. No estamos sentenciados a querernos sin jamás encontrarnos si bien este mundo es una condena con tantos rodeos para alcanzar a beber de las vasijas etéreas. No sufrimos de ausencia ni hay más herida que la de los alambres espinosos que ponen las barreras y las cercas. Lavaré las tuyas si te enganchas tus telas al saltar de tu cerco, nos haremos hermanos de sangre mezclando nuestros rojos néctares cuando al fin te entregues entera a este rapsoda que te amplia el sitio en su estancia y espera. En la aldea digital hay terminales internáuticas en todos los hoteles y lares. Sobreviviré a tu pausa, a tu silencio de estatua y sí, me entretendré en otros marcos. Escribiré un anuncio buscando alguien que interinamente te sustituya y que como tú a ratos me acompañe.
Si por ese poeta que preguntas soy yo, sigo aquí entre candilejas y sombras, un tanto olvidado de ti, mujer trasatlántica, y de mi mismo en mi guión de seductor literario. No me preguntes bajo qué cielos ando, te diré que de todos porque para eso el planeta gira y yo giraré en sus giros tantas veces como yo días tenga. De mí te quedarán palabras que puedas reciclar en tus buceos amorosos por territorios amantes recordando que cada vez que ames a alguien estarás amando la poesía, sino traicionas la honestidad del canto y a mí me amarás de paso como figura derivada en una entelequia de espectros. De ti me queda tu mirada azulada, tu dibujo de musa que nunca podría ser imperfecta, respirando bajo las burbujas transformándote en delfín para jugar un día que volvamos a ser niños. Entretanto, estaré cerca o lejos según lo que esperes de las letras tanto por lo que dicen como por lo que son. Estaré tan cerca como los minutos que dediques a ese mundo de los poetas y tan lejos como te demores en inventar nuevas letras que sean desestandarizadas y nos sirvan solo a ti y a mi como para bailar en una misma opereta.
Te constato y me constatas como viajeros de las palabras, porque, sí ,con ellas empezó el principio de todo, si todo fue la conciencia, y con ellas acabará también todo, si por todo significa acabar con las esperanzas. No, no importa de donde vinimos y a donde vamos, de qué se hicieron nuestros linajes y nuestras anatomías, de qué nuestras ideas e imágenes. Nos basta saber que andamos de pie o reptando por el cosmos de los cromos sabiendo que no estamos solos porque hay otras almas hermanas, ahora las nuestras tocándose, que ponen sus luces en medio de la nada. Eres el lucero de esta mañana que me haces creer en que sigue existiendo la sensibilidad al otro lado de la pantalla, que existes y que eso ya me vale, que alguien debe gozar de tu poesía de filósofa mundana y que a quien te acompañe entre fiestas y paseos quiero que le encargues que te dé todos los besos de esta jornada que mi boca por distante no te hace.
No es ser simple hacer de la sencillez un postulado de una vida en paz. Eso es ya vivir la sabiduría de la serenidad. En cuanto a las aportaciones existenciales más importantes no son las de la ensayística sino las de la vida en felicidad. En la comparación imaginaria de nuestras mutuas felicidades, la tuya ha alcanzado una reconciliación de la que la mía queda lejos a pesar de que, como tú, cada dia necesito menos (de cosas y de gentes). En mi literatura adolescente la libertad personal, (el desiderátum de ser tu verdad por encima de entelequias e imposiciones,) era una equivalencia de la felicidad, era su paradigma. Luego en mi literatura posterior, bastante cansada, la libertad se costea con pérdida de grados de felicidad. Pero tanto en un estadio como en otro de mi biografía la única lógica para seguir respirando el aire de los vivos es la de ser y sentirme feliz sin dejar de ser y sentirme yo mismo.
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2009: Epílogo. Balance de un año más. Sevilla 20dic2009-El Puerto de Sta María 25dic2009
Es el año en el que he cumplido los 57. Una cifra que no supuse que alcanzaría o en la que no pensé. La vida era o iba a ser desde la trempera de los 20, un proceso siempre energético y pletórico donde las limitaciones físicas quedaban muy lejos como hipótesis remota. Una cifra muy próxima a la de los 60 que tradicionalmente era el pistoletazo del fin de la época inspirada de la energía. Solo se trata de una numerología pero está ahí. Suelo afirmar que el tiempo no existe pero lo cierto es que cada día lo calendarizo. Suelo olvidarme de ponerme el reloj de pulsera y una buena parte de mi vida la vivo sin él en la muñeca, (aunque tengo varios concentrados en la caja que los guardo. En todo caso ni en este año que acaba ni en el anterior lo he usado llevándolo puesto)
Una de las cosas mas relevantes de este año ha sido la condición de mi abuelidad frustrada. Solo he visto 4 veces a Lola, mi nieta. Isaac, mi hijo, no facilita los encuentros. Prioriza los intereses de su compañera, Sonia, una borde que ejerce el poder sobre la niña y sobre él en contra de la libertad de relación de todos. Lo peor del mundo ya no son las grandes guerras que suelen quedar a distancia desde nuestras latitudes sino las verdades de las condiciones misérrimas de las proximidades. Ese escaso contacto con la niñita es el correlato de un menor contacto con mi hijo el cual vive sus propias contradicciones desde el sentimiento de culpabilidad que le infiero.
Este año lo he vivido desde la suerte. No creo que pueda aspirar a tener mas suerte de la que tengo a pesar de las adversidades: he podido aceptar que mi hijo se haya convertido en la figura mas significativa de todas elusiones que he recibido en mi vida, como una especie de síntesis de todas las exclusiones antes experimentadas, porque ya tenia todos estos avatares estudiados y aceptados. He aprendido que en la vida en muchas ocasiones ocupas un lugar totalmente secundario e irrelevante ante los demás, no me refiero ante el gran mundo sino ante personas preferidas.
En lo mas intimo las escenas de celos de Nein consolidaron un poco más mi distancia hacia ella acabando con el amor que quedaba de antes aunque prevaleciera un deseo. Puse intelectualmente fin a nuestra relación. Si ya había dejado de ser objeto de poesía dos años atrás en éste lo era como depósito de mi confidencialidad escrita. Terminaron mis cartas para ella aunque hemos restablecido los contactos de intimidad. Su belleza facial y erotismo anatómico siguen invitándome a mi encoñamiento por ella aunque ya no me presto tanto a la necesidad de hablar.
Es el año en que he empezado a practicar la escritura del texto brevísimo, al que llamo de tiro corto, el de las notas cortas en las redes de comunicación y tambien ante conocidos virtuales. La mayoría de contactos internáuticos son de personas nacidas en las dos generaciones siguientes a la mía.(los nacidos en la década de los 70 y los de finales de los 80 y principio de los 90)
En estos meses he demostrado que sean cuales sean las formas de contacto con los demás y sus orígenes o nacionalidades lo fundamental en toda interacción humana pasa por desarrollar el discurso, proyectar al máximo y en profundidad el sentido existencial y la sinceridad sentimental. Al mismo tiempo la mayoría de contactos humanos no llegan a esto. Cada cual vive en su celda particular. Hay jaulas de oro y otras de alambre. Yo no soy una excepción. Las desavenencias con Vic, intensas en el año anterior durante nuestro viaje africano, no han remitido en éste, de vuelta al sosiego doméstico y a la ubicabilidad fija.
Como en otros años, en éste se me confirma que la vida que vivo es, a pesar de contradicciones y extrañas experiencias, la que yo quiero. He sido lo suficientemente feliz al saber que no he podido hacer otras cosas que las que he hecho pero eso no impide que mi honestidad reconozca ratos en los que me siento haber caído en la desgracia extrema. Las aptitudes para nuevas perspectivas siguen estando en funcion de tener una actitud resuelta. Tener 57años cumplidos, (casi cincuenta y ocho contando la vida intrauterina) da una seriedad a la biografía. Sin hacer un esfuerzo extra, solo el de admitir esa relación contractual implícita con la naturaleza, seguir viviendo, continuar con vida, es ya un mérito. No sé si la predicción de Benedetti puede rezar para todas las situaciones, no sé si el tiempo da por si mismo la sabiduría, lo que sí sé es que sosiega, calma los adentros, relativiza los deseos y los ideales y llena de una patina de venerabilidad al menos cuerdo.
Mi cuerpo ha chirriado mas en este año. Algún sobre esfuerzo mal medido y posturaciones incorrectas han dejado dolores persistentes en articulaciones, la zona lumbar y ciática. ¡Y pensar que en algún tiempo daba la imagen de un culoinquietismo siempre en acción y con una dinámica envidiable! La velociad no es la de correr sino la de extenderse en el mundo del pensamiento sin necesidad de pasar por todas las invitaciones empíricas.
Ha sido el año en que he restablecido contacto con mi único hermano., Josepmaría, a propuesta inesperada de él y con mi madre, María Morera, en una cita ritualizada fija para comer de un día por semana, que era la propuesta que ya le había(mos) planteado mi compañera y yo tras el fallecimiento de mi padre en diciembre del 2002 y para la que ella aun no estaba preparada.
Es el año en el que he conseguido un segundo espacio provisional para ir a hacer retiros sin demasiadas interferencias humanas ni ruidosas en un bosque particular donde un antiguo compañero de hablas tiene su refugio extraurbano.
Es un año del que no puedo tirar cohetes entusiastas lo cual es el denominador común de los anteriores. He llegado a la conclusión que el sentido de la evolución personal y hasta de los neoexperimentalismos es más una cuestión de perspectiva psicológica que no de recogida de datos concretos. Cada año tiene tres tipos de acontecimientos: los ritualístico-rutinarios que consolidan una inercia, los reactivo-contrarios a lo esperado y los fantásticos. Pienso que uno solo de esos últimos ya justifica cargar con los otros. Ha habido un poco de todo: desde nuevos encuentros en lo personal que he tomado por amistades a desencuentros que han terminado en la ruptura de contacto para siempre como el de la anfitriona desde cuya casa termino este texto.
Me he reconciliado con mis déficits y mi total falta de protagonismo en algunos ambientes. He sido más consciente de mi papel secundario, en situaciones colectivas en las que no me inspira ninguna interacción, que ya no sufro como victimario sino que promuevo como parte de mi autodefensa supervivencial.
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El éxito de las comunitas consistía en un equilibrio entre esponteaneidad creativa y organización de su libertad. La lista de débitos de una para con las demás era evidente, también la de las ventajas o derechos. La presunción de que todo le debía ser otorgado sin esforzarse por conseguirlo, -propio de las mentalidades niñatas de las épocas hiperconsumistas- no formaba parte de sus presupuestos. La garantía de la existencia paradisíaca en Feminália estaba en su numerología particular. Cada comunita tenia todos los derechos hasta que muriera. Su vida de lujo incluía todos los placeres, la camaradería, el sustento. Por su parte tenia una considerable lista de débitos. Formaba parte del organigrama de trabajo que se revisaba anualmente. La rotatitividad llevaba a que todas pasaran por todos los puestos sin excepción, aunque era aceptada una cierta intercambiabilidad eventual. La división del trabajo era uno de los fundamentos económicos establecidos pero no la especialización permanente. Comunafem había desarrollado el concepto de conciencia grupal de tal manera que cualquier detalle de cada una era incumbencia de todas las demás: desde su modo de comer a su modo de vestir cuando se salia al exterior. No es que el grupo decidiera por el individuo sino que cada individuo actuaba como parte de pleno derecho dentro del grupo y podía cuestionar formas y haberes de cada una de las demás por el intereses comunitario de todas. Consiguientemente, la anatomía de cada una era responsabilidad no solo de ella sino de toda la comunidad. No se permitía la dejadez física. La obesidad era tratada casi como un delito. Cuando Mandala volvió de una ausencia de unos dos años dando la vuelta al mundo en un velero, volvió con una cargamento de experiencias también con 20 kilos de más. Desde el día después de su regreso fue sometida, con su aceptación claro está, a un programa intensivo de ejercicios físicos. Eso se hacia con el control directo de sparrings. El sparring era otro de los roles profesionales colegiado que consistía en una vigilancia estrecha y una activación de ejercicios físicos muy exigentes. La máxima prioridad para Mandala fue trabajar su cuerpo 15 horas diarias. Sí, quince. Solo podía comer una comida central y un te con miel como desayuno y otra infusión relajante con miel antes de acostarse. Cada día se pesaba tras pasar por el baño y se tomaban sus constantes apuntándolas en una tabla. Su jornada de gimnasta era revisada por 7 sparrings. Ninguna podía consentirle la menor renuncia ni capricho. Sexualmente tenia en suspenso su derecho al placer hasta ponerse guapa otra vez. Sí podía participar en los juegos sexuales procurando placer a las demás, pero ella ni podía tocarse ni era tocada en sus zonas erógenas, aunque tampoco lo necesitaba, en la práctica le bastaba cruzar una pierna sobre otro para que el calor que sentía su chocho se tradujera en un orgasmo a los pocos minutos. Si no cumplía con los ejercicios de flexiones u otros era castigada por las sparring flagelándola en las nalgas, el vientre y los senos. Un mes y medio tras su vuelta su cuerpo empezó a dar las frutos de una nueva remodelación y a los 3 meses pasó a ser la figura mas bella de la comunidad y tambien la mas deseada, durante el siguiente año fue la que más folló de todas y batió el récord de orgasmos de aquel periodo.
Toda la comunidad feminita funcionaba como una especie de organismo único. Experimentaban algo mas que la unidad organizada. Lo que una sentia lo sentían los demás, lo que una sabia lo transmitía a la demás. La espontaneidad intercomunicativa fluía a cada instante. No existían la politica de la la conveniencia o las tácticas para la persuasión, tampoco las alianzas internas para combatir a otras. Todas ellas eran una sola alianza. Lo que una sufría o padecía lo sufrían todas. No había lugar para el malestar o la infelicidad. El secreto de todo consistía en que la libertad de cada pasaba por compartirla con todas y cada una de las demás, eso impedía los favoritismos o condiciones veladas de segregación. En Feminália se había conseguido sustraerse a la dialéctica de la inclusión y exclusión en que el grueso de la humanidad seguía empantanada desde milenios. Las comunitas jugaban a la invesgtigación continua, a la exploración de todo lo que eran y podían llegar a ser librándose de los miedos a los errores y sobre todo aceptando su reconocimiento; el de ser procesos de vida creativa que pasaba por el aprendizaje de sus errores. Vivían en la permanente asunción de que la vida es contradictoria y la creatividad es un proceso conflictual. Hacían de la conflictividad la condición indispensable para su elaboración y crecimiento como seres humanos y como animales de goce. Toda la valoración del yo y el respeto a la individualidad no impedía el sentimiento de que formaban parte de un sujeto colectivo que vivía y dependía de su propia pluralidad. Por eso entendían la libertad como un proceso metodológico en el que si bien cabía toda clase de aeventura intelectual y física no eran aceptadas aquellas que eran autodestructivas. Eso incluía desde los conceptos de pesadumbre a los comportamientos depresivos pasando por el descuidado del cuerpo. La belleza sin duda era uno de los valores eróticos y estéticos que no paraban de cuidar. Entendían que la libertad personal no permitía a ninguna que se abandonara a las deformaciones de sus perímetros. La libertad tampoco pasaba por dejar de cumplir con los compromisos de sinergia adquiridos con el grupo. Todas las comunitas pasaban por todas las funciones de trabajo: desde la cocina a la jardinería, desde la redacción de comunicados a la funcion de guía de visitantes. La misma noción de trabajo no se consideraba en su sentido clásico ni se empleaba esta palabra, sino la de sinergia. La condición sinérgica de cada comunita la hacia permanentemente deudora y acreedora del sistema particular de funcionamiento que habian creado. Cada chica dedicaba un promedio de dos horas al funcionamiento de la comunidad. No existía el concepto de vacaciones. La vida paradisíaca no manejaba los términos del vocabulario de afuera, la sociedad patógena del dolor, a la que así llamaban. Todas podían colaborar con mas tiempo que quedaba registrado como tiempo anticipado para cuando salían de viaje o se ausentaban. Haciendo números las 700horas de dedicacion al año de cada una a las demás , las 7300 al año, las 73mil en una década eran mas que suficientes para dejar una energía de superávit con cosas hechas, los graneros llenos y la perspectiva de tranquilidad garantizada.
El experimento comunita había demostrado que el liderazgo socializado la inexistencia de una cefalia rectora unipersonal, la rotatividad en absolutamente todo, incluyendo las dedicaciones de intimidad eran las garantías para su éxito de empresa en el sentido más económico de palabra y su felicidad comunitaria en el sentido más psicológico. Cuando compañeras como Mandala se pasaban de la ralla, sabía a lo que se exponían. La vida en Feminália era tan estupenda que no se conocieron casos de ruptura o exclusión definitiva con/de nadie por su indeseabilidad absoluta. Su sistema de entender la libertad y de resolver los conflictos cuando surgían entre dos o mas miembros era el de protocolos de inclusión y repaso de las cuestiones aislando la polaridad del nodo problemático y venciéndolo en toda su expresión, no excluyéndolo de su sistema de vida. Eso les hacia crecer integrándose las unas con las otras. La libertad en su praxis funcionaba con la limitación de cualquier clase de conductas destructivas. Puesto que todo era de todas no existía entre ellas la codicia de lo material ni problemas por compartir las cosas. Todos quienes pronosticaron el no-éxito de comunafem empezaron a callar a los 30 años de su existencia aunque seguirían cargando con detractores como curiosidades de la incapacidad de comprensión del mundo que les rodeaba.
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Un ciego dando empujones.
Como suele pasar tantas veces, los viandantes se encuentran en la calle y montan un glomérulo en medio de la acera sin advertir que puedan obstruir el paso a los demás. No hablaré a favor de ese episodio cotidiano por millones de veces visto y observado al detalle. Se sabe que en tales coincidencias los que se ponen a hablar pierden el mundo de vista y dadas las limitaciones de los aparatos perceptivos de los mencionados le dan a la sin hueso erre que erre creando dificultades de paso a los demás sin darse cuenta. En el colmo de este acontecimiento, la gente que sale tras un espectáculo, en los teatros donde más, y montan su barricada humana a un metro escaso del umbral de la puerta, a veces en el mismo umbral, tambien se distinguen por su elevado alto de civilización. Sus conversaciones deben ser interesantísimas pero para los otros que quieren salir no son más que bultos hablantes que impiden el paso.
El personal necesita de la densidad como una rana necesita de su charca. Un hablante tiene mas de cotorra que de dicente pero la evidencia y denuncia de eso no le quita las ganas de hablar. El caso es que en las coincidencias, durante sus paseos, se ponen a hablar en el mismo momento, parándose en seco, en ocasiones, de tal modo que obligan a maniobras de evitación de quienes les siguen detrás. He llegado a encontrarme toda clase de glomérulos, incluso a mitad de escaleras estrechas a la salida del metro obligando al los demás al ralentí y embotellando el paso de cientos de pasajeros. En fin, vivir para ver.
Estoy predispuesto a la observación de esos detalles y los conciencio en la medida de lo posible antes de ser protagonista de los mismos como actor fatal. Me interesa la psicología práctica de los pequeños egoísmos de acuerdo con una de mis tesis: quien es egoísta en los detalles menores lo es también en los grandes actos. También me afecta el sentimiento del ridículo por cometer errores de esta naturaleza. De pequeño, mi padre me instruyó para no caer en estas trampas urbanas y cuando nos encontrábamos con alguien en la calle en aceras estrechas nos recolocábamos de tal manera para no ser barrera para otros. Sigo comportándome así. Si la casualidad me lleva a encontrarme con alguien hago que nos reposicionemos para no impedir el paso de nadie.
A pesar de ese criterio no siempre se hacen bien las cosas (las aceras urbanas siguen siendo estrechas en su mayor parte y en ocasiones los postes de señales y las paredes si coinciden con el glomérulo la barrera es casi segura obligando a otros viandantes a bajarse del bordillo). El otro día, en una calle pequeña perpendicular a la Avenida en Cádiz, a la altura del hospital, andábamos tres adultos con un carrito para bebés (ya se sabe la envergadura de la mayoría de esos carritos) con bebé clapado a bordo cuando nos encontramos con una pareja amiga de uno de nosotros. El glomérulo se hizo al instante aunque hay que decir que el hombre de la pareja encontrante se posicionó a una cierta distancia. A unos metros advertí como venia en nuestra dirección un invidente con restos visuales acompañado de un perro y dando tumbos. Concentré el glomérulo tocando la pared dejando paso sobrado al hombre y su caballería. Cuando llegó a mi altura se abalanzó empujándome expresamente. No había ninguna necesidad técnica de semejante gesto. No tropezó. Simplemente decidió que lo oportuno era emprenderla a empellones con la parte mas saliente del glomérulo que estaba constituida por mi cuerpo. El hombre siguió sus pasos. Me pareció que el perro experimentaba vergüenza ajena por tener la clase de amo que tenia. Los observé y antes de 10 pasos el hombre volvió a abalanzarse a otros con los que se cruzó y que igualmente le dejaban paso.
El hombre de la pareja encontrante también había observado los dos empujones.
-Que le parece, le dije, es el dueño de la calle.
-A este ya lo conocemos, siempre va dando empujones. A mí me lo ha hecho varias veces -me dijo este gato viejo-
-Tenia que haberme gritado antes de llegara a mi altura:¡póngase a salvo! -y seguimos platicando sobre la anecdotita induciendo a la reflexión en que hay tipos amargados que por su minusvalía, la de este caso nada resignada, viven la vida como permanentes acreedores de los demás.
Si bien resulta molesto circular por la via pública encontrándose continuas barreras humanas no lo es menos el de recibir agresiones o faltas de educación obvias de tipos resentidos por muy discapacitados que estén. La condición de discapacidad , evidentemente, no implica la de la sabiduria ni la de la comprensión de las necesidades ajenas. Eso no depende de una realidad física sino de la inteligencia y de la sensibilidad. El tipo de ese barrio carecía de ambas. No convertiré esta referencia en hipotetizar que las personas con déficits motores y sensoriales severos sean especialmente amargadas. Desde luego es un sector que las tiene como las hay en toda clase de ámbitos y grupos humanos. Lo que sí se puede pensar es en esa postura de ataque ante todo otro viandante, gloremurilizado o no, porque es tomado como una molestia. Lo admito: hay personalidades que viven sus vidas creyéndose dueñas del espacio.
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Otro año en el calendario y en la biografía.
A cada año que empieza intuitivamente cuando menos se cuenta con hacer las cosas que quedaron pendientes el año anterior o los anteriores. A fuerza de repetir inauguraciones de años y pasar por los 31 de diciembre y los 1 de enero como una rutina ya no se hace tanto el plan de futuro ni siquiera el balance de futuro como el deseo de seguir en vida con la consolidación de unos criterios que la rijan. Sigo con mi inercia de apuntar en un dietario listas de cosas que están por acabar y algunas otras por empezar, pero es eso: una inercia de registro mas que un plan que tenga que ejecutar como indispensable. Empieza el 2010 lo cual quiere decir el último año de la primera década del primer siglo del tercer milenio del calendario por el que nos regimos en esta parte del mundo. Todavía hay quien cae en la falsa cuenta de que ha acabado una década para empezar otra y no tiene el menor reparo en confundir al público diciéndolo por programas de radio. Lo cierto es que 2010 suena a cifra seria, a década en marcha consolidando un milenio. Viene a ser otro año sumado a la propia biografía. Haber nacido a mediados del siglo anterior y seguir respirando aun en el año décimo del siglo siguiente no puede contarlo todo el mundo. La longevidad física es un referente estimado, un dato de valor. Lo cierto es que nadie quiere morirse pronto (salvo los suicidas, claro, que son una minoría considerable por cierto) e incluso en las residencias de ancianos con nonagenarios o casi centenarios, (que, a la conspiración externa de algunas parentelas ya desean su pronta extinción) casi nadie quiere morir por voluntad propia. Cada año biográfico sumado, aunque no se haya hecho nada especial, tiene bastante de mérito y cada nuevo por hacer, aunque no se tengan grandes planes ni un planning de empresa con los ítemes cuidadosamente enlistados, es seguro que se van a hacer cosas. El solo inventario de las limitaciones ya es un gran proyecto de meditación en si mismo. Saber lo que no serás también es un saber. La vida es una construcción sin perder la cuenta que todo proyecto pretendido puede perder la noción de la propia vida. Lo peor que te puede pasar es que compruebes que la vida es aquello que va pasando mientras te entretienes en cosas por las que no merece la pena perder el tiempo. Un año por delante representa los demás que te esperan para seguir de viviente y tambien va a tener las trazas de las maneras de haber vivido los anteriores. No me tomaré este año -según la clase de criterios de los que ya me vengo valiendo- como un año en el que tenga que conseguir tales o cuales retos o metas. No tengo porque vivir pegado a un cuadro con una curva ascendiente, admito que los vaivenes y los campos de variación se traducen en paneles sinoideos. Serpenteo mi propia sinoide sin mas aspiración que seguir viviendo con intensidad todo lo que me vaya viniendo dado y mucho mas lo que siga buscando. No hay mas planteamiento existencial que el de ser persona, en todas las situaciones y contextos, en cada interacto y ring de competitividades, aunque lo mío no es competir y deplore toda clase de ejercicio pensando para la carrera, desde la deportividad de los récords a las ansias del ganar más y del ser más. La construcción del Ser no pasa tanto por un más como por una calidad de los actos y de las ideas y eso se concreta en un menos, en descartarse de oque no sirve: ideas, cosas, gestos, protocolos y también individuos.
Desde que vivo sin objetivos mis indicadores de seidad no han parado de ser más significativos. Desde que no quiero ser nadie en el sentido de figurar, titularme o pretender enmedallamientos, voy consiguiendo ser la idea de persona que había concebido desde siempre. No tengo mas proyecto que el de seguir autentificándome, no participando de los escenarios fraudulentos. Viviré cada día rehuyendo al máximo de las efemérides, trabando amores con el mundo en concreto, presentando mis adhesiones a figuras, frases y cromos, porque la sensorialidad todavía impera y porque soy un seductor incorregible tanto al menos como seducible.
De la valoración de las condiciones objetivas (crisis, atentados, victimidad y conflictos) no permitiré que me asuste o determine ninguna conclusión para la valoración de mi desiderátum subjetivo (creatividad, fluencia, disertatividad y placeres). El mundo seguirá arrancando cada día las hojas del calendario con balances de daños, muertes y traiciones y yo perderé, como siempre, la noción del día en el que vivo y de la hora que es, ajeno a la temporalidad y a la hora exacta en la que respiro. Seguiré sin aspirar a ser mundo (bastante tengo con seguir siendo yo) y lo seguiré de lejos un tanto de soslayo para que no me embadurne con sus alquitranes y humos.
Otro año más que me tomaré mas ligeramente, con una carga menor de confiabilidad, convencido, a mi pesar, que lo que voy a conocer me va a confirmar las tendencias humanas comprobadas en el pasado conocido. Es otro año en el que me toca tomarme más en serio en mi plano física no columpiándome de la tesis de la aventura astral como si eso evitara los males en el material plano. Seguiré propagando las excelencias de la extroversión escrita como cura psico-gráfica y declararé en silencio pero a los cuatro vientos la suerte de seguir estando vivo a pesar de tener que soportar un sistema social como éste. He hecho de la noción de Ser (ser persona) la principal tesis de mi vida aun siendo un sujeto condicionado por una cultura que lo niega y por mi propia filosofía que sobre existe en el laberinto de los vacíos. Seguiré teniendo una historia densa dentro de mí mientras me reparto por escenas en las que solo formo parte del decorado.
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El discurso lesivo es continuo y está por doquier. A veces es tan sutil que el mayor daño lo hace un paquete de implícitos que discriminan o ningunean. Tenemos lenguajes caducos muy preñados de terminología sexista tanto en los hablantes como en las hablantes. Esa caducidad alcanza a pronombres elementales como "el" y "ella" y sus plurales respectivos.¿cuándo seremos personas en lugar de anatomías juzgadas por el balance de sus agujeros o protuberancias?
Claro que lo particular y lo familiar, lo más reconocible y recurrente, nos engancha y sentimentalmente nos implica. Por eso, en nuestro repertorio verbal no nos falta el uso continuo de lo mío (mi familia, mi ciudad, mi país, mi club, mi grupo, mis amistades, mi sitio, mi trabajo, mi, mi, mi....mío-me-conmigo escarnecía al egoísmo la literatura dicharachera). Lo más complicado es salir del terruño, de los limites próximos, para extralimitarse por el mundo (por el cosmos, los que tengan en el futuro su biscúter espacial en la puerta). Se necesita la referencialidad de lo que es propio para tener una mayor seguridad psicológica. Lo cierto es que somos seres planetarios dando vueltas a un sol y un tanto perdidos sobre el sentido de todo. Por eso se inventan tantas banderas, emblemas o estandartes y nos parapetamos tras las fronteras. Detrás de ello está este sentimiento de vulnerabilidad. Está lejos el día en que todos los humanos sientan el mundo entero como una sola patria. Como viajero intercontinental puedo decir que en cada país te esperan experiencias y disfrutes, aunque también es cierto que lo que encuentras a faltar a unos lo puedes vivir en otros. Y si bien en todas partes hay acogidas y lecciones que te esperan no lo es menos que uno está condenado a ser un extranjero perpetuo allá en tantos sitios como los que no le comprendan.
Que cada cual se constituya en noticia de la causa noble de la que se haga emisario. No escatimemos ninguna contribución para que la justicia reinen en la tierra y aniquile todos los falsos dioses de las mentiras.
La matanza de aves y mamíferos con pretextos deportivos va en contra de la lógica sinérgica con la que funciona el planeta. Los amantes de la caza que molestan con sus disparos a otros usuarios de los bosques deben/deberían ser reeducados primero para que se dediquen al tiro al blanco de dianas de papel (si no pueden superar su adicción al gatillo) y segundo, privados de libertad en el caso de que persistan como agentes de mortandad.
Mi no-pregunta es para los presentes y los ausentes. Los digititas de ahora no sospechábamos que cuando nos iniciamos de críos a los textos inventivos con las antiguas mecanográficas, y enviábamos originales a editoriales que no contestaban, llegaría un día en que un segundo después de escribir una cosa podría ser leída en distintos puntos del planeta sin pasar por el título acabado ni por el papel encuadernado.
En Facebook y otras tecnologías del contacto planetario nos toca manejarnos en distintos idiomas, más de los que hemos estudiado. La vecindad ya no se mide por las localidades en las que habitamos ni por las culturas que nos acunaron.
Somos plurales y multidiomáticos. No permitas que el idioma te separe de nadie.
Sí, la vida es eso que va pasando -y extinguiéndose- mientras vamos detrás de dineros, éxitos, conquistas...cromos, a fin de cuentas, para juntarlos en nuestros álbumes, a la vez que nos perdemos las esencias. Lo más extraordinario que te puede pasar en la vida es cumplir tus deseos dejando de aguardar genios de lámparas que te los concedan, príncipes azules que te lleven a sus castillos o los honores de las medallas que te achincheten en las solapas.
Aunque las hablas farfullen en medio de trabalenguas y acertijos, y a veces el más etílico sea quien proponga el mejor adjetivo tras un cubetazo, lo importante seguirá siendo picar en las vetas de los decires que nos saquen de odios y oscuridades. Es por eso que el peor de los cachazos no impide seguir escribiendo las literaturas de la verdad tras rescomponer el esqueleto con el que escribir y vaciar el último vaso.
Leer o no leer, ésta es una de las cuestiones. En las conversaciones coloquiales pronto y rápido se descubren los niveles de lecturas hechas de los demás. Leer es aprender a ponerse en el lugar de la atención, de la escucha silenciosa, aceptando que el otro (el autor) tiene el turno de la palabra.
La cultura no va por piezas, es un proceso que empieza y no termina nunca. Cuando empecé a leer en mi adolescencia vi que en los libros iba a encontrar lo que ni siquiera me enseñaban en la escuela. Los miles que he ido leyendo después ha sido como tener otros tantos miles de compañeros (los autores) que me han enseñado y acompañado en esa tesitura de vivir y encontrarle sentido a las cosas.
La lucha integral por los derechos de los animales llevaría (o debería llevar) al desmantelamiento de toda clase de industria cárnica o de granjas que industrializan la muerte animal para sustento alimentario humano. Eso solo será (sería) posible con un nuevo concepto: el de la revolución de los alimentos, parte de una gran revolución que transformara los hábitos de ingesta y atiborramiento. Se sabe perfectamente que la proteína animal no es necesaria para la salud humana, (todo lo contrario, los productos alimentarios de procedencia animal la perturban) pero los intereses creados para seguir con la matanza animal sistemática están tan arraigados que las propuestas vegetarianas y veganistas siguen siendo vistas como disertaciones de la locura.
Ya no sé si la mayoría de escritores vivimos existencias desenmedalladas, la mía lo es. La única vez que me colgaron al pecho una medalla (de bronce, tampoco se pasaron) no había empezado bachillerato y no pasaba de tener diez años. Nada menos era la medalla de la sabiduría cuando apenas si sabía lo que eran las letras y los artefactos del pensamiento. Si algún día un tribunal escrutara mis notas internáuticas y decidiera pincharme con una orden de las Artes me sentiría muy inquieto. En mis adentros regurgitarían mis demonios de otra vida en la que tal vez me hubieran nombrado caballero con el rito de una hoja de espada de cruzado en mis hombros. Eso me habría autorizado a ir de torneos y aspirar al amor cortés a cambio de perder mi libertad por un título. No me veo en la actualidad - de promocionalismos de nombres, títulos y marcas- a prestarme para recibir ningún premio. Llegado el momento de tal no-supuesto, enviaría un mensajero postal para que recogiera y metiera la dádiva en un estuche y recogiera el cheque si lo hubiera en mi nombre. Invertiría su monto en crear una literatura contraria a la hecha hasta ese momento que me hubiera encumbrado al reconocimiento.
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Ser la envidia del mundo.
Después de tantos años de existencia y de reconocimiento internacional Feminália pasó a ser sinónimo de paraíso social. Antropólogos de los países mas importantes pedían -a veces con años de antelación- la posibilidad de estudiar su forma de vida para entender el secreto de su felicidad colectiva. Las comunitas aceptaban de buen grado ser observadas en su propio medio convivencial y compartir lo que eran y lo que hacían, intimidad sexual incluida, con sus observadores, siempre que estos aceptaran pasar por los requisitos elementales de la normativa funcional para toda clase de visitantes: la desnudez física, el no-uso de tóxicos ni contaminantes y el respeto a los espacios de privacía de las residentes. La revista teórica del grupo,New Person traducida a varios idiomas y de aparición mensual desde hacia décadas ,se había convertido en una fuente de materiales valiosos para estudiosos y universitarios. También el magazine semanal de carácter casuístico In the Paradise, hablaba de la cotidianidad A diferencia de la otra plataforma en la que su analiticidad la hacia mas densa, especializada y de participación menor, In the Paradise debían escribir todas las comunitas con una cierta frecuencia y entraba dentro de sus ocupaciones rotativas. La primera, de Piscologia Comunal, era un análisis continuo de la teoría sustentadora de la vida en común mientras que la segunda era la revelación de la praxis de esa vida comunitaria. Después de miles de artículos de divulgación, junto con videorreportajes que daban vueltas por el mundo las comunitas se habían convertido en el paradigma paradisíaco, en la envidia de todos los demás. Los años de ataques feroces a sus personas y proyecto, con juicios y encarcelamientos por temporadas de algunas de ellas incluso, no consiguieron acabar con su funcionamiento. Toda la represión externa -que aun no había cesado- tanto la policíaca como la ideológica ,con artimañas confusionistas y perjuras no había conseguido quebrar la unidad de propósito de sus miembros. En una de sus épocas más difíciles, cuando algunas de sus fundadoras y lideres históricas pasaron por el cautiverio de prisión preventiva por meses o con algunas sentencias en firmes de años, las comunitas organizaron a diario varios actos de protesta en varios puntos de la ciudad y en todos ellos consiguieron apoyos de otras organizaciones. No es que su proyecto fuera aceptado como un ideal en la esfera de los movimientos sociales que se caracterizaban por posponer para el mañana indeterminado lo que no se atrevían a hacer contra la actualidad cambiando sus formas de vida, pero sí les reconocían el mérito de haber triunfado como alternativa a la familia y como cooperativa autogestionaria y autosuficiente independiente de los vaivenes del mercado.
Todo el mundo preguntaba por el éxito de las comunitas, por su estabilidad y felicidad colectiva.
-No, no es una pantalla, no es una pose. Sonreír y reír se pueden mimetizar pero la felicidad no tiene mimentismo posible -contestó una de ellas a una de esas preguntas por miles de veces oídas al cabo de los años, hecha ésta vez por un apólogo del bienestarismo sin entender que no hay bienestar material que resuelva las faltas de personalidad-. Nosotras vivimos en torno a una organización de código ético y abierto que ha maximizado los derechos humanos pero que es exigente en los débitos de cada una. Desde el momento en que una comunita se incorpora a nuestra historia adquiere un cargamento de funciones de las que disfrutará y de las que tendrá que retroactivar. Una comunita tiene la vida garantizada. No le faltará de nada mientras viva. Tiene el placer y el éxito ante el grupo garantizados.
-¿Que pasa si alguien pone en duda su continuidad con el grupo y prefiere correrse experiencias afuera? -era otra de las preguntas habituales que se les hacia-
-Las mujeres adultas que se han incorporado a nuestro proyecto vinieron de muchos procesos previos, de muchos países y correrías. El criterio habitual ha sido el de preferir a mujeres con vidas muy hechas, con experiencias sobradas, son rupturas y sufrimientos conocidos. Aunque tambien ha habido una parte de nosotras que ha empezado desde edades muy tempranas y otras por supuesto que hemos engendrado y han nacido en nuestro pequeño paraíso. Cuando alguna de las adultas quiere ver mundo o ha tenido necesidad de viajar o tomarse una temporada fuera de la casa madre pues simplemente lo ha hecho. En cuanto a nuestras hijas a una edad temprana son enviadas a ver mundo para que sepan lo que hay afuera y no pueden volver hasta una cierta cantidad de años transcurridos, entre 5 y 10 cuando menos. Las comunitas sufragan una parte considerable de sus gasto y siempre tienen las puertas abiertas para su vuelta si es que deciden reinstalarse en la casa madre para siempre.
-¿No hay envidias por lo que hace al uso del dinero.? ¿de las diferencias en cuanto a beneficiarse de los recursos? -preguntaban habitualmente-
-No, no las hay. El que se queda un año seguido o 2 o 5 como hay varios casos, sin salir afuera no tiene mas envidia de quien sale. Quien tiene mas necesidad de viajar es porque cree que todavía hay cosas que merezcan la pena afuera. Las mas viejas sabemos y decimos que no las haya aunque bien es cierto que hay al menos 1000 lugares del planeta que todo terrícola debería visitar antes de que su vida terminara. Entre nosotras están representadas un buen número de culturas, somos mujeres de todos los continentes y de los grandes archipiélagos, de todos los colores y razas, que hablamos una multitud de lenguas, de las más dominantes a las más minoritarias. Somos un crisol que representa nuestro tiempo.
-¿Creéis que el poder político acabará con vuestro proyecto? .preguntaban los más escépticos-
-Nunca hemos descartado que esa sea su intención pero nuestro modelo se ha extendido. Hay otras comunidades en el mundo que siguen nuestra historia y están consolidando otros pequeños paraísos. El poder no nos teme, sabe que un simple carro de combate o un helicóptero del ejército acabaría con nuestra historia en menos de una hora pero no lo va a hacer. Sabe que nuestro ejemplo es demasiado radical como para que sea seguido por las multitudes,. Las masas siguen prefiriendo protestar puntualmente contra el sistema pero a la vez ser su cómplice. Por otro lado, nosotras priorizamos nuestra vida en comunidad construyendo la felicidad día a día que subordinar esa prerrogativa a que los demás sean felices. Nosotras ya hemos hecho nuestra revolución particular y cada día la seguimos profundizando (es decir, radicalizando) un poco más. A los demás , a cada cual, le toca hacer la suya. Las decenas de miles de personas que vienen a nuestros cursos -y eso lo saben perfectamente los departamentos de espionaje ya que han enviado agentes especiales camuflados pasándose por visitantes y cursillistas- vienen a aprender historia, antropología, organización doméstica, naturopatías, yoga, misticismo, liberación mental y...felicidad. No enseñamos a nadie como preparar bombas caseras o como organizar un partido para desbancar al que rige los destinos de este país o de cualquier otro. Ésta no es nuestra competencia. Estamos en contra de toda clase de belicismo y de terrorismo. Algunas de nosotras fueron antiguas militantes políticas que abandonaron sus carreras partidistas después de etapas de dedicaciones absurdas a discusiones teoricistas sin salida. No, los estados no pueden temernos porque nuestra lucha no es contra ellos, ni siquiera contra la mentalidad dominante de una sociedad conformista, sino contra nosotras mismas, contra nuestras inhibiciones. Solo queremos vivir a nuestro modo y que se nos deje en paz. Francamente: seríamos igual o mejor dicho, mas felices con la ciudad entera sin un solo residente por dura que resulte esta afirmación. No necesitamos que la sociedad evolucione para seguir con nuestra propia evolución.
Las comunitas tenían todo el descaro en proclamar su independencia de todo, incluida la independencia sentimental hacia una deformación del concepto del humanismo y de la filantropía de la que tanto aprovechamiento instrumental se había hecho. Lo que cada mujer y hombre no hicieran para su propia liberación no lo podrían hacer salvadores profesionalizados en salvaciones ajenas. Las comunitas de la casa madre fueron imitadas por otras comunas feministas que se extendieron a los otros continentes del planeta. Cada una tenia también 366 miembros y una gran casa una era independiente de las demás en otros países, aunque se ayudaban en recursos y mantenían una estrecha coordinación y sistema de visitas mutuos,
-¿A qué se debe el éxito de estabilización organizativa de Feminália? -Se oía preguntar a los extranjeros que seguían sin entender ni jota de las claves para la felicidad colegiada-
-Tenemos nuestra propia cábala. Decidimos ser un máximo numérico para salvaguardar los valores comunitarios. Una vez superado este limite las nuevas adherentes tuvieron que crear su propio espacio desgajado del inicial, es asi como hay en estos momentos una decena de comunidades hermanas en todo el mundo. Nuestra meteorología pasa por el numero 366 porque es el que garantiza que al menos una vez al año cada comunita tome la iniciativa e estar un día entero con cada una de sus 365 compañeras. Puesto que esto es bidireccional en la práctica el mismo par de comunitas se encuentran al menos dos veces al año dedicándose la atención prioritaria. Como a su vez cada uno de este par tiene otros con los que les toca estar, en la praxis de la intimidad cada día cada una de nosotros tiene al menos intimidad con otras tres aunque sea a una a la que tenga que preferir. Ese mecanismo garantiza que un grupo tan numeroso no derrape hacia la formación de subgrupos con dinámicas contradictorias entre ellas. En Feminália no existen tendencias organizadas ni clanes de poder, tampoco jefaturas estables, todas somos lideres de nuestras propias ideas, todas somos hermanas en una gran confraternidad en la que nos queremos por nuestras diferencias mas que por nuestras afinidades.
Comunafem había crecido sorteando continuas criticas destructivas desde el propio feminismo que no paraba de luchar por nuevas legislaciones políticas. Se le reprochaba que se desentendiera del mundo del afuera, del grueso de la población femenina aun esclavizada en matrimonios carcelarios o como matronas de sus proles. Se criticaba que no acudiera a las manifestaciones y jornadas de protesta así como a los congresos, a pesar de que episódicamente iba -y lo cierto es que aun vamos cuando se nos invita lo cual es frecuente- a algunos para aportar la explicación de su propia experiencia de vida, a la que las demás seguían declarando utópica a pesar de demostrar que funcionaba una década tras otra. Las comunitas demostraron que no era preciso esperar a que el mundo cambiara en todos sus aspectos y todas sus gentes para estar viviendo ya en el futuro de acuerdo a parámetros de cambio radical. La cuestión es esta: no hemos querido renunciar a nuestro futuro por el hecho de que el grueso de las mujeres no acepten vivir el suyo.
Para el grueso de la militancia encuadrada en multitud de organizaciones por el mundo Comunafem era una especie de excepción, algo que desautorizaba sus teorías de espera y expectancias, por eso no lo aceptaban como un modelo a seguir. Decían que si todas las mujeres del mundo se organizaran como Feminália, el estado derrumbaría sus establecimientos. Y probablemente eso seria cierto pero entre tanto cientos de miles de personas podrían acceder a probar la felicidad de esta manera antes de ser derrotadas. También se les criticaba que priorizaran su modelo y su paraíso particular a construir un paraíso para todos.
-El paraíso no tiene unas coordenadas físico-espaciales sino filosófico-mentales y conductuales. Quien quiera alcanzar el paraíso tiene que crearlo dentro de si mismo. Nuestro pequeño espacio en el planeta, nuestros pequeños espacios si contamos todos los grupos hermanos, es mas bien poco, pero nuestro espacio elaborativo es enorme. Los siglos siguientes reconocerán el valor intrépido de nosotras en instaurar formas de placer y amor comunitario, también de reproducción y educación de nuestras hijas muy superior a las formas históricas precedentes y en particular haber superado el caduco matrimonio heterosexual -contestaban desde las mas veteranas a las mas jóvenes-
-¿Como encajáis la falta de nivel de tantos millones de mujeres que priorizan seguir la moda y sus exclusivismos como esposas fieles para maridos controlados? -esa era otra pregunta típica-
-Nos producen una enorme pena porque no saben lo que se pierden. Dedican sus vidas a meras existencias policíacas ignorando que el placer y el saber se maximizan con la pluralidad y los descubrimientos sentimentales y sexuales.
Como otras veces ,las declaraciones comunitas, las publicaciones y su filosofía existencial no dejaban a nadie indiferente a pesar de las muchas tergiversaciones a las que eran sometidas. Su criterio de oro no era ir a desmentir nada a nadie sino a brindarse como escaparates para que los demás vinieran a ver con sus propios ojos lo que eran y hacían. En ese sentido, nunca cerraron sus puertas a sus observadores, incluidos a los que luego se aprovechaban de esa buena fe para -con su dosis de escándalo correspondiente- juzgarlas muy negativamente. Ante el mundo en general y ante el feminismo en particular proclamaban que no eran ellas las que tenían que ir a convencer a nadie para dejar de vivir como esclavas en un mundo de servilismo sino que tenia que ser cada persona la que evolucionara desde su arrinconamiento y su estupidez para superar sus etapas biográficas de oscurantismo e iniciar otras en las que vivir vidas de calidad y en paz. El objetivo no era ningún éxito social sino el éxito personal: el bienestar de cada persona consigo misma siendo una persona íntegra. Sin duda, las comunitas tenían muchas contradicciones y su triunfo organizartivo lo debían en gran parte a su condición lesbiana predominante. Un grupo heterosexual con un numero equivalente de hombres y de mujeres no habría sobrevivido dadas las predisposiciones varoniles a una mayor belicosidad. No negaban que consideraban a los hombres como una especie inferior a pesar de que reconocían la excepción de su semental varonil en el grupo y de los otros hombres transexualizados adquiriendo caracteres femeninos.
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Tengo una discusión psicológica que compartir contigo, si aceptas. ¿Por qué nos atraen las figuras como ímputs excitantes cuando de antemano sabemos que bajo las faldas descubrimos que las verdades fantaseadas son otras? ¿Por que seguimos buscándonos como amantes en espera para integrar historias de amor por hacer? ¿Por qué vivimos vidas sabiendo a priori que están condenadas a la terminación sin una gran parte de las experiencias que habíamos deseado?
¿Cuándo sabré lo que hay detrás de tu icono estándar, un garabato que hace de muñeco? Mientras no insertes tu foto en el cuadro de la imagen sigues siendo todas las posibilidades.
Lo que nos hace estar vivos es la posibilidad de seguir con un discurso abierto, cotejándonos e indagándonos más allá de las palabras para tantear otra sublimidad sin rendirnos al tedio rutinario. Te conoceré también por tus silencios y tus ausencias, por tus no imágenes y tus incógnitas. Por encima de tus decires coyunturales aprenderé de las constantes de tu decir atemporal.
Cuando andaba por las estelas de palabras aprendí que ni las prosas ni los versos alcanzan a todas partes. Cuando crucé desiertos con cantimploras aprendí que no hay agua suficiente para aplacar la sed. Cuando volé supe que por grande que sea un mundo al tomarle la distancia no es más que un punto en el cosmos.
No sé a quién puede llegar esto y a quien puede interesar. No dudo en que un programa de informática censuradora lo juzgue impertinente. Lo cierto es que sigo careciendo de slogan único y de llamada a la acción concreta. Trabajo en mi cóctel de factores invitando a ser saboreado por las bocas compañeras que no han dejado de hablar para autoafirmarse en esta sociedad regida por la monarquía de los miedos.
¿Cuándo coincidiremos en un campus, sobre un césped para oler el rocío de una mañana mientras rememoramos a Pessoa o Kavafis y discutimos las posibilidades de la nueva poesía extraescénica? ¿Cuándo nos daremos la mano como compañeros de letras aleteando por rumbos que se entrecrucen?
Lo que estuvo siempre detrás de la crisis económica ha sido la crisis de valores. Esta es una crisis de la ambición que se ha vuelto contra los ambiciosos. ¡Que siga su curso! Las lecciones de los reveses son las mejores si es que se aprende a re-vivir desde la honestidad y la justicia.
Ante un decorado de azules fue cuando me rendí por primera vez al sentido de la belleza. Antes de encontrarla en una cara la vi en el cielo, antes de aprenderla de un suelo la encontré en un mar. He tenido que ser viajero de aires y de aguas para aprender que la acción más bonita es la de una mirada que te interroga directamente a los ojos, que te convoca a que la acompañes en la lucha por el ser.
Las palabras están en ti, las inspiras. Yo solo transcribo lo que de ti emana, escribo lo que existe y tú eres literatura. Eres una mujer poesía que todo me empuja a que te poetice.
Al final, todas las propuestas curativas pasan por criterios y pautas de autogestión. La auto observación de nuestras reacciones psicoemocionales nos da las señales de nuestras señas, las claves de la identidad, y nos permite separarnos del síntoma limitante (el patológico) para quedárnoslo como síntoma de transparencia (el natural). Mientras la tristeza es una reacción lógico-vivencial ante causas objetivas de dolor, la depresión es una respuesta insana dada por una colisión entre un ego infraccionado y un real empobrecido.
En el litoral, entre el mar y la tierra, eres la sirena que se deja mirar esperando pacientemente la cita para otro embrujo.
Cada cara contiene al menos otra. Se salta de la suavidad facial a la crispación con la rapidez de un chasquido. En los ejercicios ante el espejo o la cámara se ensayan las sonrisas con las que engañar a la posteridad.
A una figura de mujer, en un poniente crepuscular, la invitaría a ratos de música de sosiego sin preguntarle por su antes ni por su después, sin responderle por mi biografía ni por mis planes, dejando que fluyeran sin entrar en cálculos de principios o fines.
El capítulo de los mimos nunca anda tan sobrado, cuántos mas recibes más te energetizan. A nadie le amargan las carantoñas a pesar de los cuerpos blindados de las chilenas regias y cortantes, como me dijo una de ellas. Por mi parte los años me han permitido acumular un almacén de caricias, lleno de vocabularios preciosos. Si alguna vez quieres visitarlo te haré de guía por sus libros, iconos y pancartas, te daré besos entre los pasillos de legajos y archivos, te ayudaré a que subas peldaños de la escalera para que busques las formulas de los embrujos y los algoritmos de las soluciones, en los estantes más altos. Te tomaré del talle para memorizar tus medidas y llevármelas como recuerdo a mis sueños y relatos. No iré mas allá de las insinuaciones para que no me digas que me paso de la ralla. Me nutriré de tu perfume para sobrevivir una temporada.
El atractivo es un sumatorio de formas ovoides, reíres a punto y palabras que sepan expresar sentimientos e ideas. Eres bella, tirando a bellísima y simpática, tirando a simpatiquísima y lo sabes.
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