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La famlilia politica y la fractura convivencial

Por J.Sar - 29 de Junio, 2009, 16:14, Categoría: LaNOVELAdeLaVIDA

La familia politica y la fractura Convivencial. J.Sar Daniola

Yo había pronosticado que si alguna vez rompíamos mi compañera actual  y yo sería debido a su familia, pero no porque esa familia interviniera en nuestras vidas tratando de influirlas o dominarlas a su conveniencia o porque me  descalificara a mis espaldas (algo, que de suceder, en todo caso nunca me enteré) sino por el tipo de actitud que mi compañera tenía hacia ella. Hija de una clase social media alta pero con autobombo de abolengo y de un pasado perdido (con tierras confiscadas en Cuba) con un montonazo de hermanos y hermanas, todos, menos uno o dos, bastante mejor posicionados económicamente que ella y, por tanto, que nosotros eran una especie de clan que cuando se encontraban lo primero que hacían era repasar o preguntar por los miembros de ese clan. Dada la magnitud familiar y su reparto por distintas partes de la geografía del país tuve oportunidad de tratarla y conocer a una cierta cantidad de miembros. Me sorprendió desde el principio su total falta de curiosidad por quién era yo, sus no-preguntas orientadas en este sentido, tal vez para no molestar o porque ya tenían las respuestas mentalmente construidas y no necesitaba verificarlas. Sospeché que se trataba de gente discreta, lejos de pasiones y que con una primera ojeada ya te adivinaban. Creo que me sentí incómodo desde el primer momento que participé de alguna convivencia con ella. Nada extraño en mí, dada mi tendencia proverbial a la autoexclusión y a mi tendencia tangencialista con la mayoría de mis congéneres.

Antes de conectar con la parte mejor posicionada  de la familia, lo hice –todo un indicativo de mi parte- con el hermano más pequeño del grupo y a la postre el más arruinado (trabajos inestables,  fumador de haschish y de tabaco, desaseado, nada  efebo, arbústico,  que vivía en un apartamento de un barrio con presencia gitana en Madrid) periférica junto a una de sus emes ya a la salida. Me cayó bien y me seguiría cayendo bien durante las siguientes visitas hasta que  comprobé que tenia la misma mentalidad que el resto del clan pero con limitaciones materiales para llevar a cabo sus sueños, si es que tenía alguno, pero era un asiduo de efemérides en invitaciones con un carácter endiablado  y en el fondo un afectado del síndrome de desconsideración. En nuestros viajes por la geografía hispana y el paso por Madrid  usábamos su apartamento (a la postre ayudándole a comprarlo mi compañera) a la ida o la vuelta. La última vez que lo hicimos fue cuando nos los encontramos con un solo (un griterío porque estuvo montando guardia en una plaza para que aparcáramos) que me hizo tomar la decisión de no volver a ir. Si eso pasaba con el chico que creía más de nuestro estilo ¿qué iba a suceder con el resto?

Poco a poco fui conociendo de la mano de mi pareja ese tan numeroso grupo llevándome no pocas sorpresas por sus formas y maneras: monopolistas de las conversaciones, monotemáticas o plastas, superficiales, con opiniones predominantemente de derechas, españolistas e incomprensivos de las cuestiones nacionales minoritarias, enviadores de sms horteras pero que en conjunto vivían bien y tenían pasta y hacían gala de su pedigree. Algunas de las hermanas eran expertas en conseguir dinero de la compañía aseguradora del hogar o consiguiendo su prejubilación anticipada.

 Mi compañía tenia verdadera devoción por su familia y quedó muy claro  para mí (con el tiempo lo iría verbalizando más y más) que era intocable no pudiendo extender mis apreciaciones críticas de ella. Cada vez que lo hacia o cada vez que tuve algún enfrentamiento con alguno de ellos eso repercutió en mi relación privada. No es que mi pareja no estuviera de acuerdo con las objeciones en concreto o no se diera cuenta de los detalles que yo señalaba pero no quería darme más cacha dándome la razón o añadiendo leña al fuego con sus propios análisis. La familia era lo primero, estaba antes que yo y seguiría estando después de mí. Cuando uno de sus miembros aparecía, el clan lo tenía que acoger. Yo me desmarqué de eso o me resistí a variar mis citas o hábitos para  recibir sus visitas como una prioridad. No así mi compañera que los visitantes aún sin previo aviso eran lo fundamental. Lo cierto es que tanto en Madrid como en Barnápolis yo demoré todo lo que pude los contactos con ese grupo. Cuando paulatinamente fui conociendo a una extensa sobrinada, mis hipótesis de qué podría ser mejor por tratarse de una generación más actualizada, me equivoqué de plano. Conocí a verdaderos fachas. Uno de ellos estuvo en casa con nuestra acogida abierta mientras enviaba a su lista de correo un texto anti catalanista. Fue el fin de semana tras los atentados de Atocha que se los impugnó a ETA. Cuando le discutí ambas actitudes eso puso fin a nuestra relación. Ese también era uno de los chicos que parecía tener más cualidades. Con otra sobrina nos dejó plantados en el aeropuerto internacional donde debía venir a recogernos con nuestro voluminoso equipaje.  Eso después de tener un trato cordial con ella, haberla invitado varias veces y haberle prestado nuestro coche (que por cierto nos había devuelto con algún roto). Otro de los sobrinos con el que nos tratamos bastante, que vino varias veces a casa y que fuimos a visitarlo a las suyas en distintas ciudades, siempre que hablaba se dirigía a mi compañera nunca a mí. Trabajaba de informático pero era un tonto de capirote y con muchos complejos que lo inhabilitaban para la relación social. En cuanto a los hermanos tenían mucho de bocazas (muchos yo tengo y pocos yo soy). Alguno de ellos parecía leer mi pensamiento ya que al no hablar ni hacerle acuse de recibo de sus fanfarronadas ya me pisaban las frases que pudiera haberles dirigida. Yo soy un gilipollas, me dijo uno de ellos. No te voy a discutir le contrario le repuse. Una de las primeras cuñadas que conocí desmontó la sobremesa en un restaurante empeñándose en hablar despectivamente  de mi tierra de origen. No es que yo fuera ni antes ni después catalanista pero tuve que cortarla: Tú lo has dicho es un país distinto que no puedes entender con 4 días de haberlo visitado, le dije zanjando el tema.

Todas las familias políticas son un escenario de añadidura. Es gente que te toca conocer porque viene como un proceso derivado. En condiciones normales por la hipótesis o la verificación de los encontronazos ideológicos no se te ocurre tener un segundo contacto con alguien que va de otro palo y con quien sabes que no te vas a entender  ni ahora ni dentro de 30 años pero al tratarse de la familia de la persona a la que quieres y con la que convives, las posibilidades de las coincidencias  con gente que no deseas aumentan  considerablemente, La familia de mi compañera no tenia/tiene ningún desperdicio para convertirla en material literario de exploración y sacar todos los hilos que contiene. Le tardó un tiempo en entender que en todo grupo humano la heterogeneidad es un hecho y que a partir de un volumen numérico se dan los porcentajes sociales que rigen en otros grupos humanos del país. Es así que para una familia pía y moralista como la suya con ínfulas de aristocrática tuvo que aceptar a su debido momento tener parentela para toda clase de hechos: homosexuales, vagos (pero no maleantes), un muero prematuro por accidente quirúrgico, varios emparejados sin casarse… Teniendo en cuenta que mi unión convivencial con mi pareja no había pasado por ceremonia alguna y que eso significaba que vivíamos en pecado, toda esa colección de lecciones que les dio la vida no estuvo de más. No hace falta decir que yo no existía para ese clan. Unos 15 años después una de sus figuras vejestorios, conocida como la tía Lola, casi centenaria pero con la mete despierta, única tía superviviente y solterona porque no se le había conocido trances con varón alguno no sabía quién era yo cuando mi compañera me mencionó a pesar de haber estado en nuestra casa. Ese era un indicador de lo poco que mi nombre había circulado por las bocas del clan.

Yo viví  y he seguido viviendo mi vida de pareja con la presunción de que su familia no ha sido ni será más que  un clan que no ha superado la psicología media de las horas tribales del paleolítico inferior. Pero eso hay que decirlo en silencio y sin publicarlo. Nada a ver con las familias catalanas o parisinas mucho mas sueltas sin matarse a obligaciones o referencias mutuas. Mi punto de vista era heavy puesto que a pesar de no haber sido hijo de ninguna incubadora y haber sido preparado en un claustro natural y ser hijo de vientre de mujer, mis relaciones familiares nunca fueron de éxito y aunque tenía una parentela próxima no conseguía recordar buenos momentos ni siquiera los de la infancia por lo que hacía a reuniones familiares. Si de niño nunca estuve muy al corriente del censo de mi familia por la cantidad de primos que tenia, apenas si llegué a contar bien los tíos; de adulto la cosa no mejoró y seguí sin llevar la cuenta por lo que hacía a sobrinos. Por si fuera poco mi hijo, mi único hijo, el ser que mas quise durante 35 años de mi vida con un amor difícil de explicar desde la ausencia porque apenas llegamos a convivir mucho mas de 1, priorizó la relación con esa familia con la que no me relacionaba que conmigo mismo. Saber que estás solo en el mundo tiene sus contribuciones al estudio de la verdad. 

Yo y mi compañera constituíamos polos opuestos pues al tratarnos con nuestras respectivas familias. Para mí, la suya formaba parte del grueso social en el que encuentras de todo y en ese todo hay mucho de rechazable. Para ella la mía tampoco le parecía tan mal. Para mí no se puede vivir con el principio incondicional de adhesión al grupo humano e cuyo seo has acido por sola esa circunstancia. Hay cuestiones de ética y de dignidad a las que debe supeditarse tal adhesión. Para ella, el sujeto humano con todas sus vicisitudes hay que aceptarlo y sea como sea toca perdonarlo.

Si me acerqué con prevención a la familia política en las partes en que fui conociéndola de un modo cauto, seguí en esa posición los años posteriores. Cuanto menos contacto hubiera mejor. Ese tipo de frase ya la había oído en voces de personas que me la confidenciaron por sus propios `problemas con sus familias políticas. La suegra era y sigue siendo aún una de las figuras emblemáticas de la familia política. Es su avanzadilla. El bastión fuerte del que si te descuidas te mete la pica de Flandes entre tus genitales y los de su hija. Tuve una, con otra pareja, que incluso vino a ordenarnos un día el armario. El suegro de aquella ocasión quiso organizarnos la celebración del matrimonio (un error burocrático además de estratégico biográfico e mi vida y que de momento no he repetido) por todo lo alto, al menos ese error –el de consentírselo- no lo acepté.

El mejor navegante por la familia política que le toca en suerte o disuerte es pasar por los protocolos mínimos y si te he visto no me acuerdo. A mí me cuesta horrores poner la cara que no es la mía. Aparentar que me place la conversación ajena cuando es un tostón es algo que no consigo. Hay familias políticas para las que cualquier aproximación previa requiere pasarse por una sesión hipnótica para que te dote de un personaje de adaptación.

El hecho de querer o relacionarte con alguien que a su vez está relacionado con otra u otras personas o pertenece a otro grupo no significa que te apetezca extender tu querer a todo lo que quiere.  El esquema es uno de los algoritmos de la psicología dominantes de las relaciones afectivas. Si A quiere a B. y B quiere a C, A no tiene porque experimentar amor por C aunque ciertamente pueda  concurrir información y energía para que lo tenga en cuenta a diferencia de otros elementos que no aparecen el esquema.

Un problema de relojería que está preinscrito en las parejas es que el partner  que tiene una familia en activo, con la que se relaciona, con la que se identifica si todo eso no es aceptado por el otro partner, se va a sentir injuriado. Mi compañera me ha cuestionado repetidas veces mi actitud hacia la suya. Si no te gusta mi familia y no te gustan mis amigos (eso también me vino pasando con una parte de ellos) ¿qué haces conmigo? –me ha preguntado varias veces-. No es una pregunta retórica, la verdad es que también ha sido mi pregunta. ¿Qué hago con una persona que le gustan personas que me parecen  impresentables?

Para mi compañera la categoría familiar, lo mismo que la categoría amistad, son inviolables. Ahí donde ve amistades yo he encontrado gente muy aprovechada y utilitarista, ahí donde ve la familia de su vida yo he encontrado fachas, que es una palabra más grave que la de decir simplemente conservadores o gente de derechas. La cuestión es que la información de las cosas no viene de golpe y aunque si bien es cierto que en un primer momento, en una primera ronda de visitas te haces cargo de cómo son los demás, no te enteras del significado de esto hasta mucho más tiempo después.

Para las condiciones ordinarias de existencialidad, con el flujo de contactos que van apareciendo, la misma dinámica contextual e los contactos  van seleccionando con quien estar y con quien no como un proceso natural. La familia política es como una especie de club en el que entras por la puerta de atrás y que de tarde en tarde tienes que soportar o con quien compartir convivencias por el rito de la efemérides o de las tradiciones aunque no te apetezca. Para un familia nuclear o pequeña la posibilidad matemática de coincidencias (y sus consiguientes desencuentros) es menor y eso también reduce el volumen de enojos. Si la familia es enorme (en el caso de mi pareja tiene más de una docena de hermanos) está ahí permanentemente como una especie de losa. Todo se multiplica: las bodas, los entierros, las efemérides de toda clase. Yo me retiré prematuramente de todo esto y lo mismo que un europeo que se instala a África para vivir con una nativa tiene que poner en claro que se casa con ella y no con toda la parentela de docenas y docenas y docenas de miembros yo también tuve que poner en claro eso lo cual significo que mi pareja fue a bodas y efemérides familiares a las que yo no fui dando más la nota por mi ausencia que por mi presencia. Nunca he sido cuestionado por esto pero seguro que he sido pensado  por ello dejando esa imagen un tanto arisca. No cambiaría nica mi aridez por una hipocresía que no se representar. 

Lo que en un principio fue un pacto adulto entre amantes con respecto a no verme en la tesitura de tener que acompañar a mi pareja a su participación en efemérides con personajes con los que no tengo ningún trato y con aquellos que tengo alguno pero no me identifico en lo más mínimo, eso fue aumentando un desajuste entre nosotros. Por lo dicho hasta aquí una lectura perspicaz habrá detectado que esa toma de posición ante la familia política o queda circunscrita a su área sino que la he extendido a otras. En efecto. Entiendo que hay una enorme cantidad de vida farandulera que no me interesa en lo más mínimo y de la que me he excluido oportunamente. No necesito hacer vida social y en la poco que hago experimento el aburrimiento hasta indecibles además de certificar que pierdo el tiempo miserablemente.  Sé que eso no se puede entender, en particular no lo puede entender quienes viven la vida a caballo de parámetros estimulares que le vienen de afuera, es decir, de otros. En una época de mi vida trataba de no perderme los actos gloriosos o  no faltaba a festejos y reuniones públicas (a pesar de que siempre tuve un fondo de introversión que me mantuvo distante y a salvo de no pocas tonterías ajenas), en cuanto a vi que las anécdotas se repetían como los productos de una churrería advertí que era más substancioso pasarse tardes de fiesta en solitario con una buena lectura que con una mala compañía.

Ser así no es tan grave si la persona con la que pasas la mayor parte de tu tiempo vital también lo es. En mi caso la compañera con la que convivo necesita el contacto humano a diario, aunque sea el del quiosquero o el de la panadera, en consecuencia debe salir, hablar de lo quesea con quien sea. La extroversión tiene sus obligaciones. A menudo "tener que ir a" es la formulación con la que cumplir con los protocolos y que me repatea sin discusión. El modo de sobrevivir a esas obligaciones sociales con las que yo, al menos, no cumplo ni deseo cumplir, es no opinando sobre ese telón de fondo que es la familia de tu partner con el trato es el máximo de disminuido y la identificación nula. Consecuentemente, cuando llegue la tanda de los sepelios, si vivo para referirlo, debería continuar con mi posición de ausente.

Es muy curioso que las tradiciones sociales tengan eventos perfectamente organizados para cada situación de la vida (bautismos y comuniones para los católicos, bodas y responsos en iglesias incluso para los no practicantes) a pesar de que no haya el menor contacto a lo largo de la vida. He ido a algunos entierros con cuyos protagonistas no tuve el menor contacto, algunos otros en que apenas si hubo dos o tres contactos. He ido a bodas con cuyos protagonistas no había tenido contacto comunicativo o muy escaso antes y tampoco después. Deduje que haber ido a unos cuantos para tener los capítulos de estas anécdotas a cubierto eran suficientes como para tener que repetir roles no sentidos siguientes veces. En contrapartida cuando yo sea el protagonista como muerto no espero que nadie venga a dar ninguna condolencia cuando en vida no hubo los contactos en profundidad que pudieran haberse dado.

Forma parte de la épica conflictiva las relaciones dañadas  con la familia política. La cultura es el arte de no enfrentarlas y substituirlas por simulacros.

Por mi última experiencia continuada de relación convivecial he aprendido que lo mejor es reducir al máximo las variables de confrontación. Si la familia política es uno de los ampos lo mejor es no tocarlo. Es una solución salomónica que en el fondo no arregla nada pero demora la explosión por las diferencias filosóficas entre tú y tu media naranja. Con mi compañera mi. Indisposición a un tipo de eventos en los que no me sentía libre para comportarme tal como yo era  fue el tema que nos acompañó siempre hasta el punto que decliné acompañarla a espacios de convivencia familiar con uno u otro componente del clan para no verme en la tesitura de estar condicionado en mis opiniones por ella. Resumiendo: no podía ser yo ante su familia por temor a herir a alguien o decir inconveniencias. Así pues, después de unas rondas de visitas a las que intuí desde el principio que no serian agradables para mí, reduje al máximo la posibilidad de siguientes encuentros. Eso no acababa aquí. Con una buena parte de las amistades de mi compañera tampoco me sentía cómodo por una razón u otra. Soy un tipo raro. La curiosidad más rara de mi rareza es que estoy orgulloso de ella. No quiero cambiar en este punto. Sé a lo que a me arriesgo. Si no cumplo con mi rol de partner puedo perderlo. La relación humana es contractual y la vida de pareja, la de hecho haya pasado o no por una oficina que la documente, también lo es.

La  covivencialidad es estudiable como todo, su conflictividad también. Cada tipo de tema genera un tipo de conflictos. He podido comprobar que hay unos impasses de no solución de los que es mejor desvincular toda militancia. Hay familias políticas cuyo rotulo cuando entras reza: tras pasar esta línea abandona toda esperanza de una comunicación de verdad.

Si el problema substantivo mayor de la condición humana y de su lenguaje es la comunicabilidad, una familia política no es más que un caso particular que la demuestra.  Teóricamente es posible vivir toda la vida con un tipo de escenario con cuyos miembros no hagas más que antagonizar sin la posibilidad de llegar a la empatía. Pero ni es lo deseable ni se podrá afirmar que ese tipo de vida sea la que garantiza la mejor calidad existencial. El que aterriza en el espacio familiar de  su pareja puede tener la deferencia de reconocer a sus personajes como parte del elenco escénico secundario sin tener que contar que deje de ser otra cosa. Cada cual según sus dotes escénicas sabrá encajarlo más o menos. Personalmente me ha tocado sentir vergüenza ajena por las representaciones de esos personajes, pero eso no quita que ellos piensen de  mi propio personaje que sea todavía más impresentable.

No recuerdo ninguna pareja anterior a la actual con la que tuviera la abundancia de discusiones que he tenido con la mía actual a propósito de mi familia política. Todo lo que puedo decir es que la familia política es efímera. Desaparece, en la inmensa mayoría de casos, el mismo día en que rompes la relación con tu partner o el/ella hace eso contigo.

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Para Una Vida Interesante

Por J.Sar - 29 de Junio, 2009, 16:13, Categoría: LaNOVELAdeLaVIDA

Para una vida interesante. J.Sar Daniola

¿Cuál es la diferencia entre hacer de la vida algo interesante y tener una vida interesante? La vida es un don no divino y sí natural que viene dada sin pedirla y que nunca se encuentra el momento oportuno para abandonarla. Todas sus dificultades no impiden que los vivientes se amarren a ella como un clavo ardiente. No estoy seguro de que esa afirmación sea la mejor. He visto morir animales mas reconciliados con su destino que a humanos. El hecho de concienciar su destino inviste la perspectiva humana de futuro en un borrador de fatalidad. Es así que su tesitura existencial se llena de hipótesis y de engaños para creerse que todo lo que haga durante su crucero terreno remite a una lógica o a un sentido o de todo ello va a quedar algo para usufructo y evolución de quienes le sucedan. Su capacidad para la ficción lo mantiene en pie.

En el campo ficcioso se dan cita en un desiderátum equivalente tanto las ideas extraordinariamente más increíbles sobre másallases y paraísos celestiales o eternos, como las ideas más ordinariamente posibles sobre paraísos terrenales y construcciones socialistas ideales. Los que continúan enfilados en un grupo de creencias o los que lo hicimos en el otro en el fondo nos parecemos. Tanto el pensamiento más religioso como el más materialista quieren una clase de continuidad, sea la del alma o sea la de la memoria. Conviene tener la suficiente prevención y entereza para no esperar gran cosa del después  ni bajo un parámetro ni bajo el otro. Todo lo que tenemos los humanos, o esto es lo único seguro y demostrado, es una vida por vivir, una sola vida por vivir. Si la vivimos en su mejor escenificación o peor eso ya depende de cada cual y de las circunstancias que le toca vivir. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Vivir una vida interesante pasa por hacer la vida que te toca como algo interesante. Los acontecimientos suceden para todos pero no todos aplican la observación suficiente a ellos para sacarles partido. La diferencia entre un científico y un lego ante un tema dado es que aquél pasó ante un acontecimiento que le sorprendió y se preguntó cosas acerca de su fenomenología, estructura, causalidad, representación; y aquel otro pasó de largo aceptándolo tal cual sin preguntarse nada de todo esto. Se puede reflexionar  sobre esas dos posiciones por lo que hace a todo incluyendo la propia vida. Hay quien se la toma como algo predeterminado e invariable y hay quien lo toma como proceso de investigación, ensayo y descubrimiento. Lo que hace la vida interesante es no perder el interés por aquello con lo que se va llenando. Elemental. Sí, es así ¿cómo es posible tanto tedio y aburrimiento en una sociedad tan ultraestimulda, recargada de productos de consumo novedosos?  A priori nadie puede decir de nadie que nazca si su vida va a ser muy o poco interesante. El sujeto en cuestión, el naciente, es quien va a tener la última palabra. Rodearle la existencia de abundancia y cromos, de saciación y recursividad no predetermina el usufructo existencial al máximo de su proyección. Hay herederos de fortunas que sus herencias los han convertido en unos verdaderos inútiles y desgraciados. Hay quien lo tiene todo –desde el punto de vista de las posibilidades económicas- y no tiene nada –desde el punto de vista de sus goces reales-.

La vida es todo lo que tenemos por mucho que la rodeemos de cosas y de gentes pero la vida también es eso existirla a través de los objetos y de las relaciones. No pocas veces es la mirada del otro que le recuerda al deprimido o al adicto que se están autodestruyendo con su hundimiento o adicción y eso forma parte de los factores para sacarlo de su pozo.

Equívocamente, el vocabulario dominante viene llamando vida a la existencia y a la existencia se le da el equivalente a vida. Mientras la vida es el acto biológico por el que se nace y el organismo fisiológico que permite vivir, la existencia es todo lo que puede proyectar, sacar de sí, ésta vida. Debería haber empezado titulando este tema como una existencia interesante. Lo que hace interesante la vida  es la posibilidad de proyectar los deseos, el amor por las cosas, las creaciones, la inquietud por conocer más, la construcción de un discurso, la filosofía del ser. Todo eso no son frases, son registros que convenientemente interiorizados convierten al sujeto humano en la masa de barro que irá moldeando de acuerdo a su voluntad, inteligencia y planificación. No hay más dios creando vida humana que uno mismo proyectándose en lo que quiere ser.

Ante todas las situaciones existencial-sociales siempre concurren al menos dos clases de posturas: las innovadoras, las exploratorias al menos, y las de que se quedan quietas, bloqueadas, enmohecidas. En Casandra’s dreams[1], la escena familiar en la que el padre discute a sus hijos la compra de un velero de segunda mano, les dice: compráis los problemas de otro. Habla la voz de la experiencia o es la voz del miedo. A menudo la falta de iniciativa que uno ha tenido en la vida se la reprocha a otro cuando la tiene, así su coartada es perfecta: nadie es capaz de hacer nada.

Si quieres vivir una vida estupenda te toca desoír no pocos comentarios paralizantes. Siempre habrá quien te hará pronósticos de mal agüero (oí decir que sufriría mucho con la vida que yo había elegido) también quien te pronosticará fortuna y futuro (oí decir también que no me faltaría una vida interesante). Desde luego la he tenido y la sigo teniendo. La tesis de hacer de cada día algo distinto y nuevo la ratifico sobradamente. Vivo una vida plena a pesar de incompleta e imperfecta. Combinación contradictoria pero extasiante.

Un lector me dijo: su vida es interesante pero abréviese. En realidad me pedía brevedad en mi cantidad expositiva de texto. Protesté escribiendo un panfleto contra la brevedad. Soy enemigo de lo efímero en la forma aunque sepa que la existencia más colmada no deja de ser un simple flash o destello en la inmensidad de la eternidad  o tal vez ¿debo decir de la oscuridad? Evidentemente todo se puede abreviar. En la universidad cuando tomábamos apuntes (todavía se sigue haciendo lo cual demuestra que la metodología de estudio no ha evolucionado mucho, sea dicho de paso) no parábamos de abreviar palabras pero un dia  u otro al pasar textos a limpio había que volverlas a poner en su forma original. El lenguaje sms no ha llegado a la dicción por muy popular que sea en las pantallitas digitales. La vida es exuberancia y por sí misma eclosión. Quedar reducida a sus formulas químicas (si quieres brevedad sobre las misterios, consulta un manual de química orgánica) no ayuda mucho ni a la elocuencia literaria ni a la propia vida. Un ser humano es algo más que un envoltorio que contiene fórmulas. Para expresarse y explicarse no solo necesita palabras, necesita también performance, tiempo, atención, espacio, necesita de toda una existencia para sacar de dentro todo lo que pueda dar su vida.

Entiendo que lo que hace la vida interesante es existirla de acuerdo con los propios intereses creativos no dejándose amilanar por el escepticismo dominante de los que no crean nada y sufren por todo. La interacción con el mundo compartido te permite poner a prueba tal `prerrogativa y aprender de unos y de otros lo mismo que otros aprenderán de ti incluso los que te maldigan. No hay problema de déficit de referentes. Cada persona, cada nombre deja algo en tu vida si en tu vida estás lo suficientemente vivo como para tomar buena nota. Si bien no creo en modelos -por tanto, en qué nadie pueda ser el modelo de nadie- (con esa idea de paso se pueden invalidar un buen numero de escuelas que solo pretender comprender y emular la teoría de sus fundadores) sí creo en que cada cual tiene que seguir su propio esquema, que incluye criterios, ideario, dinámica y estilo. Tienes o no tienes clase no por nacer en el seno de una familia pudiente sino por incorporarte a una vida totalmente consciente. Los referentes no faltan a ninguna edad, tanto en el campo de la proximidad de las relaciones que se contraen como del campo de la distancia con gente con la que la posibilidad de coincidencia sea remota o imposible. De apenas salido de púber, con mi primera guitarra, flipé con  Cliff Richard[2], de militante partidista con A.R.Castelao[3], como cinéfilo con Susan Sarandon[4], como espectador con P.Rubianes[5], como radioyente con I.Riera[6], como poeta con J.Sabina[7], como naturista con A. Torcqué[8], como lector con Tolstoi[9]. El relatorio de nombres es arbitrario y podría continuarlo, multiplicándolo por varios cientos más. La vida es también una universidad si tomas nota de lo que enseñan los demás teniendo en cuenta que todo el mundo tiene un saber que enseñar.

Si se me pidiera una supuesta receta para hacer/tener una vida interesante sugeriría en primer lugar no privarse de ningún deseo que incremente la propia riqueza espiritual y bienestar psicológico sin agredir los de los demás. En segundo lugar hacer de cada día una cita con la creación, la que sea. (El mundo no se creó en 6 días, todavía está por hacer.). En tercer lugar compartir el entusiasmo de tus elecciones en quien sepa recibirlas, entenderlas y apoyarlas rehuyendo de los cuervos de la fatalidad que ocultan tras su mampara de realismo sus castraciones.

Claro que todo esto lo acabo de escribir en una mañana antes de amanecer que mi pulsión insomne echándome fuera de la cama por ver el nuevo día, escuchando  los pájaros  que lo anuncian y a Karajan entusiasmándome en  el reproductor del Windows media, hacen todo mucho más divertido y fácil.



[1] Escrita y dirigida por W.Allen.

[2] Cantante de los shadows.Jovencito con canciones pegadizas.algunas de ellas aprendidas por formar parte del temario de los pocos meses que dediqué a aprender guitara, aunquenunca llegué a cantarlas enteramente ni a memorizarlas.

[3] Alfonso Rodriguez Castelao,. adherido al movimiento de Acción Galega. Diputado por las cortes constituyentes en 1931 por  ORGA (org.republicana galegfa autónoma) Posteriormente exiliado por el gobierno de Lerroux.Diputado en las cortes del frente Popular en febr.de 1936. Miembro del gobierno en el exilio presidido por giral (1946). Murió reventando su  cabeza con un explosivo dejando un mensaje, la palabr: protesto.

[4] emblemaizxada como compañera de reparto con Jack Lemmon en  Primera Plana de billy Wilder en 1974.

[5] actor teatral, monologuista impactante y directo. El hablante público con mayor emisión de tacos por minuto. Frontalista y franco. Francotirador. Perdedor por antonomasia. Desagrdable y dulce a la vez.

[6] escritor de éxito y personaje público  en varios actos propuestos desde posiciones radicales.e inteligentes.

[7] Sus cintas y letras no pueden faltar en  la cabecera de todo buceador de palabras  en los barrios chinos y  del  otro lado de las pantallas decorativas.

[8] higienista seguidor de Sheldon.Instalado en Mallorca, editor de un magazine Puertas Abiertas y culpabilizado por problemas con algún paciente por un tratamiento desde la injerencia con artículos tóxicos. Me llamó la atención su referencia a partir de los textos que recibí de la mano de Marcel Casamitjana, un compañero ocasional. La noticia de la muerte de Torcque vino a recordare que no hay teoria ni praxis impecable que definitivamente sortee el problema de la muerte asegurada. 

[9] Un autor admirado de adolescencia y el contacto literario con una realidad  distante en geografía y  tiempo (la rusa).Uno de sus libros Guerra y Paz (2 volúmenes)fue uno de los primeros que llenó la estanteria de casa,aunque nunca llegué a leerlo, por mi ida del lugar y porque el texto pasó a integrar las posesiones privadas de otro pariente.

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Mo colaboración con el mundo

Por J.Sar - 29 de Junio, 2009, 16:10, Categoría: LaNOVELAdeLaVIDA

Mi Colaboración con el Mundo. Jordi SAR

Mi verdad económica actual: cobro  desde hace  una década una pensión del estado por mi condición de no asalariado. . Ni siquiera se trata de una pensión de la seguridad social derivada de mis años de cotización como empleado por cuenta ajena, que tampoco fueron tantos y aún menos los declarados. En contrapartida, el estado a través de sus agentes de control (reducidos a asistentes sociales que ahora se llaman promotores y centros de formación ocupacional que siguen supuestas políticas de integración) me exige una reinserción laboral para dejar de ser una carga para sus fondos de subvención a los marginados del sistema económico. Mi discurso ante esos agentes de control, por lo general maravillosas personas que les toca jugar ese rol, sea cual sea su ideología crítica al capitalismo, que tampoco me consta, es el de una incapacidad de retorno a cualquiera de los empleos asalariados que pueda ofertarme y que yo pueda aceptar. Tras  periodos sincopados de búsqueda de empleos, de envío de cartas, llamadas telefónicas o emails solicitándolos, cambié el chip. Tras envíos de CVs y recados dejados sin obtener respuestas decidí no continuar en esta tesitura de insistencia. Si el mundo laboral no quería contar con mis recursos por razones de mi edad o por falta de acreditación de mi currículum o por lo que fuera (por lo general el solicitante de empleos obtiene el silencio por toda respuesta) que en la mayoría de los casos solo se puede hipotetizar, yo tampoco querría saber nada con ese mundo. Las cosas se habían torcido de tal manera a nivel general que el recurso principal de un país que es la inteligencia y la fuerza de trabajo de sus ciudadanos  son ninguneadas tanto por las empresas privadas como por las empresas del estado. Desde el punto de vista del ciudadano laboral tiene dos opciones: hundirse en la miseria de su exclusión frustrándose aun mas por creerse que es totalmente culpa suya o aprovecharse del regalo que le proporcionan las circunstancias gozando de su tiempo libre para hacer lo que mas le apetezca: desde el ocio más improductivo a cualquier hobby o creatividad en la que se pueda sentir realizado. Los jubilados fuera de su edad laboral ya iniciaron ese proceso antes que los parados. Un jubilado tenía dos opciones, o morirse al poco tiempo de haber sido dado de alta laboral echándole de aquello que toda la vida había hecho y también del ambiente social vinculado o bien rescatar sus pasiones de juventud y dedicarse a trabajar por su cuenta con ellas. Un parado crónico no es más que un jubilado anticipado que puede tomar su condición menos trágica y más jubilosamente.

De pronto hay gente capaz de hacer sus diseños, sus inventos y sus innovaciones existenciales por su propia cuenta gracias a tener una sola cosa fundamental: tiempo libre para hacerlas. El parado puede reciclar su tragedia  de marginado convirtiéndola en una invitación a vivir más y mejor si deja de frustrarse por no ingresar la cantidad de dinero a la que estaba acostumbrado. El estado tampoco va a dejarlo morir de hambre.

Desde que advertí la posibilidad de modificar la ecuación principal y me libré de la supuesta obligación de trabajar para el sistema en aquel tipo de trabajos que iban contra mi dignidad, mi persona y mi ética, llegué a la conclusión que el ciudadano que dispone de si mismo, de su tiempo, puede decidir su propio de trabajo aunque nadie en el mercado lo solicite ni nadie tenga necesidad directa del mismo.

Mi trabajo que no me remunera nadie directamente es el de escribir. Me dedico a pensar por libre y por cuenta propia, Ninguna universidad ni ninguna firma me ha encargado la investigación de nada, ningún laboratorio  de estudios de la conducta está detrás de lo que pueda decir, ningún grupo de fans de lectores hacen colectas para darme un plus económico que haga de incentivo para generar mi literatura. Trabajo porque sí, porque quiero, por amor al arte y porque, aunque no es literalmente cierto, sé que se puede vivir del aire.

Evidentemente no vivo preocupado por la próxima comida. Sé que siempre hay una próxima comida garantizada y una buena cama y un techo, no solo eso, también una compañía humana con la que poder compartir misterios existenciales y tesituras cotidianas. Mi nivel de vida no pasa por el despilfarro ni por la ostentación pero llevo años tomándome el termómetro y afirmando que no me falta de nada, al contrario me sobran muchas cosas. Mi compañero me dice que soy austero y que gracias a mi criterio de austeridad (yo lo llamo simplificación que tampoco es tan absoluta) podemos ahorrar. Ella aporta la cantidad económica que a mi me falta aunque hay una ratio entre la una y la otra. No hace falta decir que vivo muy bien, con todas las necesidades cubiertas y con un tren de vida que está muy por encima de los mínimos. Nuestro capital conjunto nos permite tener un remanente de ahorro mensual[1] que acumulamos para cambiar de estatus en un futuro no muy lejano y tener una casa con espacio físico suficiente alrededor.

Presentados los créditos reales de mi marco de vida debo decir que nunca he experimentando ningún sentimiento de deuda o débito con respecto al estado por mi condición de subvencionado. Hay razones logísticas considerables por parte del sistema para hacerlo. Los análisis sobre la sociedad del bienestar justifican la lógica de neutralizar un contingente poblacional nada despreciable pagándole la subsistencia en lugar de introducir alternativas económicas para reciclar todo su potencial energético pero que iría en contra de la filosofía del capitalismo. Una parte de esta población marginal poco le importa que su futuro este condenado a la permanente exclusión porque viene viviendo en una realidad aparte aun sin renunciar a utilizar los recuerdos de la realidad predominante

No puedo hablar por aquella porque no ha surgido ningún movimiento social que reclame mas pensiones para los indigentes o soluciones para dignificar sus vidas pero sí puedo hablar por mi mismo. El hecho de que el estado no cuente contigo por tus capacidades reales y no en la asunción de un rol mezquino que ni haces ni harás no significa que tu no puedas hacer tu contribución a una sociedad que si bien no es la actual puede ser la del futuro.

Mi trabajo –escribir- no se transforma en productos de mercado que pasen por la compra venda. Escribo mas para el futuro que para el presente. Trabajo en unos términos que si bien no generan interés en nadie, ni el mercado absorbe ni el estado se fija, no dejan de ser, en mi inmodesta opinión, útiles en si mismos. Un trabajo cambia el entorno y las condiciones de vida, sea o no sea remunerado. Algo que todavía no ha aprendido el lenguaje mercantil actual es a desembarazarse de palabras lesivas tales como la del parado. El parado es poco menos que un inútil y en todo caso un sujeto improductivo que no colabora para nada en la sociedad. La palabra precisa es la de desalariado o desempleado, ni siquiera es correcta la de desocupado. Alguien sin trabajo por cuenta ajena ya sea dicho que puede rescatar intenciones creativas y trabajos propios que había dejado en el desván década atrás. Toda persona con un mínimo de autoestima de si misma puede generar riqueza e interesarse por las cosas, pude generar una actividad productiva en su entorno inmediato aunque tal vez no le interese para nada al mercado.

El trabajo intelectual es también un trabajo y su producto son textos o palabras envasadas que admiten una circulación. No es directamente materialista en el sentido de producir modificaciones ambientales o contextuales pero es Indirectamente es un  incentivador de nuevas circunstancias al divulgar ideas útiles o razonamientos correctos. El trabajo intelectual está copado por universidades y sedes institucionalizadas de saber pero últimamente se demuestra que hay otras muchas canteras que lo generan o que conspiran desde la oficiosidad. Un trabajo no solicitado por nadie, por tanto que no pertenece al mercado de la demanda por el cual esté dispuesto a pagar un precio no es considerado como un verdadero trabajo por el sistema. El sistema es un conjunto de leyes y tradiciones que significan de una determinada manera las cosas independientemente de sus razones-origen para que existan. Gracias a la exclusión laboral la historia del arte les debe mucho a los marginados. No poca gente que se dedica a la creación artística es porque sus oportunidades de trabajo y de vida en formas encasilladas en empresas con contratos le han sido negadas.

Cada individuo tiene que enfrentar su tesitura de no ser admitido en sociedad con su lucha personal para crear su propio espacio tanto si gusta como si no. Escribir es una de las formas con que se expresa la creación y el arte. Nadie puede decir que no hay nada que hacer o que no puede hacer nada: le basta coger un teclado y plasmar su pensamiento. Lo que en un primer momento puede ser la declaración puntual de unas circunstancias se puede convertir en una cantera inagotable de experiencias tanto por las que se refieren como por el mismo hecho de referirlas.

Mi colaboración con el mundo pasa por eso. Evidentemente el mundo no me lo ha pedido ni nadie me ha presentado una solicitud formal diciéndome que lo que pueda escribir sea crucial para la historia de las letras. Ese no es el motivo. Escribir es demostrar que existes en una existencia diferente a la que se había calculado para ti pero también diferente en bastantes puntos a la que habías pensado hacer. Aunque escribo desde la adolescencia no ha sido hasta la madurez que me he declarado escritor. Vengo afirmando que lo que más me gusta es escribir por encima de otros oficios y actividades, en todo caso es la actividad troncal que me vertebra, estabiliza y me da la razón de vivir, sino la principal una de las razones. Resulta cómico puesto que escribir es lo que menos que interesa a un consumismo de imágenes y de estímulos rápidos.

Escribir no significa necesariamente que se incida en la historia del pensamiento. Detrás de una contribución de autor se puede albergar la sospecha de una intencionalidad para influir en hábitos, actitudes y reflexiones de los demás, pero eso no es lo verdaderamente crucial. Se puede escribir y –al hacerlo- potenciar el propio nombre sin llegar a ser referencia significativa para nadie. Si el mundo anda saturado de algo es de palabras. Comparativamente, esa misma afirmación se puede aplicar a cualquier otro substantivo, también anda saturado de unos mismos hechos sin escapar de la vorágine de su circularidad.

Escribir es uno de los oficios más transportables que hay. Seguro que hay una conexión entre esta propiedad y haberlo elegido como praxis ya que no coarta mi libertad de movimiento para nada, al contrario la engrandece.

No ignoro que escribir genera una sensación de plenitud –el sentimiento de un trabajo terminado- sin haber hecho en realidad gran cosa. Por si fuera poco escribir se suele hacer en una sola lengua y su traducción a otros idiomas mayoritarios no resulta tan fácil aunque hoy dia existen los automatismos de programas de traducción, pero eso pasa por un trabajo enormemente costoso en cuanto a tiempo. Como ventaja, el castellano que el idioma en el que me expreso en la mayoría de mis textos, seguido del catalán en mucha menor cuantía, es  uno de los idiomas mayoritarios de la humanidad aunque su latitud no se corresponda con las culturas mas avanzadas. Trato de escribir lo más unívocamente posible pero no me aterra plantearme temas sin tener o poder llegar a conclusiones. El conclusionismo es una prisa que no tengo. Las academias y en general las instancias de poder han regulado formas de escribir no solo por lo que hace al significado de las palabras convenientemente recogidas y colocadas en diccionarios, si  no también por lo que hace a los caracteres empleadas en cada signo. Me gustaría vivir el idioma en una eclosión mayor del que tiene. He experimentado las dificultades para salir de el en formas sintácticas inventivas o en neologismos no tolerados por los lectores más estrictos.

Josep Padró, egiptólogo, declaró que frente al alfabeto cartesiano de nuestra lengua el egipcio no contenía vocales.Se introducían en el habla, lo cual lo hace por ahora en un misterio fonético. La escritura jeroglífica se usó hasta la época grecorromana. No pertenece al tronco indoeuropeo sino al camito-semita, que engloba lenguas que no poseen declinaciones ni conjugaciones (funcionan con prefijos y sufijos) y pueden construir oraciones sin verbo.La lengua egipcia es muy sintética con construcciones cargadas de significado. La revolución amarniana (con Akenatón) adaptó la lengua escrita a la hablada  y apareció el neoegipcio. ¡construir frases sin verbo!  Escribir es también investigar mientras seautoinvestiga como medio.Hubo otros tiempso en que se adoptó el lenguaje como una construccion continua. Todavia queda por delante su reconstrucción para avanzar mas en la denominacion de lo abstracto y descolonizarlo de la descrioción de lo concreto. Escribir para terminar en propuestas y utilizar los verbos activos de la acción  no deja de ser una secuela del proselitismo y de la ideologia que pretende la influencia. Tratar de escribir sin convencer a nadie y a la vez sin molestarse porque nadie le convenza ese nuevo tipo de textos es una  gran experiencia.

Independientemente de estadisticas de la cuantía de  visitantes a los propios textos  lo que quedará en el futuro es la transmision de sus ideas si realmente catapulta nuevas ideas. Todo lo que hago al escribir es comunicar mi forma de pensar no solo encuanto a ideas sino sobre todo en cuanto a metodología. Escribir pues para pensar y enseñar a pensar:  l o cual no es poco aunque sea muy usado para quien su pensamiento no le ha servido para colcoarse en las isntancias de poder dentro de un sistema social  en el que no cree ni le satisface.

 

 



[1] Actualmente es de 1200euros mensuales. Mi pension es de unos 430 y otros ingresos por alquileres son 250+70+600,unos 900.Tenemos un capital bancario acumulado de unos 100mil despues de unos 10 años de mantener el criterio de acumulación regular.

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Una teoría para el silencio

Por Jordi SAR - 29 de Junio, 2009, 16:08, Categoría: LaNOVELAdeLaVIDA

Una teoría para el silencio. J.SAR

Tengo listas para todo, seria fácil hacer dos más, una que enumerara las razones para hablar y otras las razones para callar. Pero no las voy a hacer porque presumo que la segunda sería más larga que la primera. Cuanta más dilatada es mi experiencia como hablante  menos motivos tengo para suponer que la comunicación verbal sea posible o sirva de mucho. De hecho, exagero al definir una transacción oral de significados  como una comunicación verbal. Si bien todos los comunicantes entran dentro de la zona de los hablantes[1] no todos los hablantes son comunicantes. La mayor parte de producciones verbales sirven para simular empatías o plantear acercamientos. Tan pronto tratan de enfrentar posiciones o denunciar posturas a partir de las implicaciones que encierran fracasan si van más allá de lo protocolario. Claro está que se habla también para mantener el campo relacional dentro de lo denominativo. Con las palabras se designan objetos, situaciones, estados, emociones y se expresan pretensiones. Pero cuando ejercen o quieren ejercer su potencial de significante pueden chocar con sólidas barreras o corazas.

He tenido –y sigo teniendo- dos formas de trato completamente opuestas con la palabra. La de guardarla para mí al pasar por la experiencia de victima por ser castigada por ella cuando la he dicho  y la de usarla como manera escénica de opinión en voz alta o como texto escrito, lo que me ha generado, en ambas proyecciones, problemas relacionales cuando la persona próxima  en mi espacio de comunicación ha recibido mi opinión como excesivamente critica o irrespetuosa. Mi psique ha seguido dos consignas diametralmente distintas: la llamada a la acción verbal como ejercicio catártico, sincero y comunicacional; y, la llamada a la no acción comunicativa, como ejercicio de parálisis, reclusión silenciosa y acomunicacional. En determinados espacios religiosos se practica el silencio o se hace voto de silencio. Sus adeptos cuando me he encontrado con ellos me han parecido un tanto fantasmales, zombis extraños que deambulan sin que sepas lo que sienten o lo que se plantean. La voz humana es una de las adquisiciones más importantes de la evolución de las especies como para dejar de hacer uso de ella. Por otro lado su uso malbaratado lleva a preguntarse que ¿para qué sirven tantos millones de evolución física de la especie para unas producciones de significados tan escasos? El clásico dilema del ser o no ser pasa inevitablemente por el hablar o no hablar.

Si alguien no habla parece  que encierra misterios o que es un introvertido incapaz de decir ésta boca es mía. Pero tan pronto es preguntado o interrogado puede decir mucho mas de lo que se espera que diga. Callar no significa pues no saber sino que es el resultado de una operación mental, de una elección. Se calla porque no se reconoce la posibilidad del otro como depositario de una confidencia. Claro que si bastante dificultad  hay para hacerse entender hablando, callando no significa que se sea interpretado de mejor manera, sino que solamente queda descartado no ser juzgado por los mensajes hablados que renuncia a decir.

Durante mi vida he substituido el espacio de la oralidad verbal por el del texto escrito. La diferencia entre los dos es crucial. He llegado a creer que el escrito supera al oral en cuanto a profundidad de texto, testimonio del sentimiento, desarrollo hasta el final de la argumentación y seriedad, a pesar de que este carece de la menor escena y aquel tiene la riqueza de todos los elementos de la performance en directo. Me hice escritor a falta de interlocutores válidos o por inhibiciones extremas que me hacían saltar del comedor al escritorio o del salón a la habitación. Recomiendo encarecidamente el paso al universo escrito de quien no usa la palabra oral por la razón que sea pero no porque aquella pueda ser mejor comprendida que esta o seguida, sino por que aquella permite al ostracista tomarse la dimensión de si mismo, averiguar lo que sabe y lo que no, retratarse en su pensamiento.

Hablar es una forma de existir, cuando no se habla se pierde  la noción de presencialidad. Se recuerda más a la gente que estuvo en una reunión si habló o hizo algo escénico que no quien estuvo sin dar muestras de si mismo o sin oír su voz. Hay bastante gente que pasa por la vida sin voz ante la que los demás se acostumbran a tratarla como callada. Si alguien es callado el grupo le dice por distintas maneras que se exprese. Si un sujeto oscuro y silencioso se pone a hablar y a decir lo que piensa, el mismo grupo que lo instó a hablar le instará a callar si sus opiniones no gustan.

Me he pasado la mitad de mi vida hablando y la otra mitad callando. Cuanta más edad se tiene, mas razones hay para callar y menos para hablar. No necesariamente los que mas hablan son los que dicen más pero tampoco significa que los que menos hablan tengan algo bueno que decir. En algunas reuniones de gente callada he sospechado sus inhibiciones y problemas expresivos pero una vez algo o alguien las ha disparado para hablar han encadenado sandeces y griteríos que he tenido que aguantar prefiriendo que volvieran a la otra fase del silencio.

Parece que el hablante está condenado por ley biológica a hablar. Si opta por no hablar es como  si no aceptara el don que la evolución de la naturaleza le ha proporcionado. Por otra parte para hablar hay que pensar lo que se dice y todo lo decible no siempre es algo que haya pasado por el pensamiento. Muchas conversaciones son rellenos inerciales de producciones de sonido para aparentar una comunicación que realmente no existe.

El habla de opinión ha sido proscrita de distintas maneras en regímenes políticos y en todos los tiempos. El habla que no pone en evidencia ninguna verdad o en peligro ninguna imagen es siempre tolerada. Por eso predomina la conversación superficial frente a la indagatoria. Siempre se me ha objetado por mi analiticidad. Sigo siéndolo. No pro cualquiera sino por mis cómplices y personas mas cercanas a mi vida. Ha sido una constante biográfica hasta tal punto que por muy acompañado que me encuentre siempre sé que en el fondo hay algo de mi que no puedo comunicar. No solo no puedo si no que no debo. No se trata de ocultar dobles vidas o relaciones que deben permanecer en el secreto sino de ocultar el propio pensamiento cuando tu interlocutor sabes que no lo va a tolerar o que te ha cuestionado de distintas maneras que no lo analices todo.

Tener una teoría para el silencio no es tan difícil desde el momento en que la gente que mas has querido o quieres y que se supone mas te has confiado te empujan a él. Si recapitulo esta es la primera teoría propia que elaboré: solo confiar información personal (las ideas y las criticas también forman parte de ella) a quien sea merecedor de la misma. La crisis intermitente se revela cuando los merecedores de la confidencialidad no son tantos. Si bien es posible que una confidencia concreta tenga un recibo concreto no lo es tanto tener a alguien para una confidencialidad permanente.

Creo que la mayoría de vidas aprenden a vivir sin tener que contarlo todo. Las primeras experiencias biográficas de traiciones son suficientes para no querer volver a pasar por  esa experiencia. No es extraño que las conductas se vertebren en torno a una prevención  instintiva al otro. No son solo los gatos dentro de una extensa realidad faunística las que huyen ante el menor gesto de los humanos, también hay muchos humanos que instintintualmente desconfían de los de su especie por el daño potencial que les puedan hacer. Uno de los orígenes de la introversión es este. Se puede recapitular como una conducta autodefensiva más que acomplejada. El grupo se hace una composición de si mismo en cuanto a lso que hablan más, a los que dicen más, a los callados, a los festivos, a los humoristas, a los líderes o a los seguidistas, a los mas altruistas o a los mejor informados. Todo ese conjunto de detalles son los que retratan el rol de cada uno.  La evolución espontánea de un grupo pasa por la libertad de representarse o no cada uno siempre que no dañe la integridad  de los demás. Quien se acostumbra a callar los demás lo ven como silencioso o tímido o reservado. Quien se acostumbra a hablar los demás lo ven como abierto, hablador, comunicativo o entusiasta. Cuanta mas espiritualizada es una persona menos necesidad tiene de tratar los asuntos mundanos con las otras y mucho menos de tratarse con quien todavía está enganchada al plano más materialista de su existencialidad.

En las ventajas del hablar esta la excitación neuronal de nuevas ideas con las que replicar y una nueva tanda de necesidad elaborativa, pero todo eso no deja de ser un circuito cerrado que se entretiene en el análisis de las conductas sin entrar en las verdades del alma. En las ventajas del callar está el substituir las escenas verbales diarias por otras reflexiones más esenciales de la vida.

Hay varios sitios dela vida moderna en los que se impone el silencio por tradición disfrazando la orden de respeto. Es así que no se habla en voz alta en los templos, en los teatros o cines durante la función en marcha. Hay actitudes verbales que son consideradas como saboteadoras si interfieren en el desarrollo de otros mensajes escénicos.

Para hablar no solo hay que tener ideas para decir sino un feeling para decirlas. Cuando el habla solo cumple una función protocolaria hay demasiados motivos para callar. Su foco energético queda para otras sublimaciones. Al vivir en este mundo he tenido que aceptar que te toca tener en tu elenco de personas conocidas y referidas gente, y no poca, con la que no hablas nunca de algo realmente serio. No lo viven como una carencia y no les importa en lo más mínimo la seriedad de tus temas. Detrás de la palabra hay mucho mas quela identificación del acento de origen y las apetencias de una comida, sin embargo el yo saturado no está para grandes indagaciones del otro.

Cuando un humano decide callar por falta de otro que acepte la relación en un plano igualitario está fallando algo más que una relación personal, falla una especie entera que todavía no ha resuelto eso. Se puede hacer un símil, así como la tecnología de la comunicación no va asociada a un mayor progreso de la psicología comunicativa, también la historia ha ido sumando lso calendarios de los siglos, uno tras otro, sin hacer grandes progresos en la transparencia comunicativa.

Las fuerzas internas del individuo proyectan su energia hasta donde pueden sabiendo por adelantado que siempre hay alguna clase de limite que las impide avanzar libremente, Jung concibió la libido como una fuerza energética que activa todo lo corporal. Aun asi no llego a catalogarla como fuerza física. El espíritu la psique y la libido se interpretan  como conceptos metafísicos y la espiritualidad como un fenómeno mental. La palabra callada es un fenómeno inverso a la palabra necesitada de escucha que no por eso deja de tener una potencia comunicativa a la espera de un futuro que quiera interpretarla.

 



[1] Tomandolo en su sentido global:  todas las personas que emitiendo sonidos o no se valen de medios sonoros o icónicos para transmitir frases con intencionalidad de sentido.

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El orgasmo fantaseado

Por YASHUAbcn - 29 de Junio, 2009, 16:05, Categoría: LaNOVELAdeLaVIDA

El orgasmo fantaseado.J.Sar

Mis primeros orgasmos fueron placeres individuales y secretos. No los compartí con otras personas con las que vernos en algún escenario de intimidad. Desde el primero de ellos acudí a la fantasía para incrementar la excitación. Bastaba pensar en un cuerpo desnudo para electrificar mi piel y endurecer mi pene. La masturbación no empezaba con la mano tocando mi prepucio sino con los imágenes de las que me dotaba para procurar el máximo de excitación. Cuanto más atrevida era mi imaginación más placer experimentaba. Creo que la historia de la sexualidad personal, la biografía privada del placer, es un itinerario por el mundo imaginario. Cuanto mas atrevida es una persona en imaginarse en situaciones de intimidad más excitación consigue y más potencial orgasmático le produce.

El orgasmo era la fruta prohibida tras una cierta cantidad de manipulaciones genitales. Muchas noches un orgasmo no era suficiente, ni dos, ni tres, hasta que el cuarto me vencía para poder pasar la noche dormido y llegar al día siguiente. Cada eyaculación la conseguía no sin una cierta lucha interna contra todos los predicados de culpabilización de los que estaba envuelto, fundamentalmente por los entornos educativos católicos. Debo decir en honor a la verdad que en tal lucha siempre vencía yo, es decir mi deseo, es decir el demonio según las interpretaciones mas recalcitrantes que se hacían del inconsciente psíquico sin llamarlo de esta manera. Mi esperma fue mi compañero nocturno durante mucho tiempo, también diurno cuando mi deseo me empujaba a tocarme durante los paseos con mi perro por el bosque.

Todos esos momentos fueron cruciales. Bañado en mis litros de semen sobreviví a todas las represiones ideológicas que recibí en aquellos tiempos. Todo lo que puedo lamentar de entonces no son los múltiples ratos de placer solitario (un vicio se decía) sino que mi etapa sexual en solitaria durara tanto antes de poder iniciar en la vida sexual compartida. Evidentemente los orgasmos con una compañera al lado, con la que compartir las delicias de los descubrimientos corporales, superaron sobradamente las experiencias contando solo conmigo pero nunca la sexualidad acompañada superó los atrevimientos imaginarios. Sigue siendo así. Puedo decir pues que toda mi vida he practicado dos clases de sexualidad: la que me ha sido dada hasta donde ha sido posible con distintas parejas y encuentros puntuales en la intimidad y la que no ha habido ocasión para practicarla por no dar con las personas suficientemente atrevidas para hacerlo. El mundo del imaginario tiene cuantiosas escenas que no se ven en ninguna parte y uno no se atreve a decirlas. Nancy Friday sostiene que los hombres no explican sus fantasías. Yo sostengo que tampoco lo hacen las mujeres. Para empezar una pareja que intima, no siempre utiliza los recursos verbales como componentes de excitación en el proceso de acoplamiento. Sí en el antes y el después, o más frecuentemente en esos momentos a priori y a posteriori. Utilizar la palabra como instrumento sexual significa incorporar mas técnica a parte de lo que se haga con la boca, las manos y el resto del cuerpo. Utilizarla para explicar una fantasía es tratarla de vivir invitando pues a los personajes de la misma a la escena sexual. Eso significa pluralizarla aunque sea de mentira. Es o seria una buena recomendación para las parejas que quieran salir de su ostracismo privado y desearan extender su experiencia con terceras o más personas. Una cosa es hablar de llevar a término alguna vez el deseo liberal de compartir la cama con alguien más o con otra pareja y otra muy distinta es concretar eso predefiniendo el tipo de escena. En las condiciones mas liberales y excitadas posibles confesarle a tu pareja que te gustaría estar con ella y con otra mujer, lo cual acepta de palabra, y pasar tu boca de una vagina a otra, lo mismo que tu pene y en un grado mas de confianza, del agujero de una a la boca de la otra es posible que mueva a ciertas reticencias. Lo mismo que si te plantea que tu pene y el de otro hombre tomen contacto dentro de su cavidad bucal o te de su vagina para que se la chupes tras ser  inundada por el semen del otro.

Muchas fantasías incluyen además de actos que no suelen hacerse habitualmente, terceras personas con quienes hacerlos compartiendo la escena sexual. Un heterosexual suele fantasear con dos o mas mujeres a las que poderlas follar incansablemente una y otra vez. También recibir sus vaginas y anos en su boca una tras otra. Eso ya depende, claro está, de la sensibilidad de cada cual y hasta donde, en su imaginario personal, se haya atrevido a llegar. Si todas las parejas, homo o hetero, se atrevieran a decir con todos los detalles sus fantasías sexuales a sus partners probablemente descubrirían compañeros o compañeras que no imaginaban.

Inicialmente la fantasía va ligada al acto sexual en solitario pero no se queda ahí. Puede estar presente en el acto sexual compartido. Cuanto menos excitante resulta el partner con el que se esta en una situación erótica mas se acude a materiales fantásticos con los que poner el plus de excitación faltante que el compañero o compañera no ponen.  El perfil de la acción sexual va variando según la misma experiencia que el cuerpo tiene incorporado. Los estímulos físicos reales inicialmente potentes van perdiendo su poder a fuerza de conocerlos. Comparativamente siempre es mejor un orgasmo real que dependa total y directamente de la verdad erótica presente que no el que tiene que acudir a una fantasía porque la realidad a la vista es insuficiente. En una relación de intimidad madura que se tenga que acudir continuamente al orgasmo fantaseado se padece de una relación sexual incompleta por mucho que su frecuencia sexual pueda ser diaria. Acudir a los perímetros corporales y actos eróticos específicos mientras la pareja manipula tu pene tiene varios motivos de objeción. Sin embargo de no acudir a ellos es posible que no haya ninguna sexualidad posible. El deseo fantástico puede poner el listón tan alto que a la hora de la praxis sexual si la pareja que proporciona tal oportunidad no se ajusta al os parámetros ideales no hay acción sexual posible. La sexualidad no es un acto de la voluntad, es una consecuencia del deseo. Ciertamente hay un tiempo biográfico en el que se hace el amor porque se quiere o porque no se quiere y da la sensación que la voluntad esta por encima del deseo. Es al revés, la voluntad esta siempre condicionada por aquel y a menudo depende totalmente.

Lo que en un principio, dada la represión en los países católicos y otros,  la fantasía es la única sexualidad posible, a la larga termina también por ser la única posible cuando el partner ni las acciones reales están a la altura del ideal.

El cuerpo humano reacciona de manera desigual a estímulos distintos. Cuando la reacción es paupérrima frente al otro cuerpo el recurso al imaginario pone el plus que el déficit del real constata.

A fuerza de emplear el sexo imaginario el cuerpo con el que intimas pasa a formar parte de la tecnología de la escena pero no a ser lo fundamental de ella. Eso puede ocasionar problemas añadidos a esa relación que compliquen las desavenencias originadas por otras causas.

Vengo registrando la experiencia de los orgasmos fantaseados desde la adolescencia. En la etapa adulta he acudido a ellos con tanta mas frecuencia cuanto el potencial excitatorio real de la persona que tenia al lado era mínimo. Acudir al material fantástico es discutible, es como estar pensando en fantasías mientras hablas con una persona. No hay manera de que te enteres de lo que esta diciendo. Estar compartiendo la desnudez de los cuerpos y el contacto epidérmico y estar a la vez pensando en otras figuras físicas voluptuosas y otros gestos no deja de ser una transgresión no tolerada. Es una forma de practicar el sexo plural sin los incordios de invitar a alguien a casa o tener que ir a la suya.

La discusión al orgasmo fantaseado que hace Herb Goldberg[1] no se sostiene. Cuando afirma que hay que practicar sexo solo en condiciones de excitación total y espontanea del deseo olvida que la sexualidad es una pulsión como atributo permanente que no siempre encuentra las condiciones ideales de realización. Lo que es más, un volumen considerable de actividades sexuales en el mundo no se ajustan a las condiciones ideales. Debería, por supuesto, irse hacia ese ideal de conexión pero no se va en absoluto debido a que el sexo es el gran tema tabue y proscrito.  La perpetuación del fenómeno de la prostitución atestigua sociológicamente los desajustes entre la demanda sexual multitudinaria y su práctica. Trasladado el criterio de Goldberg  al acto de ingesta, solo deberíamos comer cuando realmente tuviéramos hambre y deseo de aquello que comemos pero en la realidad la necesidad nutricional es la que marca la pauta y culturas enteras basan su existencia en ingestas nada exquisitas y poco deseables pero que contienen las proteínas y calorías suficientes para seguir viviendo. Cuando afirma que las erecciones conseguidas por el uso de recursos fantásticos (desde el imaginario al uso de la pornografía y de variados ingenios mecánicos) demuestran poco respeto por si mismo negando sus verdaderas emociones desconecta el hecho sexual de su voluptuosidad que se extiende mas allá de cada ahora y aquí. Las “verdaderas emociones” también incluyen los recursos fantásticos proporcionados por el imaginario, ¿O acaso lo emocional queda circunscrito solo a lo real? En cuanto al respeto por si mismo, un hombre –y una mujer- son, además de cuerpos anatómicos, aparatos psíquicos con un todo-por-hacer. Si hay una discusión a hacer al recurso fantástico no es por la falta de respeto de un sujeto consigo mismo, sino con el otro que lo acompaña en la actividad sexual y que no le comunica que además de estar los dos juntos hay una serie de imaginería coexistente en el mismo momento y lugar. La cuestión se complica cuando una pareja en sus citas sexuales cada una fantasea por separado con argumentos distintos y jamás se lo comunica al partner  consiguiendo su placer en gran parte no tanto por lo que se tocan y como lo hacen sino por lo que imaginan y lo que transgreden con su imaginación. La verdad en esas escenas, como en tantas otras de la vida, está en otra parte. Negar el recurso fantástico tanto el que depende exclusivamente dela imaginación desnuda como el que recurre a soportes gráficos porno o aparatos estimulantes extra carece de toda lógica. La investigación antropológica demuestra que todos los pueblos han acudido a formas auxiliares para aumentar sus placeres naturales. Negar el recurso fantástico es tanto como negar el placer solitario o el  homosexual porque eso no conviene a la visión del poder por lo que hace a sus cálculos de reproducción humana. En otra parte el autor defiende la agresión creativa como una forma de conflicto admisible producido por la expresion emocional. En la relación convivencial de larga duración la garantía de la continuidad de la misma depende en parte de no conflictuar continuamente por lo mismo. Si bien todo puede ser expresado en las condiciones ideales no todo es decible siempre y continuamente. Quien pone el límite inmediato es la misma persona que vive contigo. En cuanto a la actividad sexual habitual, no hay que olvidar que en muchas sociedades se basa en una monogamia supuesta o casi siempre exigida. Por su misma concepción está condenada a ser insuficiente, con lo que aquello que no consigue en la representación real trata de subsanarlo con la representación imaginaria.

Otro asunto es la lesión que un exceso y continuado sexo imaginario  pueda ocasionar a la libido del sujeto fantástico. El poder excitatorio de las imágenes va decreciendo a no ser que se recrementen con experiencias físicas reales. Un día u otro el sexo desfallece y la vida sigue sin tener el orgasmo como una constante frecuente.

 

 



[1] En Hombres, hombres. Trampas y mitos de la masculinidad. Eds. ¨Temas de Hoy  Madrid 1992 p.53

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La Convivencialidad

Por YASHUAbcn - 29 de Junio, 2009, 16:04, Categoría: General

La convivencialidad. Jordi SAR

Me gustaría hacer apología de mis convivencias históricas o demostrar las excelencias de mi convivencia actual. No voy a hacerlo, no puedo. El recuerdo valorativo de las relaciones que he tenido en mi vida es que han pasado por confrontaciones duras por cuestiones convivenciales. El espacio doméstico por mucho que acoja los éxtasis amorosos y otras maravillas que se obtienen con el trato humano no deja de ser un campo de confrontación. En cuanto a mi actualidad, el balance de cada mes, de cada semana, de  casi cada día de mi relación convivencial  pasa por  momentos de enfrentamiento, demasiados. Inevitablemente va resurgiendo  por cuestiones repetidas o cosas inesperadas. Me gustaría que no sucediera ni una sola vez, que todo funcionara perfectamente. Pero no es así.

 La suma de muchas pequeñas desavenencias es una gran desavenencia.  El fantasma de una nueva separación,-un viejo conocido-, vuelve a rondarme. Me estoy refiriendo a una nueva separación del lado de mi compañera. Del lado de mi amante, nuestra historia tuvo su cierre formal  siete meses atrás, y aunque todavia estoy bajo los efectos de su pérdida, ya es cosa del pasado.  Tengo más motivos para preocuparme por una separación  con mi compañera convivencial y que es la única que tengo actualmente.

 Por ambas partes lo hemos mencionado algunas veces y no solo recientemente.Tal vez sea el principio del fin, aunque ese principio ha empezado varias  veces en los últimos años y cuando se iba a concretar, ambos hemos hecho los posibles para que no se fraguara. En el día a día, me auto instruyo para que las broncas  no sucedan.  Incluso me exijo callar, no opinar, dejar de cuestionar la conducta de la otra parte, prescindir de lo que interpreto como sus errores, transformar la idea del respeto en una admisión de toda clase de detalles por equivocados que puedan parecerme. No puedo. No sé pasar de ellos.  Sería como traicionarme a mi mismo a parte de traicionar a la persona con la que vives al dejar de contar con ella para decir lo que piensas de verdad de todo y en primer lugar de ella misma. Tampoco creo que la gente se diga todas las cosas. Aprende a convivir, es decir, a aceptar la diferencia concretada en los otros, es lo más difícil de aprender en la vida y en especial de acatar cuando esas diferencias van en contra de la propia  noción de cómo han de hacerse las cosas.

A la hora de inventariar las discrepancias,  la lista de las objeciones no es más sorprendente que la lista de las aceptaciones. Hay un punto de sutilidad conflictiva que pasa desapercibido para la lectura literaria.

Despues de 12 años de convivencia continua con la misma persona debería haber entendido que hay cosas que no cambian ni tienen porque ser cambiadas. Es algo que ya sabia antes de esta docena de años y en relación a otras muchas personas. Posiblemente lo que está en crisis es el mismo concepto de cambio. ¿Qué significa cambiar? ¿Dejar de hacer lo propio para complacer lo ajeno? El agente del cambio cree que su propuesta es mejor que la de quien prefiere seguir con sus inercias sin cambiarlas. Pero la propuesta permanente del cambio no deja de ser una inercia, una forma ritual de persistencia en una actitud incambiante camuflada en el deseo de cambiar al otro. El revolucionario seria interpretado, por ésta vía, como un sujeto inconteniblemente pulsional incapaz de adaptarse a las formas de vida dominantes que exigiría de ellas que cambiaran para que se adaptaran a las exigencias no dominantes de vida y en concreto a las suyas. El revolucionario seria el individualista heroico que quiere que toda la sociedad deje su tendencia espontanea a seguir metida en sus sumisiones y en la lentitud de su carro histórico para ponerse a la altura de las premoniciones visionarias de él. En el trato particularizado del tú a tú, dentro de dos, que deciden juntar sus destinos y vidas, o al menos seguirlas de cerca fundando un grupo de intimidad entre ambos, uno cree tener más corrección que el otro a quien le exige modificación de hábitos. Si esto es así, o cuando esto es así, poco importa la posición justa de una parte o la errónea de otra, el aviso continuado sobre un error reincidente termina por blindar a quien se equivoca ante quien se lo recuerda y reprocha, Hay un tipo de respeto convivencial que consiste en callar ante los errores ajenos.

 Si alguien viene a saludarte y deja su piel de plátano en tu mesa[1] y no vuelve ya mas a por ella, puedes no decírselo la primera vez, puedes no hacerlo las diez primeras veces, puedes seguir sin hacerlo las primeras cien veces y ocuparte tu de retirarla ya que no se lleva bien con los papeles y el ordenador de la mesa. Pero tal vez a la ciento una se lo digas y según como se lo digas te discutirá que no es modo de decírselo.

Se habrá producido un choque de percepciones además de un conflicto entre visiones distintas con el trato de las cosas y el respeto mutuo. La idea de respeto no está tan clara como su definición indicaría. Respeto, realmente, no es callar ni consentir, sino reconocer la existencia del otro ante ti, en lo que es, en quien es, en lo que hace, en su denominación, en su rol. Respetar es tenerlo en cuenta en todo esto pero no implica aceptarlo en sus improperios, negligencias e inconsciencias que puedan impactar negativamente en su entorno e indirectamente en ti.

Es más fácil organizar una discusión teórica sobre respeto o respetabilidad y mantenerla dentro de un léxico sensato y prudente que hable de reconocimiento, empatía, solidaridad, escucha, atención, cuidado y palabras conectadas a esas, que no resolver una confrontación a propósito de la falta de él, dirá una parte, y de la falta también de él, dirá la otra. Y es que las discusiones sobre respeto cuando uno se siente agraviado por su falta pueden retroalimentarse de tal manera que las objeciones que hace una parte a la otra copian las mismas objeciones que esta parte se quejaba de la anterior. El respeto es básicamente lo que concreto el respeto al otro en su otredad por tanto en sus diferencias. Pero la diferencia que en una etapa puede constituir el principal atractivo del otro, en otra etapa siguiente puede ser un motivo de enfado continuo. Nunca deja de sorprenderme que tras relaciones importantes cuando se rompen, la otra parte sonsaca antiguas cartas en tu contra que tenia escondidas y no se atrevió a decirte antes. Stendhal exageró la cuestión al máximo antagonismo esencial posible al afirmar que las diferencias engendran odios. Me gustaría decir que no, que las diferencias son la base de los atractivos, la forma plural con que se manifiestan las naturalezas para que las partes se vean mutuamente enriquecidas. Todo mi pensamiento lo defiende y ha hecho de la diferencia uno de sus sentidos existenciales. Pero no puedo olvidar que por el hecho de ser diferente en mis formas personales he recibo exclusiones y no puedo ignorar que el grupo homogéneo castiga al patito negro por el solo hecho de su notoriedad distinta. Todo  pasa, sin duda alguna, por la diferencia.1=1 solo existe en matemáticas. La igualdad siempre ha sido un objeto en manos de especuladores, la ciencia no trata con ella. n=n solo y solo si los elementos que componen ene se repiten en la otra parte de la ecuación. n=n porque un sujeto es igual a si mismo. La convivencia no es la de uno consigo mismo sino las conductas que contiene uno con las conductas que contiene al menos otro. El sumatorio de los actos de ambos puede llevar a momentos duros de conflictividad. La tensión convivencial puede surgir por el mismo hecho de la mecánica diaria de un tipo de rutinas. Un individuo solo sin nadie con quien compartir cama-techo-mesa-sofá también puede tensionarse y cargarse con sus propios problemas y necesitar formas catárticas de descarga para su salud. El conviviente puede sufrir la descarga de su partner por razones que solo le afectan a este.

A la tesis implacable de Stendhal: la diferencia engendra odio hay que darle globalmente la razón pero no particularmente. Remite a multitud de situaciones de la vida en que lo que posee uno puede ser codiciado por otro que desde al distancia cree que ese uno tiene más suerte que él.

Despues de distintas convivencias en distintas situaciones sigo afirmando que la aventura existencial más importante es la de compartir la mayor parte de tu tiempo con una persona preferente. Hay muchos momentos de esta convivencialidad que te ponen al borde del estallido sin por eso odiar al otro o creer que es peor que tu pero si constatando que se dan situaciones de sufrimiento porque no hay fórmula racional en esa coyuntura para superarlo. Hay varias maneras de sobrevivir a una convivencia dura o con una persona con enfrentamientos reiterados y es complementándola con otra convivencia en paralelo y alternada (no necesariamente alternativa), haciendo retiradas periódicas para volver a posiciones de soledad  o reorganizando el espacio unitario de tal manera que cada parte tenga su propia parcela intocable por el otro. En la casa de Dalí en Port Liigat todavía se enseña la habitación privada que tenia Gala. Lejos de interpretaciones segregacionistas hay que pensar que cada individuo-sujeto necesita su espacio sagrado, su privacía intocable, sus cosas, sus lugares. Compartirlo todo puede ser la vía directa para precipitarlo todo al fin si no se respetan los espacios privados.

En la literatura de ficción se puede conjeturar en la posibilidad de compartirlo todo: desde los recursos domésticos e intelectuales a la ropa íntima[2]. Una casa comunitaria tendría su espacio de atrezzo en el que los residentes se vestirían cada día con lo que estuviera disponible sin poder utilizar los pronombres posesivos ni siquiera para su ropa; mucho menos para los vehículos de la casa, los libros o la caja-depósito de los dineros. Eso sería –o incluso se puede decir en presente, es- concebible siempre y cuando la autoconciencia de cada cual y la responsabilidad fueran tan rodadas, maduras y coordinadas con las de lso demás que todo el mundo dejara las cosas impecables tras su uso. Una casa comunitaria empieza por el número de dos. Una pareja convivencial puede tener problemas a partir del momento en que gestos, hábitos, deslices, maneras, detalles de uno no tienen porque ser tolerados por el otro. Pero convivir también implica reconocer, respetar y asumir al otro con sus personales maneras de hacer las cosas. La tolerancia de lo ajeno nos lleva a situaciones comprometidas en las que nos toca aceptar partes de la otra persona que no gustan o incluso pueden ser tomadas como irrespetuosas. La persona fumadora suele no advertir que el tabaco que fuma desprende unas partículas de humo que invaden el espacio de aire común que comparten para respirar obligando a las de su entorno que también fumen. Esa persona puede ser más o menos tolerada durante las conversaciones en común tomando los demás precauciones para que su adicción no les infeste. Puede ser que en un momento dado alguien se oponga a continuar compartiendo un espacio donde se tolere el humo y eso será interpretado como una acción radical. En la actualidad no toleraría, no por razones ideológicas sino simplemente físicas por mis déficits corporales, alguien en casa que fumara. Sin embargo esa imagen era del todo inconcebible para mí unas décadas atrás, La convivencia es un proceso que se va depurando. Las formas convivenciales se van adaptando a las nuevas situaciones en función de las enseñanzas adquiridas en las anteriores. La vida es siempre aprendizaje. Artur Schopenhauer dijo que los primeros cuarenta años de vida nos dan el texto y los siguientes 30 el comentario. Es una forma de decir que se necesita mucho tiempo para aprender y para destilar o quintaesenciar todo lo que contienen nuestros actos.

He vivido múltiples situaciones convivenciales en las que me he sentido totalmente perdido ante formas grotescas y dominantes del otro. Mi convivencialidad actual es posiblemente la mas pacifica y considerada de todos los que he tenido. Seguramente porque ha sido el encuentro de dos personas en el límite de su tiempo para preparar una convivencia de larga duración pero que curiosamente la convivencia se va dando sin ningún compromiso legal para ella y ninguna garantía documental para su continuidad. En un espacio convivencial siempre hay otros espacios de trato y sugestión. Finalmente una convivencia son dos utilizando parte del so recursos en común y distribuyéndolos en subpartes para manejarlos particularmente. La corrección organizativa de uno no tiene porque aceptar la negligencia o despistes permanentes del otro. A veces son pequeñas tonterías las que precipitan grandes y absurdas broncas. Las discusiones más importantes no son precisamente las que se escenifican con groserías sino las que revelan antagonismos para los que no hay voluntad de resolución. E. Jardiel Poncela, dice que todos los que no tienen nada importante que decir hablan a gritos. Posiblemente esta afirmación deja en un muy mal lugar a cuantiosas parejas que se pelean sin realmente enfrentar sus verdades.

La convivencialidad de largo plazo –y estar en el decimo tercero de una lo es- genera zonas de crispaciones, decisiones de no-contactos temáticos y un reconocimiento mutuo en lo que se es. Eso incluye lo que quieres del otro y lo que no quieres. La convivencialidad termina por ser una resultante determinada por lo que quieres y te enamora del otro, de lo que no quieres y te desenamora. Mientras lo primero supere en cantidad y calidad a lo segundo no hay porque temer ningún desenlace de ruptura. Hay muchas formulas para contener los momentos duros de la convivencialidad sin tomar el pretexto de cada confrontación en una razón para la separación. El reto de la vida es enfrentar problemas no huir de ellos pensando que con otra persona vas a estrenarte de manera diferente. Sí, para segundas y enésimas convivencias se acude con mayor saber y aprendizaje adaptativo, por tanto con un mejor pronóstico de continuidad, aunque se tenga la experiencia que se tenga, no hay formula divina para garantizar  situaciones sin conflicto. Francis Bacon recomendaba la vieja madera para arder, vino viejo para beber, viejos amigos en los que confiar  y viejos autores para leer. No me consta  que recomendara viejas amantes que rescatar o viejas convivencias que restablecer.

En una vida de buceos por almas ajenas y la confección de sus mapas me he hecho más o menos la idea de que hay un tipo de gente que es muy buena para compartir tus días, incluso en la perspectiva de todos los que te quedan, y hay gente que puede destacar en otras genialidades pero es absolutamente negada a compartir su espacio domestico con nadie mas. Hemos de admitir esa doble realidad y no objetar a los inconvivenciales por serlo ni a los convivenciales por tener sus desajustes de momentos o incluso de temporadas que no terminan de ajustar sus tonos de vida al unísono.

La cifra de la edad tiene una importancia decisiva para el proyecto de continuidad convivencial. Cada vez más me acepto menos solo. Andar solo por el mundo buscando alternativas o aventuras es algo en lo que ya no creo. La vida me ha ido depurando haciéndome mas conservador y menos rupturista aunque sigo viviendo escenas de ruptura y ante la menor  situación en la que me siento manipulado en seguida me  resurge la idea de volver a la soledad. A  los 14,5 años de convivencia si es que seguimos juntos mi compañera y yo –para dentro de un año y medio- nos habremos pasado una cuarta parte de nuestras vidas juntos, lo cual es muy significativo para los dos.

 

 

 



[1] Algo que me acaba de suceder mientras estoy escribiendo esto en una de las mesas del patio del auberge en el que nos alojamos

[2] En Feminália: la casa de las mujeres conjeturo esta posibilidad.

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Polisínton. En algún lugar de California.

Por JesRICART - 15 de Junio, 2009, 11:11, Categoría: POLISÍNTON

EN algún lugar de California. JesRICART

En cualquier parte, cualquier día, un panorama beatífico, una conversación sosegada.

-¿Cuánto tiempo llevas así? -le preguntó la posadera de un motel sin nombre en una perdida carretera  californiana, donde entró para proponerle que le diera alojamiento y comida por unos días a cambio de su show-

-¿A qué te refieres al decir "así"? ¿<Crees que estoy siempre cambiando un plato de comida por una función?

-Algo así -le dijo la mujer acostumbrada a ver gente de todas clases que venían de todas partes  que pasaban y que se detenían una sola vez en su establecimiento para nunca más volver-

-Mi casa es el mundo pero esta propuesta en concreta no la he planteado muchas veces después de viajar y vivir en todas partes -le contestó segura de que aquella mujer era de esa clase de personas que creían saberlo todo con una sola ojeada-

-Cuando tuve 20 años recorrí el país de costa a costa, fue divertido, pero hasta que no me casé y tuve una casa y un negocio propio no me estabilicé, aquellos años locos quedaron atrás. No  volvería a repetirlos ni cambiaria mi lugar en el mundo por todo el mundo. ¿Tú no necesitas tener tu propio sitio?

-No.

-Al no tenerlo te arriesgas a que te echen de todas partes. Habrás  pasado por experiencias difíciles.

-He vivido y sigo viviendo experiencias pero dime ¿me vas a echar tú de la tuya, todavía no me has contestado?

-No hay ninguna prisa chica. Aquí se detiene muy poca gente ¿ves tú a muchos clientes? -dijo haciendo un ademán mostrando a un solo tipo atrotinado aguantándose con la botella de la que bebía en el mostrador- Tenemos tiempo para tratar el asunto cuidadosamente. No me pidas un sí o un no inmediatamente, esto acortaría la conversación y me quedaría sin tener con quien hablar. No me vayas a decir ahora que si la respuesta fuera afirmativa la conversación podría continuar. No estarías a la altura de tu respuesta.

-Parece que has escrito el guión para las dos Dime por donde sigue mi diálogo, aunque me temo que diga lo que diga ya tienes el chip puesto y podrías hablar durante horas.

-Vale pasemos a tu asunto ¿qué sabes hacer?

-No te he ofrecido lo que sé hacer, solo un show de entretenimiento.

-Entiendo, tú no lavas platos, ni friegas suelos o limpias retratos, tú haces el trabajo fino del entretenimiento, tú eres una artista, las demás ya somos las fregonas, las aguanta chulos, las que tenemos que aguantar los sudores de la clientela. -dijo con rabia-

-Sí, te acercas, te acercas...-dijo Polisínton sin perder su radiante sonrisa-

-Parece que estás segura de que te vas a quedar aquí porque crees que yo soy una samaritana y recojo vagabundos en mi casa de caridad -dijo con toda la mala leche que pudo reunir la hotelera-

-No lo estoy en modo alguno pero no por eso voy a enfadarme contigo. Con tu vacilación quieres jugar conmigo pero me complace tu juego, no tengo ninguna prisa, no me espera nadie. Si esta noche no duermo en una de tus habitaciones lo haré en mi hamaca entre dos postes, ningún problema, soy hija de las estrellas.

-No te falta coraje niña. No tienes alma de empleada y yo tampoco necesito ninguna, el negocio no va bien, esta es la pura verdad pero yo ya me he acostumbrado a este lugar y no estoy dispuesta a trasladarme a otro sitio para empezar de nuevo. - Que quieres que te diga, la verdad es que tener los 4 clientes que paran aquí no me dan ningún trabajo, no tengo que correr para servir 4 cervezas y 4 hamburguesas y me da lo suficiente para vivir y pagar los impuestos.

-¿No te apetece vivir en otra parte, conocer mundo? Ahora soy yo la que te pregunto.

-Conocer Mundo, dices, ¿qué mundo? No existe el mundo, existe el espacio que ocupa cada cual, el resto es una nebulosa. Lo importante no es conocer muchos sitios sino tener uno en el que estés a tu gusto. -dijo mientras sacaba dos latas de cerveza frías sin preguntarle si le apetecía beber-

-No me creerás si te digo que me siento a gusto en todas partes, también aquí contigo aunque no sepa en qué va a terminar este episodio de mi vida. -dijo sacando un largo trago a la lata-

-Entonces te sentirás a gusto aquí, vivo con Joe, mi marido, quédate esta noche, mañana hablamos, lo de tu numerito puede esperar, aquí no hay público para ningún espectáculo. Antiguamente esta ruta era más concurrida por camioneros y este local más conocido, había chicas y un show erótico, algunas se prostituían. Los conductores que se detienen aquí no les interesa otro espectáculo que sea el del sexo. ¿cual es tu show?

-<canto, bailo, escenifico lo que sea, improviso, hago mimo, declamo poesía, hago imitaciones,...

-<vaya, eres todo un portento, deberías estar en  un programa televisivo forrándote.

-Nunca he ido a ningún casting y nadie me ha buscado para proponerme algo.

-¿Siempre andas vestida así? -le preguntó ahora que iba vestida de presidiaria con un traje a rallas blanca y negra.

-No, es mi último personaje, el de fugada carcelaria.

-Ándate con ojo, en este país la mayoría de gente está paranoica, ve fantasmas por todas partes  y además está armada, te pueden confundir con un presidiario de verdad y preguntar quién eres cuando seas un cadáver.

-¿o tienes otro traje?

-No, no sustituyo un traje por otro hasta no encontrar un personaje alternativo. Todavía no se el que voy a hacer próximamente.

-La verdad es que das la nota, como reclamo no estás nada mal. Si estuviéramos en el centro de la ciudad llamarías mucho la atención ¿pero que quieres dar a entender con tu traje? -a la dos primeras cervezas le siguieron otras dos segundas pero en esta ocasión la posadera brindó

- salud

-salud.-replicó Polisínton-

-Joe y yo apenas nos vemos, -prosiguió la posadera- ocupamos habitaciones por separado y hacemos las comidas por separado. Estamos en espacios distintos, aquí hay sitio para mucha gente pero solo vivimos nosotros dos. Hace años que no nos tocamos. Eso empezó tras la muerte de nuestra pequeña. Ahora tendría más o menos tu edad. Hace 35 años que sucedió eso y desde entonces nos hemos convertido en dos autistas recíprocos. Seguimos un pacto tácito cuando uno ocupa una estancia el otro desaparece, si los dos coincidimos en un lugar nos separamos. <en realidad cada cual tiene su baño y su cocina, el único lugar de coincidencia es aquí, en el bar restaurant. El modo que tenemos de comunicarnos es con notas, si yo necesito que haga una reparación lo escribo en un panel, como si fuera un pedido al obrero de mantenimiento, a los pocos días está arreglado. <SI necesito suministros él también es el que va a buscarlos, yo no manejo la camioneta. Sé lo que estás pensando, esa no es la mejor relación para mantener en un lugar tan perdido como éste pero las cosas son como son, la verdad es que no lo necesito para nada más.

-¿...y sexualmente?

-Mi mano es mi compañera más fiel, pero durante un tiempo yo fui una de esas chicas que se ofrecía a camiones dispuestos a pagar lo que les pidieras para aliviarlos. ¿Te doy asco?

-Para nada, cada mujer sabe sus razones para llevar la vida que ha llevado -contestó sin confidenciarle que ella había tenido una temporada en su vida haciendo de prostituta-

-¿Cómo te llamas?

-Polisínton ¿y tú?

-Muy bien Polisínton hay comida preparada podemos usar una de esas mesas para comer. Instálate, yo me ocupo de todo.

Polisinton se sentó y descansó, Mary le abrió una tercera cerveza para que siguiera bebiendo y desapareció para preparar unos platos de comida. Al poco rato reapareció. En su rato de comida Mary se reveló como una relatora de anécdotas increíbles. Ella llevaba quieta los últimos 40 años de su vida en un mismo lugar y tenía más cosas que decir que todas las que había reunido Polisinton por varias geografías.

Durante la tarde solo paró un coche del que bajaron un par de personas, un hombre y una mujer, que pidió comida, durante la cual no se cruzaron una sola palabra entre ellos, pagaron después de media hora y se fueron sin saludar.

-Este es el tipo de cliente habitual -dijo Mary- nunca sabes si es un atracador o se detiene porque necesita beber o comer o ir a la baño.

-¿o es peligroso vivir y tener un establecimiento abierto en un lugar tan solitario?

-Debe serlo, pero te acostumbras a todo, también a los atracos a mano armada. Como los atacadores no saben el perfil de este negocio se deja llevar por las apariencias y piensa que estamos forrados. Una vez me pegaron porque el dinero en caja era tan poco que no se creían que no hubiera ganado más. Estuve un mes ingresada en un hospital. A partir de entonces hay una cantidad fija reservada para el próximo atracador para que le contente.

-Vaya, ¡que duro!

-En los lugares aislados como éste aprendes a conocer la psicología de la gente mucho más que en los lugares más concurridos. Yo no espero de los demás nada más que paguen su consumición y se vayan sin dejar rastro.

-Vengo sospechando en mi vida que este es el destino universal de todas las personas. Por el momento me vengo mintiendo creyendo que yo podré conseguir ser la excepción y no llegar a una conclusión semejante, perola verdad es que las huellas que me dejan los demás son efímeras. Lo mismo que prescindo de las cosas prescindo de las personas. Mi mayor problema es conseguir que los demás que me conocen y se encariñan de mí también acepten prescindir de mi compañía.

-Ya sabes lo que se dice de la gente que se la pasa viajando: que está en la huida permanente de sí misma porque no aceptan enfrentar sus verdades en un sitio concreto.

-También debes saber que la gente que no sale nunca de sus lugarcitos es parel miedo que les representa la variabilidad de las exploraciones. Encuentra un agujero y se mete dentro para sentirse a salvo. No hay más que ver a los animales agazapados en sus madrigueras para entender eso.

-Me caes bien, aunque no sé por qué –le dijo Mary- Siéntete como en casa. Muévete por ahí, échale una ojeada a todo, los objetos son testigos de la historia de este lugar. Podemos reunirnos a la hora de comer. Puedes instalarte la habitación que quieras en la planta de arriba, todas las camas están hechas y todas tienen ventanas al exterior.

-Te estoy agradecida Mary-

Polisínton abrió un par de puertas de cuarto para luego abrir una tercera y elegir esta. Lo primero que hizo fue tomar una ducha. Luego  se quitó  su traje de presidiario y utilizo una de sus telas a modo de falda larga y se puso un top. Salió al exterior caminando descalza. Saludó al par de perros que custodiaban la casa y los tres jugaron durante un rato. Luego fue a la parte de atrás. Había varias instalaciones: una cuadra, un taller, un garaje, una especie de pajar.  Cuando entró en este Joe estaba ahí preparando leña.

-Hola, soy Polisínton. He hablado con Mary, voy a pasar esta noche aquí, tal vez algunos días más.

-Oh, Mary, ¿qué fue de ella? –preguntó Joe como si la extrañara-. Encantado Polisinton, te doy la bienvenida, es difícil que se detengan bellezas en un paraje árido como este, me alegro de verte. Soy Joe.

-Sí ya lo sé. Encantada Joe.

Joe tenía unos 70 años, el doble de los que tenia Polisínton, pero aparentaba unos 10 menos. Estaba en forma físicamente, era un trabajador manual que le gustaba hacer lo que hacía. Su mundo empezaba y terminaba en sus manos y en las cosas que hacía. Enseguida se cayeron bien. El flujo de energía entre los dos era casi visible, nada a ver con la frialdad inicial de Mary.

-Debes disculpar a mi esposa, ha perdido las dotes de la buena anfitriona. Por mí quédate el tiempo que necesites. Aquí no hay problemas de comida, hay un huerto, cuando tengas hambre prepárate una ensalada o guisa de lo que haya en una u otra cocina. Si Mary te pone problemas usa de lo mío. Ella y yo hemos llegado a una entente, compartimos el espacio, somos dos sombras compartiendo un espacio, ninguno de los dos tiene donde ir, no tenemos familiares o los que tenemos se han convertido en unos desconocidos.  

A diferencia de Mary, Joe tenía el encanto de la persona solidaria, abierta, confiada, diáfana. Estuvieron juntos en el pajar hasta el anochecer, ella se ocupó de lavarle una pequeña herida que se acababa de hacer  en el antebrazo lamiéndola. Luego quedaron para después de cenar en la nave donde vivía él.

La cena con Mary tuvo su sabor. Ambas presintieron que inevitablemente debían ser amigas a pesar del blindaje de aquella. En salón  de Joe descubrió la exquisitez de un hombre apagado, amate de la música clásica junto a la que se pasaba horas sumido en la escucha casi mística. Era un bebedor de whisky que no alteraba su capacidad  extraordinaria de buen conversador. Joe no miraba nunca la televisión ni leía periódicos, ni siquiera se ponía a escuchar las murmuraciones de los parroquianos de su establecimiento. Prefería ocuparse de los trabajos de logística que no del trato directo de la gente preparándoles cafés o sirviéndoles copas.

Cuando ya pasaba bastante más de medianoche Joe trató de incorporarse  tambaleándose, Polisinton lo ayudo permitiéndole apoyarse en sus hombres hasta la cama, allí cayeron los dos de bruces. Él le pidió entre balbuceos que lo desnudara cosa que hizo. Le sacó las botas, los pantalones tejanos y la camisa. Para un hombre de su edad no estaba nada mal. También le rozó primero y le apretó después el bulto bajo sus slips. Joe se estremeció pero no abrió los ojos, solo murmuró que terminara de desnudarlo. Ella lo hizo. Su pene era una preciosidad de la naturaleza. Sin pensárselo mucho se lo masajeó. El hombre retozaba como un bebé, estaba en plena regresión infantil. Lo que en ese momento pasaba por su mente superaría las imágenes cinematográficas más premiadas por las academias especializadas en dar premios. Polisínton se sintió como una pequeña diosa de la creación al ver como aquella carne iba adquiriendo turgencia y volumen hasta ser un palo erecto del que un rato después hizo de surtidor. Polisinton llevo esa crema a sus pechos y cuello y labios. Luego ella se tumbó a su lado y se masturbó a sí misma con toda clase de imágenes por las que pasaron todos y todas sus amantes de los últimos años. Se dio cuenta que a cada orgasmo le venían las imágenes de muchas de las caras con las que había compartido los anteriores, cada vez que gozaba en algún lugar, sola o acompañada, seguía gozando todos los momentos anteriores como si hiciera un compendio. También le vinieron otras imágenes, como que irrumpiera Mary en la habitación y la echara a la calle.

A la mañana siguiente Joe, sereno, y Polisínton, mas excitada que por la noche, hicieron el amor  a pelo como hacía tiempo ninguno de los dos había hecho. Por primera vez Polisinton pensó en el embarazo para tener un hijo en el mundo en que le siguiera su discurso pero tuvo la lucidez suficiente para calcular que ese día no estaba fértil.

Se quedaría un par de semanas en las que la escena de esa noche se repetiría sin apenas variación. Joe superaba en edad la de su propio padre si es que seguía vivo. Al hacer el amor con él fue como si se reconciliara con éste en secreto y sin que se enterara. Durante estos días Mary y Polisinton se encontraban en las horas de comida, también coincidían en la barra cuando había mucho trabajo que hacer. Polisinton vestía su traje de presidaria durante estas horas. Este atavismo le dio una curiosidad al establecimiento y pareció que se detenían más parroquianos. Solo una noche Polisinton hizo su show en el que cantó el rock de la cárcel e hizo un striptease. Al día siguiente siguió su ruta, Mary le dejo un billete de 500dolares escondido en su pequeña bolsa.

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La paternidad masculina

Por S.Maraselva - 9 de Junio, 2009, 17:47, Categoría: FEMINÁLIA

La paternidad masculina. Sussana Maraselva 

Durante 10 años, más que eso, quince, Nadria estuvo enviando su crónica semanal a Feminália y parte de sus materiales eran usados en los consumos excitantes de la Manzana de Eva en forma de textos sonoros e incluso escenificados. Sus textos siempre llevaban nombres de procedencias distintas desde donde eran escritos, siempre hablaban de la ternura de un muchacho corriendo a hacerse hombre en sus intercambios y exploraciones del mundo visitado.

Desde el primer año de su viaje su mención fue algo continuada. El primer gran tema fue el hecho de su paternidad. Las comunitas estuvieron  durante casi medio año discutiendo si el embarazo de Nidia, el segundo del grupo, tenía que ser informado a él o no.

-Adrian estaba advertido de que podria quedarme embarazada. Así se lo dije la última semana que estuvo con nostras y en la que cada dia dejo su semen dentro de mi coño. El solo me dijo una palabra –dímelo, házmelo saber. Solo estoy comprometida a eso.

-Sí, tú eres dueña de tu cuerpo, todas nosotros somos heroínas de un nuevo tiempo en el que apreciamos la vida sin los hombres pero el hecho de tu embarazo atenúa nuestra radicalidad, nos humaniza, nos hace sentirnos parte de la misma especie humana, una especie habitada por hombres y mujeres. Son ellos los portadores de semen, de la mitad de la vida, de la mitad de nosotras mismas.-opinaban otras-

-Desde el embarazo de Sicilia, todas nos sentimos futuras madres. Es con toda seguridad el acontecimiento más importante de este año, el segundo año de nuestra historia como nueva familia. Nunca creímos que las cosas se precipitaran tan rápido, y el paso de Adrian por nuestra casa nos ha alterado a todas profundamente.  No hay día prácticamente que alguna de nosotras no lo evoque y por si fuera poco su extrema puntualidad en  hacernos llegar noticias nos lo reactualiza cada semana. Aunque no esté viviendo físicamente con nosotras lo está en nuestro pensamiento. La cuestión es que no tenemos una posición elaborada sobre eso. De una parte queremos ser un grupo solo de mujeres, de otra tenemos las secuelas de un hombre, muchacho sí, pero varón al fin y al cabo, que nos ha dejado su marca tanto sentimental como biológica. En tercer lugar, todavía no sabemos si vamos a tener un niño o una niña con lo cual dentro de pocos años de ser niño tendríamos otro hombre en casa.

-Propongo que cambiemos el concepto estricto de femineidad como sinónimo de condición femenina. La feminidad no es un patrimonio exclusivo de nosotras las hembras. Adrian demostró sobradamente su sensibilidad y su femineidad, Su ternura, sus cuidados, sus mimos lo hacían nuestro pequeño compañero, fue nuestro hijo nuestro hermano más que nuestro hombre. Nada a ver con  el varón clásico del dominio machista que ha venido insistiendo por siglos en su mandato a las mujeres sumisas.

-Opino que debemos decirle la realidad del embarazo de Nidia. Tiene derecho a saberlo.

-Pero si se lo decimos eso puede ir en contra de sus propios planes de viajar y ver mundo. Solo lleva pocos meses en Europa y sus planes son ir para Asia.

-Entonces ¿ocultarle la verdad a favor de él mismo?

-Ta vez entienda que solo lo hemos usado como semental.

-Todas sabemos que es mucho mas que eso, pero ¿por que no? ¿Por que no proponerle que lo sea si en el futuro si alguna de nosotras quiere o desea también parir?

-Estas yendo demasiado lejos con la imaginación. Imagínate que nuestra comuna sigue creciendo al ritmo que lo viene haciendo. Pronto seremos 14 personas, y con el nacimiento de las criaturas, más. Imaginaos que Adrian fuera el padre de otras criaturas, con lo cual serian hermanastros, eso impediría la fecundidad entre ellas para una tercera generación de nosotros si admitimos que ya estamos coexistiendo dos generaciones en el proyecto.

-No, bastaría que cada cual supiera que es hijo o hija de él.

-No hemos pensado en el nombre que llevará la criatura. Todas hicieron de comadronas. El parto fue filmado y se hizo por inmersión en una bañera preparada para ello.

-Propongo dos nombres personales para nuestros hijos/as, el segundo que sea Arcadia su apellido el de la madre y se segundo apellido el del padre si el acepta.

Las conversaciones ante la perspectiva de los dos primeros partos se prolongaron hasta la misma vigilia del mismo  día en que si Sicilia parió en casa rodeada de sus hermanas de grupo. Para este momento se habían agregado Finalinda, Faraona, Frenesí, Liberty, Sara, Dina, Leo

La sala de dormir fue creciendo. Ene las residentes estables y las visitantes ya había alrededor de 30 sitios para dormir. La llegada de Noemí Arcadia introdujo la cuestión de espacios separados.

-No estamos a favor de habitaciones separadas o al menos mantendremos la reserva de este recurso hasta que no sea absolutamente indispensable. Yo concibo n dormitorio común de todas al meno hasta la cincuentena, después ya veremos lo que se puede hacer.peo esta claro que los bebés  necesitan condiciones especiales.

-el dormitorio común no tiene porque ser suprimido nunca. Pude continuar siendo el lugar para nuestras orgías de grupo y podernos reunir ahí todas, aunque seamos cientos. Basta ensanchar las paredes y activar la clave del respeto para dejarnos dormir las unas a las otras cuando estemos rendidos de tanta odisea amorosa.

El tema de bebé exige un espacio diferente y una atención especial, al menos durante el periodo inicial de3 años.

Otro asunto es si en la habitación contigua que se prepare para el tenemos que ocuparnos por turnos. Noemí Arcadia compartió la habitación colectiva durante 3meses, pasado este tiempo fue dejada en una cuna propia a un extremo de la habitación, no fuera de ella, con unas codicionas acusticas de aislamiento pero con unas puertas transparentes para que todo el mundo pudiera ocuparse en cuanto  lo necesitara aunque había siempre ua responsable de oche y otra de día.

El tema de la maternidad fue crucial. Adrian no estaba pero su presencia era omnipotente. Algún comentario estuvo en contra de la procreación y trató de atribuirle la responsabilidad a el definiéndole con el rol clásico del hombre que deja a la mujer embarazada  luego se desentienden de los resultados de su bombo.

Sicilia aclaró siempre que la decisión siempre había sido absolutamente de ella, y que adrian se había prestado a ser utilizado para su deseo. También la otra chica madre. Le comunicaron este segundo nacimiento unas semanas despues.

Querido Adrian: te notificamos tu paternidad por segunda vez. Tienes otra preciosa hija que crecerá sana y libre entre nosotros. No le faltará de nada. No solo contará con la madre biológica sino con todas las demás.

Queridas, -contestó- No tengo ninguna duda de que sois las madres más estupendos que un recién acido pueda tener. Si me necesitáis para próximos embarazos podéis contar conmigo

 

Cada semana recibían noticias de Adrian y la noche del domingo la dedicaban a leerlas en grupo, al principio fue durante la cena, despues con el incremento de gente en casa y con los apasionantes relatos se convirtió en una sesión nocturna de lectura apasionante, Las 7 primeras mujeres escucharon en cada una de las frases de su embajador por tierras lejanas palabras que les iban directamente dirigidas y     que les concernían a cada una de ellas Las siguientes 7, y después otras 15, y luego otras más, encontraban excepcional que ese chico se expresara tal como lo hacia, enviando descripciones vividas de todos los sitios por los que pasaba, además de hablar de si mismo, de sus aventuras en labia, de su adquisición de conocimiento, de sus descubrimientos amorosos. Su transparencia al hablar era tal que era como si se personara con sus palabras en cada una de estas veladas. Las crónicas de Adrian se convirtieron en un ritual. Mirándola, una mujer que se integro oficialmente a partir del tercer año de la historia de las comunitas, se quedo encandilada por el correo recibido. En correo aparte le declaró su amor y su deseo de conocerlo en persona, Adrian le encantó la idea, y después de un poco de correo personal se encontraron en Katmandú, Todo el grupo de comunitas costeó el viaje de Mirándola, y también el de Putania y el de Lúdica. Las tres fueron a visitar Nepal y a Adrian.

-He estado soñando contigo, en el sentido literal de la palabra, sin conocerte durante meses. Te amo. –le dijo Mirándola nada mas verlo.

-Tu amor me halaga, ES el premio que merezco por la larga ausencia de no veros.

-El beso con Putania fue largo y bonito, el de Lúdica también.

-Nada mas instalarse en alguna parte le enseñaron las fotos de Noemí Arcadia y pasaron un video. En una de las partes había un solo de la madre de Noemí  explicando porque no podía haber venido de viaje en este tiempo y lo mucho que lo quería  y que lo esperaba pasara el tiempo que pasara.

Las 3 mujeres le explicaron en detalle a adrian que no tenia porque sentirse condicionado para ver a sus hija, y que el debía continuar con el proyecto en el que estaba metido de recorrer el mundo, cuando terminara, su casa era, la de ellas.

En realidad ninguna tenia muy clara esa perspectiva. Habían empezado a construir Comunafem sin plantearse ni remotamente en la posibilidad de la presencia varonil en él, salvo el de amistades puntuales o para orgias determinadas, pero no como conviviente de pleno derecho. Ahora se daba una situación paradójica, la hija de Adrian podría tener más derechos que el padre en el propuesto de la comunidad tan pronto alcanzara la capacidad de responsabilidad por cuenta propia. El tiempo de convivencia con las tres viajeras de la comunidad fue estupendamente. Lúdica y Mirándola le dijeron en presencia de Putania sin ambigüedades que deseaban tener un hijo de él. Lo mismo que la madre de  Noemí, ambas vieron la oportunidad de ser madres y de serlo en el contexto de una familia de acogida ideal.

-bueno no se si tengo edad para procrear tanto a pesar de haberme ofrecido para esto. Soy viento que va de un lado para otro. No sé cuando empezará mi futuro y ni siguiera si hay futuro. Para mi es u honor ayudaros en vuestros propósitos. Os pido que cuando nazcan vuestra criaturas me lo hagáis saber y cuando quedéis embarazadas también. Puedo seguir viviendo mi vida mientras mis hijos hacen la suya hasta mi retorno.

Desde aquel dia las siguientes dos semanas cada noche y cada mañana mientras jugaban las 3 con el la primera eyaculación eran para la una y la segunda para la otra. Putania tenia pocos tratos con el semen de el, aunque no le hacia ascos a su boca tomado de los  agujeros de las otras o recibido directamente. Sin saberlo con esta visita consolidaron un criterio para las posteriores, que no fueron pocas que él recibiría.

Mientras Adrian iba registrando nuevas ciudades y latitudes y aventuras de todo tipo en su itinerario biográfico las comunitas iban creciendo en número y en experiencias. Durante los años de su viaje fue padre de muchos bebés de ellas que iban a visitarlo ahí donde estuviera. El hecho de que siempre nacieran niñas, o al menos los partos de todos aquellos años fue otro factor de leyenda para él. Las comunitas que querían ser madres preferían tener niñas a niños.

Adrian sería seguramente el único padre consentido de todo el planeta que se le admitía en su rol de procreator sin pedirle ninguna responsabilidad de ningún tipo, no sería hasta su vuelta que asumiría todas las responsabilidades y muchas más de las previstas para un hombre. Lo más sensacional de él era que no se sentía diferente a s demás. Pensaba y actuaba como una mujer.  Ya desde al distancia junto a sus relatos, poemas y canciones también se atrevió a enviar artículos para la revista ideológica del grupo que eran publicados con su nombre femenino de Nadria y que adquirieron celebridad. Muchas de las sugerencias de esos artículos se fueron convirtiendo en criterios para el desarrollo organizativo del grupo.

Mientras Adrian se fue haciendo un hombre experimentado durante sus 15 años de viaje, las comunitas alcanzaron la plena madurez de su desarrollo comunitario alcanzado la cifra de varias docenas en las que estaban las niñas preciosas, algunas ya casi mujeres de él. Para cuando volvió, desde la primera noche residió e el dormitorio colectivo y lo mismo que hiciera una quincena de años antes se encontró completamente acogido y seguro. Pasaría el año de ritual de solicitante pero todas sabían que Adrian seria la mujer infinito (otra de las maneras de referirlo de sus muchos nombres). Para ese momento él o sabía que iniciaba una andadura viajera mucho más extasiante que la tenida por las visitas del globo. No dejaría de hacer el amor ningún dia de su vida hasta que ya fue casi un anciano 35 o 40 años después.

 

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Los guiones sexuales

Por S.Maraselva - 9 de Junio, 2009, 17:44, Categoría: FEMINÁLIA

Los guiones sexuales. S.Maraselva

La época en que Venus tuvo citas diarias acordadas del movimiento de expectación que había generado la casa de las mujeres fue si lugar a dudas la más fecunda de placeres de toda su vida. Como se sabe a su cita diaria con una comunita distinta por criterio de rotatividad le quedaba energía para aceptar una visitante que también pasaba  con él, o podía disponer de sus encantos, 24 horas seguidas. El departamento de relaciones exteriores de Feminália revisaba al detalle las características de cada solicitante antes de dar por válida una cita. Cada una de estas debía contestar a un extenso test, pasar por un intercambio de contactos postales y telefónicos y finalmente  convenir el día de su llegada. Dentro del protocolo la sección preguntaba sin merodeos que clase de encuentro de intimidad quería tener la fan con la estrella masculina solicitada o si prefería dejarlo a la espontaneidad. Al principio de esta experiencia muchas contestaban lo segundo pero conforme fueron pasando los meses, la mayoría elegían la sexualidad a la carta. El modo de hacerlo no era nada complicado, la literatura erótica publicada de Venus era exhaustiva, bastaba citar las escenas o capítulos que una candidata a convivir con él un día intenso querría gozar.

Esa instancia de evaluación también tenía en cuenta los gustos del hombre, por lo que no todas las mujeres por fans que fueran eran admitidas para la cita a no ser que fueran muy sexys y tuvieran cuerpos diez.

Después de varios meses de seguir esta dinámica y aceptar para sorpresa de todas las comunitas la potencia sexual de su hombre una de las chicas que había sido aceptada y su cita programada había pedido uno de los guiones más guarros aparecido en toda la literatura de autor. La de ser follada por él mientras varias mujeres interponía sus genitales entre sus dos bocas, vaciando sus líquidos, tanto por delante, el pis, como por atrás, enemas de frutas y lácteos en sus intestinos limpios. Para asegurar si realmente estaba seguro de lo que estaba pidiendo le pidieron que repitiera el guión:

-Sí, ya sé que pensareis que soy una superguarra pero cada vez que me masturbo piensa en esta situación. Me chifla. El solo hecho de recrearme con esa imagen hace que mi chocho chorree encantos. En la escena  que se describe ese tipo de orgía en uno de los libros de Venus, el autor lo cuenta al máximo de detalle, pero ya que me lo pedís lo repetiré cambiando las formas verbales para que no quede ninguna duda. He de aclarar que yo no he pasado nunca por eso, ni he llegado nunca tan lejos en experimentos sexuales por eso cuento con vosotras para que me ayudéis a hacer realidad ese momento fantástico tan extraordinario y especial.

Lo explico: quiero estar tumbada donde sea, en el césped o en un plano horizontal, boca arriba, completamente estirada y con mis piernas abiertas recibiendo las penetraciones de él, alternativamente en mis dos agujeros inferiores (soy copuladora anal habitual, no hay problema) mientras un grupo de cinco chicas, maestras en sus controles esfinterianos, vayan pasan sucesivamente por mi boca dándome a cada turno un chocho o un ano según decidan y  descargando sus líquidos. Me basta pensar en ello para enternecerme y estar a punto de orgasmo….uauh. (Gracias por pedirme que escriba eso, estoy supercachonda). Tras beberlas, ser follada hasta el máximo y haber orgasmada suficientes veces también quiero el compromiso  de compensación de dar mi néctar de la felicidad a las chicas y al hombre.

 

Llegado el día que le tocaba venir a Mistela los preparativos para el guion escénico que había pedido estaban hechos. Las cinco mujeres de los siguientes 5 días de turnos quedaron para jugar esos días juntas con Venus pasado las noches revueltas y enganchadas, Mistela se reunió con el grupo –tal como era habitual en la gran sala de comidas-  a la hora de desayunar enfundada en una malla que le cubría de los tobillos al cuello pero con la parte de la vagina y las nalgas agujereada, tal como estaba descrita la protagonista de la  escena relatada que quería protagonizar. Después del desayuno los 7 fueron a pasear por los jardines y en una zona con césped cumplieron a rajatabla lo previsto. Mistela era una fuera de serie. Había venido a pasarlo en grande y no dio respiro a nadie. A los pocos minutos de cada orgasmo pedía más y lo quería todo: follar, chupar y beber. Aquel día Venus tuvo que ingeniárselas para atender a sus otros asuntos. De acuerdo con lo prometido era el anfitrión de la visitante y no podía desatenderla. Durante la noche cuando cayeron todos exhaustos Mistela durmió con el pene de él en su boca, lo cual lo aseguró amarrado su cuello a su cintura.Antes del amanecer volvió a sacarle semen como la medicina y el sabor que quiso llevarse consigo para recordarlo siempre mientras viviera. El paso de Mistela se recordaría por bastante tiempo. Se comprobaba que cada personalidad se permite una mayor expansión si contactaba con el espacio líbero idóneo en el que los tabús hubieran sido derrocados y los miedos o represiones dejaran de inhibir las conductas. Pasados los años entre el mucho correo diario que recibían las comunitas de todas partes del mundo pidiendo información o elogiándolas por su aventura, se recibió un álbum fotográfico de ella con sus aventuras por todo el mundo.

Después de mis tres días con vosotras (las visitantes de este programa de fas solo podían   días de convivencia, un día antes del encuentro con Venus, el de las 24 horas con él y el día siguiente) volví a la realidad de lo que vosotros llamáis el afuera hecha una verdadera leona. Me hice instructora sexual. Puse anuncios y me puse de acuerdo con mujeres para practicar la prostitución de lujo, no solo por las tarifas altas y la selección de la clientela, sino también por los manjares a probar. Debo deciros que la orgia que aprendí con vosotros la he repetido innumerables veces a lo largo de este tiempo. Al principio algunas de “mis chicas” se resistían a hacerlo, pero tras probarlo ninguna dejo de hacerlo. En la sexualidad es donde más se comprueba la ferocidad animal del ser humano. Estoy muy contenta de vivir una vida tan desinhibida y de tomarme el placer orgasmático como una constante diaria. Eso forma parte de la base de mi salud física y mental. Solo puedo decir que estoy muy agradecida de haber dado el paso de venir a conoceros y a practicar sexo con vosotras y con vuestro compañero. Después de nuestro encuentro mi lesbianismo que era solo una hipótesis no ha dejado de ser una realidad constante. No les hago ningún asco a las prostitutas con las que hemos montado el burdel. ¿Sabéis que nombre le puse? Cooperativa de Placeres.  Jeje. Suerte a todas. O dejéis de seguir alumbrando el mundo con vuestro esplendor de lujuria y felicidad.

 

Los guiones sexuales demostraban por repetido –Mistela fue uno de los casos más espectaculares ya que había pasado de ser alésbica y a una bisexual poderosa- que el texto autorizaba la práctica, y la imaginación abría las puertas del reino del bienestar físico y mental.

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Vendedor de esperanzas en exclusiva

Por YASHUAbcn - 7 de Junio, 2009, 17:09, Categoría: ANECDOTICA

Vendedor de esperanzas en exclusiva  

Su figura dejada en cualquier punto y momento hasta podía llamar la atención: hombre, joven, extremadamente delgado, de altura desproporcionada a su peso, cabello muy largo, motricidad rápida, habla ágil y con reservas de vuelos de ida y vuelta (Maó-Barcelona) en la cartera. Alma mater de una organización-empresa[1]  dedicada a un proyecto de reinserción de ex toxicómanos. Un individuo con las trazas de ejecutivo y la apariencia de hippie desorientado .Ese era él, DD para más señas, con suficiente capacidad  para embarcar en el tema a familiares de adictos y exadictos y  a JC, un sacerdote de Ciutadella, que puso su energía, su buen nombre, su carisma, su secretaria y su casa al servicio de la idea, además de su casa para ser convertida en la primera unidad convivencial para un programa de terapia. Había también una psicóloga: XX al servicio causal, con no demasiadas opiniones propias mientras preparaba sus oposiciones a psicología penitenciaria o judicial. En ese contexto aparecí yo. Había pactado una colocación como simple monitor para integrarme en la convivencia con JC y con dos o tres  personas acogidas al programa.

 Me desplacé a la isla expresamente para realizar ese trabajo. El tema de la drogadicción siempre me había interesado. Y nunca he dejado de interpretarlo como una consecuencia torcida de la escapada social  de la gente más aturdida que le resulta difícil hacer frente a una sociedad imposible. No iba pues como salvador de almas perdidas o experto, iba solo como monitor, aunque mi experiencia previa con heroinómanos  me había dado un talante, que me permitía una capacidad terapéutica superior a la que es esperada de un monitor-educador.

Pronto me daría cuenta que toda organización tiene intereses creados, y que una asociación humanitaria no era una excepción. DD pensaba, JC reforzaba y XX acataba (posiblemente para no entrar en conflicto y mantener su puesto de trabajo) y yo me permitía opinar, incentivar y proponer: dimensiones peligrosas cuando  son interpretadas como inversión del territorio de mando de otro. Y todo jefe tiene un  temor visceral  a que sea cuestionada su jefatura.  El jefe indiscutido era DD, que a pesar de caerme bien en un primer momento, sus idas y venidas de  Barnápolis para contactar y nutrirse del programa de  los organismos institucionales ocupados del mismo tema, la hacían un permanente ausente. Pronto vería en mí a un adversario al que no dudó en calificar de saboteador del trabajo colectivo. Bajo su impugnación en general de mi modo de proceder en la relación terapéutica había un miedo infantil a que me hiciera con el control del proyecto. Lo grave es que eso sucedió al poco tiempo de entregarme en cuerpo y alma al tema y tenía por delante bastantes meses de los que había previsto para eso, en la cuerda floja. Me había metido no en un proyecto de un grupo sino en el de un individuo que quería para sí la exclusividad como traficante de esperanzas y todos los honores por  salvar cuerpos del jaco. ciertamente había confiado en él y en JC su vicepresidente, sin nada escrito por medio, con una paga simbólico-irrisoria y con bastantes datos inconcretos acerca de la función convivencial-educativa del monitor. en realidad un educador es un auxiliar terapeuta que en la práctica no es reconocido como tal cuando en virtud de tal o cual teoría centralizada no es aceptada una relación sana con los residentes en tratamiento. Yo sabía q mis iniciativas eran válidas y JC también, pero él no me iba defender frente a DD y no lo hizo. De otra parte no tenía un título q ostentar[2]  con que validar académicamente mis observaciones. Fui pues el último en llegar y el primero en ser excluido, cuando las demagogias taoístas de DD y su rol de calzonazos frente a Rosa su pareja, enrarecieron un aire de conspiración en mi entorno que me afectaba profesional y emocionalmente. La paradoja fue que trabaja en un sitio y no era tenido en cuenta como parte integrante de su equipo de trabajo, y todo por tener opiniones propias. No había otra objeción puesto q cumplía con mis funciones específicas y pasaba cuantiosas horas con Sevi y los otros residentes. Eso no me impedía comprobar los eslabones débiles de la organización: ausencia o nulidad del trabajo de calle, la lentitud del obispado que estaba como  aliado estructurador de la iniciativa, las citas de equipo que fallaban, la unipersonalización de todo en torno a DD[3]  como amo y señor  consentido por JC[4] , la falta de elaboración y discusión de documentos, la inexistencia de verdaderos seguimientos terapéuticos, l nueva psicóloga que se incorporaría (Laura)como una aportación de más inexperiencia y la constatación de una estructura jerárquica a pesar de su enmascaramiento asociativo. Aunque viví reuniones con apariencia de equipo, en el fondo no había ninguna conciencia de equipo. Atreverme a expresar mis ideas me condenó desde el primer momento.

Ante la constatación del primer temor de DD, podía haber optado por  luchar en lugar de  no  presentar un combate a alguien que anteponía sus intereses territoriales de jefatura a las conveniencias del crecimiento organizativo del centro. Pero admití mi derrota de entrada en haber creído de entrada  en un personaje de mentira, que viviría suficientemente la tragedia en él por saberse que podría ser desplazado por  mí o por alguien que como yo discutiera las cosas en lugar de acatarlas acríticamente. El primer origen de confusiones ya vino dado por la mezcla de papeles del propio DD (monitor+coordinador+terapeuta).Si era la madre del cordero lo  vigilaba en todo pero puesto que eso no era sostenible planteó un  crecimiento y una formación de equipo en la que detentaba una dirección y de hecho no esperaba una circunstancia democrática o de trabajo colegiado. El alma mater como un exclusivista de su patente, pasó de las incompatibilidades  de tantas funciones empaquetadas en uno solo a una exhibición de incompetencias.  La única alternativa razonable, la de una cooperativa de trabajo ni siquiera se planteó.

En el relatorio de críticas en mi contra, tuve q escuchar  objeciones a mis relaciones personales y mi empatía con los estaxis. Lo cierto, es que estaba más próxima a la filosofía de vida de algunos que a la de los de mi propio equipo. El aislamiento además del que fui objeto, me abocó todavía más hacía ellos. Mi exclusión acabó siendo definitiva en un combinado de despido y conveniencia propia en buscar mi lugar en otra parte. si allí no era querido lo mejor que podía hacer era reconducir mis pasos hacía otra parte donde si lo fuera. Mis dividendos-balance fueron irrisorios. La posibilidad sindical de una reclamación existía y hasta la evalué, para finalmente desestimarla. Obtener algo más de dinero tampoco me habría compensado de los agravios recibidos. Y hasta podía imposibilitar más el debate pendiente que les aguardaba a JC, XX y por supuesto a DD y los nuevos profesionales que llegaran al centro. Debate del que no tenían que estar excluidos los propios afectados para los que giraba toda la historia de apoyo. La teoría y la práctica no parecían ir muy unidas y todo el discurso solidario se daba de bofetadas con el tratamiento a los éxtasis como enfermos no pensantes y despalabrados.

 Me sentí herido y engañado por no haber sido tenido en cuenta  y aquello pasó a constituir mi última gran lección en la vida laboral en cuanto a confiar  en la palabra ajena a pesar del disfraz progresista de quien la detentara. En realidad  fui el candidato idóneo a ser utilizado. Ni yo contaba con que detrás de la capa de la ayuda organizada no había más que la idea de un perfil de opereta que quería resolver su  propio lugar profesional en la vida, ni este contaba en que yo pensaba por cuenta propia.

Saldría desengañado y dolido y con la idea de enfrentar en alguna ocasión a ese tal DD (una versión bípeda del DDT) y hacerle reconocer  sus temores y verdaderas intenciones privadas, pero la vida social funciona con círculos concéntricos, y una vez saltas de uno a otro, dejas de conectar con el anterior por muy cerca que pueda a estar: a tiro de una llamada telefónica, de una carta o en una localidad vecina[5] .

Una vez abandonado el teatro de los hechos y comentado con amistades próximas nadie entendía ese desarrollo precipitado y esa reacción visceral  de DD que se antojaba como un vendedor de esperanzas, curas, desadicciones, en exclusiva, haciendo que los demás de un imaginario equipo fueran sus peones  de juego. Yo dejaría el trabajo pero no la isla y durante un tiempo pensé en que algún día escribía una carta-balance  contra ese sujeto en su calidad de despedidor  presente en un micro fragmento de mi pasado pero nunca lo hice. Las cartas fuera de contexto no son útiles. Así pues su interés podía radicar en convertirlo como personaje de relato. Pero ni siquiera me ha servido para esto. Encontré una vieja nota[6]  con unos cuantos ítems con los q he refrescado memorias y he preparado esta galerada.

El telón de fondo de siempre eran los dos o tres exheroinómanos cuyas familias apoyaban para ser acogidos en  la casa de JC. Como proyecto de futuro: un centro en uno de los barrancos o valles menorquinos, iba a tener éxito y venía a cubrir necesidades objetivas, en tanto que en la isla y fuera los consumos de estupefacientes seguirían in crescendo. Como proyecto inmediato fallaba en la misma base de la entente entre los 4 del equipo y  la prepotencia de su dirección centralizada. De la asociación no volví a oír hablar tras dejar Menorca y ni siquiera el resto del tiempo que viví en la isla. No he sabido si se potenció como tal asociación y proyecto independiente, o si fue anexionado a otras organizaciones especializadas en la lucha contra la drogadicción, o si fue institucionalizada, o si desapareció. Tampoco volví a saber nada de sus miembros. Tras la experiencia compartida creo que necesitábamos descansar mutuamente los unos de los otros.

DD, el malo para esta crónica,  remitía a una personalidad-tipo de inventor. Había escrito un dossier con no más de 100 páginas con muchos espacios en blanco, y se creyó descubridor  de una mina, que en seguida se acota y se registra en la oficina de propiedades. El tenía su invento y como cualquier inventor tramitó una patente. Nadie más podía tocarla o usarla sin su permiso. Y la necesaria colaboración de otros tenía que pasar por una idea mecánica de lo que debe hacer ni más ni menos cada uno, pero eso sí sin tener ni puñetera idea de organización ni de empresa. Por eso las funciones de cada colaborador y la del educador como terapeuta práctico, no fueron definidas con suficiente claridad.

Diciéndolo así parece que basta reescribir las cosas y definirlas exhaustivamente para que las confusiones y solapamientos de funciones no sucedan. Pero no es así. Cuando alguien tiene miedo de perder su poder o su dirección, desarrolla una fobia particular contra el pensamiento libre y crítico, y necesita recurrir a unas normas, estén escritas o no para defender su terruño de privilegios o pasiones por el mando y una performance de ejecutivo, aunque todo resulte ser una patraña. DD queda tan solo esbozado. La propia economía mental lo sumió en las tinieblas y su nombre lo asocio más a la desidia de otros aspectos, como el de dejar indefinidamente por meses su coche viejo y estropeando  en la vía pública[7]  insultando al paisaje como toda una tarjeta de visita de lo que se podía esperar de él; que por su capacidad directiva que no estimé entonces y que no recuerdo ahora.



[1] AMAT,asociación menorquina de ayuda al toxicómano.

[2]  No empezaría y obtendría mi licenciatura de psicología hasta varios años después de que  el suceso de  esta crónica hubiese terminado.

[3]  Creo recordar q su nombre era Domenec(Domingo) Domenech

[4] Joan  Capell, una persona q estimé  y cuyas varias ocupaciones  (misas, vicarías, cursos de reflexología podal)lo mantenía como cotitular de AMAT sin advertir las relaciones de poder que estaba construyendo DD

[5]  Por si fueran pocas las contradicciones DD se instalaría en la área metropolitana de BCN (creo recordar que en Martorellas)desde donde pretendía continuar con el mando del trabajo en Ciutadella.

[6]  Se trataban de 20 puntos en tantas otras  líneas  del 23julio87 para estructurar esa supuesta carta decidido en un momento emocional, que he encontrado en el dossier de los plannings elaborativos.

[7]  En la ruta principal que atraviesa la isla de Maó a Ciutadella, su 600 dejó de andar y ahí se quedó, para recordar a otros conductores y a cualquier observador  el gesto  de descuido que no hay que hacer.

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