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Febrero del 2008
Los cuentistas y el cuento que no cuentan.
La escena es el producto final. Luces,... ¡acción!. Una figura anodina ocupa el espacio. En el primer instante está llena de vulgaridad y anonimato. No es nadie, poco menos que el nombre que figura en la esquela del programa si es que ahí ha sido apuntado. Es un trazo de formas móviles sobre un fondo puesto para la ocasión, un decorado con letras colgando de hilos de pesca o una palmera de papel. No es nadie que por unos instantes va a serlo todo. Centro de escena, convergencia de miradas, única voz audible, único sujeto en acción. Quizás trata de llamar la atención pintándose el pelo de rojo o poniendo puntiagudas sus orejas, tal vez enseñe partes anatómicas socialmente indiscretas, o a lo mejor utiliza unos sonidos extraños y una guturalidad en nuevos ejercicios de foniatría. Antes que esa figura intrépida se ponga sobre las tablas es posible que lleve tras de sí meses de entrenamiento con un guión de invención propia o de uso prestado. Tal vez tenga un director de escena o haya usado el espejo del armario por todo instrumental de autocorrección. Posiblemente habrá dado vueltas a su guión una y otra vez sin apartarse el esquema principal. Sus amistades la habrán animado. Lo haces muy bien, no te preocupes, todo saldrá a pedir de boca Sea como fuere está ahí, con el coraje de los héroes y heroínas de las candilejas, ante un público que espera, ante un público que lleva haciendo de publico toda la noche, ante un público que está entrenado para ver otras muchas actuaciones como la suya haciendo aspavientos o poniendo vocecitas para llamar más la atención.
La escena, para el artista de la voz o del gesto, lo es todo. Es el lugar donde se pone a prueba el dominio sobre su cuerpo, su memoria del texto, las pausas en gestionar cada palabra, cada acento, cada pausa. La escena es la prueba de la realidad, la suya, aunque allí hable de lo que sea y se invente todo lo que diga y sea el imaginario el que, por un rato, ponga su cuña dentro de una realidad anodina. El acto escénico esta lleno de detallismos. La figura escénica irá pasando segundo a segundo de la ordinariez a la personalización, del ser nadie a serlo todo, de un cuerpo ocupando el espacio a ser el espacio mismo. Pasará del anonimato a la identificación, de una forma sin voz a una voz con una forma, de un enigma en lo que va decir a una historia que se va diciendo. La magia de las palabras irá haciendo el resto. La congregación de desconocidos irá expresando su cariño por la figura del escenario y ésta le hablará a la fosa oscura que le presta atención. Contará una historia sacada de un libro siguiendo las pautas para relatar mejor. Citará nombres de personajes, describirá vestidos, olas, mares, barcos, piratas, princesas, flores, pergaminos, tesoros o cualquier artefacto que necesite para revestir su relato. Pronto su relato tendrá una historia viva en curso que hablará de amor o de odios, de concordias o peleas, de hazañas o derrotas, y de tantas otras cosas sacadas del país de los sueños o de las literaturas exóticas. Su cuento se hará acto, se hará noche, se habrá fundido con quien lo siga. En cada mente se recreará la escena, cada cráneo hará de telón, de panorama, de resonancias.
Los esfuerzos y las energías dedicadas habrán valido la pena por la expectación generada. Como dádiva, la sonoridad de manos golpeando manos, desde cuyos sonidos se infiere si lo contado ha gustado o los aplausos siguen la exigencia del cumplido.
Entre los cuentistas habrá quien se creerá más apto, quien se habrá colado, quien será más simpático, quien será más cauto, quien será más atrevido, quien odiará otros éxitos.
Algún cuentista empezará a preparar un próximo cuento que hable de lo que no cuentan los cuentistas. Podrá hablarnos más o menos así: Erase una vez una cuentista que contaba cuentos y que no aceptaba la crítica de su escenografía. Era tan, tan, tan soberbia que convertía toda discusión en una apostasía, toda opinión en un sabotaje, toda diferencia en un enemigo y todo crítico en alguien a ignorar si no podía llevarlo a la sacristía. Erase una vez, en el tiempo de la democracia y de la culta cultura, unas cuentistas que miraban de soslayo a otros cuentistas. No les aceptaban su estilo, no les respetaban su turno, no les admiraban en sus valores, no los querían con los suyos. Erase una vez una gente que, perdiendo el culo por pertenecer a la farándula, olvidó que el arte es un proceso andante y la simiente a compartir entre todos los que van por el mundo sin subordinarse al mundo que iba antes. Le surgió, a esa gente, el monstruo del tirano de su vientre, una especie de Alien, olvidando que se alistaron a los dragones de fuego para calentar las gentes frías sobradas de imaginación que les bastaban los rapsodas de antes. Erase una vez una colección de cuentistas que nos mintieron con sus cuentos de vocecitas mimosas, nos hicieron creer en los valores que prodigaban para mostrar sus fauces dolorosas tan pronto les decías las verdades.
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En el país del infinito
Erase una vez un país tan lejano como lejos es el infinito, tan antiguo como antiguo es el tiempo, tan bello como bella es la felicidad, tan bonito como bonita es la amistad; un país donde no había hadas, ni príncipes, ni brujas, ni ancianas encorvadas, ni pócimas mágicas, ni espadas de oro, ni hombres crueles, ni dioses venerados, ni anillos mágicos. Nada de eso tenía. Y por no tener no tenía tampoco adultos.
No, no; no había ni un solo adulto. Solo vivían niños y niñas y ranas y gatos, y saltamontes y flores y árboles y...y muñecos parlantes. Era un país de niños y muñecos o de muñecos y niños. Hacían una buena combinación. Todos tenían la misma libertad para hablar y el mismo derecho a voto en sus asambleas decisorias. Era un país bien organizado: tenía sus casas comunales, lo que aquí ahora llamamos ayuntamientos, sus plenos democráticos (algo que en la actualidad ya no existe,) su sistema de limpieza y recogida de desperdicios, sus ríos limpios, sus calles empedradas, sus casas con porches de madera.
Era un país donde no faltaba de nada. El aire estaba limpio sin humos pestilentes que lo ensuciaran. Las nubes -que eran muy consideradas- no venían nunca demasiado apretadas para dejar pasar los resquicios del sol. La montaña proporcionaba toda la gama de colores durante las estaciones del año: desde los verdes intensos de las primaveras a los ocres otoñales, desde los amarillos antes de las cosechas a los escarlatas en el horizonte en los atardeceres de verano.
Por la calle todos estaban metidos en sus juegos: las canicas, el salto a la cuerda, el balón pie, el balón mano entre otros muchos. Había mucha actividad y frenesí. El juego era la ocupación principal y jugar el verbo más empleado. No era necesario ganar el pan con el sudor de la frente de nadie porque la comida estaba garantizada, las mesas estaban puestas, los árboles y los huertos no paraban de dar frutos y el deseo por las golosinas tampoco era tanto. Las calles no estaban hechas de chocolate de piedra porque tampoco era tan apetente y todos sabían que atiborrarse de ella producía problemas intestinales. Tampoco había tanto desficio por el comer, tampoco por la repostería y el azúcar. Era más importante respirar, sentir y hablar. Todos vivían de las palabras. Las masticaban y hacían jugos de verdad con ellas.
Era un país sin reyes, no solo sin el rey y la reina y el príncipe o la princesa de las casas reales europeas, (familias parasitarias viviendo del tesoro público) tampoco sin los reyes magos, aquellos a los que una vez al año los criajos de diez mil ciudades del planeta iban a pedirles regalos traídos de Oriente. Sin embargo, no tener reyes no les apesadumbraba. Así no tenían que pagar tributos y no tenían que mantener familias privilegiadas en los palacios residenciales.
En lugar de eso, todos y todas ejercían su mando. Cada niño tenia el privilegio de ser rey al menos una vez en su vida. Claro que era un rey de nombre porque ni tenía corona de oro ni capa con perlas ni cetro de mando aunque sí podía dar órdenes y tener un séquito bajo su mando para hacer que se cumplieran tan pronto como la realidad lo permitiera. Claro que estaba prohibido mandar cosas en contra del bien público o para deshacer construcciones previamente levantadas. Todo lo que podía hacer eran dictados para mejorar la vida de todos. Tampoco se podía ordenar privar la libertad a nadie o malgastar los recursos o deshacer los hechos. En definitiva, hacer de rey no era tanta ganga porque ningún rey era un todopoderoso sino sólo un gestor del poder de todos. El rey o reina no se llamaban así: sino que eran los custodios. Lo eran para un tiempo breve, para unos días, para un fin de semana, así todos sabían que antes o después tendrían que pasar por el cargo. En lugar de una vara se investían con un cilindro de papel donde estaban escritos los principales decretos sobre el respeto al prójimo y a la vida.
En el país del infinito había tiempo para que sucediera de todo. No había relojes ni calendarios. Bastaba esperar. No había prisas, nadie necesitaba correr, todo el mundo estaba allí sin perderse ningún acontecimiento. Todo lo que pasaba era para todos. Las experiencias eran de propiedad colectiva y la mayor de sus riquezas era compartirlas. No había banco ni lingotes de oro, no había monedas ni créditos, ni papeles, solo juegos.
Se diría que era un imposible. Siempre se había dicho que los niños necesitaban de los adultos, eran los que los acompañaban a las escuelas, los que les educaban, los que les enseñaban. Pero aquí no había adultos porque los niños en asamblea soberana decidieron un tiempo atrás expulsarlos de su reino. Iros, les dijeron: mientras viváis en conflicto, hagáis guerras, ensuciéis la atmosfera, os alimentéis mal, os enferméis, destruyáis el entorno y nos contagiéis con todo esto, os echamos. Id a recorrer el mundo, id a aprender y cuando sepáis vivir entonces volved. Los niños lloraron con esta decisión y los padres lloraron también pero todos aceptaron que era lo mejor. Nunca más volvieron porque nunca resolvieron sus problemas y los padres entendieron que lo mejor que podían hacer por sus hijos era no intervenir en sus destinos.
Los adultos reconocieron su incapacidad en transmitir los valores nobles de la humanidad a sus descendientes y estos temían por su futuro con toda la pesadumbre que veían. Tan pronto se quedaron sin los adultos se detuvo el tiempo, se quedaron en niños, las cosas cobraron vida, los animales hablaban, los muñecos también, todo aquello que se había mantenido inerme por siglos tomó la voz. El tiempo pasaba tan lentamente o ni siquiera pasaba que los niños seguirían siendo niños mientras Vivian porque su inocencia no concluiría. Los niños y las niñas de este reino del infinito comprendieron que bastaba creer en el poder su imaginación para que todo lo imaginado los rodeara con la misma intensidad que si fuera verdad.
Entre los niños no había disputas. Las bibliotecas de cuentos estaban abiertas noche y día. Se les llamaba los Túneles de la Imaginación. No había restricción alguna, todos podían leerlo todo, pero estaban obligados a hacerlo en aquel lugar para que nadie se apoderara de la imaginación, el mayor tesoro de su sociedad. En los edificios contiguos a estos túneles estaban las sucursales del tesoro público donde no paraban de entrar críos y crías a depositar sus ideas o abastecerse de ellas. Las transacciones entre los unos y los otros eran ideas puras. No había dinero. Todo era trueque. Lo más apreciado eran las nuevas palabras inventadas tomadas como frutos exquisitos. Cuando uno tenia una iba a rápidamente a depositarla al tesoro público. El mismo día era anunciada en los programas de radio.
En el país del infinito todo se hacia posible. Bastaba con desearlo para que se concretara. En lugar de estadios para que miles de espectadores se calentaran los cascos viendo equipos de fútbol jugar, había las cabañas del deseo, así llamadas porque cuando alguien tenia un deseo reunía a sus amigos más cercanos para ir a pasar todo un día y toda una noche en una de esas cabañas con el fin de que su deseo se concretara al día siguiente. En efecto, al día siguiente en la puerta de la cabaña esperaba el deseo concretado, fuera lo que fuera, un nuevo juguete, un pastel de fresas, un amigo que había vuelto para reconciliarse o un hada que faltaba a las obligaciones de su cuento para venir a saludarles en persona.
Y bueno, esto es un poco del país del infinito, para continuar sabiendo más de él es preciso seguir imaginándolo. Os dejo con vuestra imaginación y yo regreso con la mía a uno de esos túneles-biblioteca donde me he escapado de las páginas de un libro ilustrado aprovechando que el niño que lo tiene abierto por la página en la que estoy se ha dormido un rato.
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Deliberaciones artísticas. El arte silencioso
Dentro del multivariado mundo artístico el que sigue teniendo un trato marginal es el arte silencioso de las letras. Hay efemérides para todo lo escénico-visual. Los premios Ondas, Goya, los Grami, los Globo de Oro. Los seleccionados (un día u otro todos los del gremio si persisten terminan por serlo) pasan por el atril de los agradecimientos. Se premia la imagen, el impacto visual, la ocurrencia, el gag, la tecnología de los efectos especiales. Al texto se le mantiene circunciso, apartado. Los lugares del reconocimiento del texto son otros: hay nobeles de literatura y el inventario de premios de narrativa, cuentos, poesía son múltiples.
Los autores noveles utilizan los concursos literarios como plataformas desde las que, en caso de ser seleccionados, darse a conocer obteniendo publicidad gratis de sus obras. Siempre me ha parecido que hay algo antagónico entre ser artista y ser concursante. El uno es alguien que se deja llevar por su contribución genuina, el otro sacrifica contenidos deseados en la perspectiva de los que puedan ser aceptados, taquilleros o asumibles. Lo acepto: digo esto porque nunca he ganado un solo concurso. Tal perspectiva era ya inquietante cuando era escolar y promocionaban folletos premiados de otros escolares. Como bachiller me refugié en una noción idealista del significado de ser escritor: el que no se vendía por nada a nadie, todo lo contrario al que buscaba el mejor postor en comprar sus trabajos. Por eso y otras razones menores nunca he preparado realmente trabajos inéditos para concursos y cuando lo he hecho ha sido sin seguir la normativa participativa acerca de cantidades de copias (desafortunada inversión que suele terminar en la papelera o en lecturas despreciativas). Recuerdo una sola vez en que sí participé en un concurso de poesía y fue porque dos personas que me querían e insistían sobre ello se ocuparon de hacer una selección, hacer las copias y depositarlas in situ en el lugar desde donde se debería si dictaminar si era bueno o malo lo presentado. Mi reconocimiento a Victoria Martínez Alés y a Misse Hinojosa Medina por esa hazaña. Tras un periodo cuando fueron recogidas las copias leí en lápiz en una de las copias algo así como que no se entendía nada. Me sentí absolutamente ridículo presentando algo a un tribunal de desconocidos que por razones institucionales o curriculares más que formativas o intelectuales ocupaban puntualmente un puesto. Sospecho a priori de Cualqueir tipo de tribunal: sean los históricos de carácter inquisitorial como los actuales tanto del campo legal como los que están para seleccionar lo que les parece bueno y rechazar lo que les parece malo. Suelo tropezar con la misma piedra cada vez que ando en esta clase de latitudes. No puedo soportar quien se cree estar en la potestad de hacer esto. Por eso me parecen soporíferos los espacios televisados de entregas de premios y el ritual de participación en ellos. Si todavía facilitaran las cosas pudiendo enviar los originales por email o, mejor que esto, insertarlos en un espacio público en la red para ser leídos por todo el mundo y votados a continuación. Sigo pensando que la elección artística es una opción personal, una forma auto-recreativa. O mejor aún: una auto creación. Se dedica al arte quien quiere reinventar el mundo a la medida de su consumo personal. Es un proceso personal y privado para la deliberación continua. En realidad no es algo para satisfacer los sentidos a demanda según un menú o una paleta de colores. Idea socorrida que también se puede aplicar a los actos de escribir.
Escribir tiene de bueno que te sustrae de los actos públicos. Se puede terminar escribiendo en cualquier espacio y escenario, con todo tipo de condicionantes externos, en un salón ruidoso, con gente hablando a tu alrededor y sin embargo no pertenecer para nada a todo esto del entorno inmediato, viajando con la imaginación y la palabra muy lejos de ese punto. En determinados momentos quien tiene algo escrito puede ser invitado a presentar su texto o incluso a leerlo como forma escénica de presentación. Entonces experimentará estar haciendo algo más que reunirse con una gente concreta, lo hará con una escucha colectiva anónima para auto transportarse juntos más allá de la sala de reunión para estar muy lejos de las aflicciones presentes y repensar lo que sea desde afuera sin los condicionantes de aquel ahora.
Escribir es una disciplina inquieta que no se mueve del sitio, ideal para almas torturadas y asociales disintónicos con las formas ordinarias con que se utiliza la prosa. Escribir es una deliberación silenciosa, ir a comparar lo escrito de la `propia imaginación con la de otro es algo que va ya en contra de la misma literatura. No me imagino a Cervantes presentándose a un concurso literario. De haberlo hecho habría autorizado a un tribunal de mediocres que juzgaran la extensión de una obra genial. Ya está bien que en determinados juegos florales o sus simulacros para invitación e iniciación a las letras escritas se pongan determinadas dádivas o zanahoria a modo de premio a quienes se han esforzado en hacer rimar su texto o en concluir su cuento, pero al hacerlo se puede estar incentivando algo en contra de otro estilo. Cada vez que se le dice hurra a algo se le está diciendo no-hurra a otra propuesta que se mantiene fuera de la elección y ni siquiera pasa por la consideración del que vitorea en calidad de experto.
Escribir es una forma de deliberación artística, insinuante, multifactoriada, poliédrica sorteando los dislates en los que se mete para crear una pieza suficientemente coherente o al menos con suficiente apariencia de tenerla para lectores que crean que la trama está perfectamente construida. Lo cierto es que no hay un artículo que lo diga todo, una novela que termine la historia que plantea, una película con un final concluso o una historia en su totalidad sobre un tema elegido. A lo más cada artículo es parte de otro, cada novela está integrada en un panorama de argumentos, cada relato forma parte de uno mayor, cada ensayo es una introducción a otros. En ese proceso creativo el devenir siempre es la mayor parte de lo que queda por hacer mientras que lo hecho sigue quedando en los aledaños o las insinuaciones, en definitiva la pre-elaboración. La vida es una disertación continua condenada a quedarse en el estado de propuesta. La mayor parte de objetivos planteados y objetos deseados no se alcanzan sino parcialmente.
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Telavi 14 agosto2007.
La cuenta atrás del ultimo mes ha comenzado. Nos quedan 4 semanas de las previstas para este viaje. Desde hace dos días la pupila de nuestros ojos es Migeorgia, todavía no hemos resuelto el tema higiénico. Al amanecer estaba inquieto y lo hemos sacado fuera de la furgo la cual tiene sólidamente establecida como referente y de la que no se aleja mucho.
Para tener una noche en calma decidimos comentar ala policía que nos sugiriera un lugar donde pasarla y así evitábamos posibles contratiempos como la noche anterior. Después de un rato nos llevaron hasta una explanada junto a una comisaria secundaria.No hay dia que no haya alguien que no se interese por nosotros. No falta quien no para de hablarnos como si pudiéramos entenderlo. Suele ser la gente más decidida pero también la que nos parece más burra.
Por las noches no me apetece demasiado coger el ordenador. Y por la mañana una de las primeras cosas que hago es tomar alguno de los manuscritos para añadir algo más. Cuanto mas crece su volumen más me preocupa puesto que son objetos perdibles que aumentan su vulnerabilidad durante los viajes.
¿Cómo se forman las generalizaciones? Desde el primer momento que se llega a un país o se toma contacto con una cultura, se van recibiendo datos o fragmentos de información que van a apoyar una u otra hipótesis interpretativa. Es la parte del proceso que respondería una mente científica. Luego se precipitan conclusiones, comúnmente anticientíficas, que pueden ser verdaderos prejuicios. Es posible que toda declaración grandilocuente del tipo: los georgianos son así o los turcos son asá cometen excesos de simplificación y sean injustos, por otra parte es difícil hablar o mantener conversaciones ordinarias sin caer en las generalizaciones. Todo el mundo entra/mos en un tipo de estándares u otros.
En los países en que la gente todavía se interesa por el extranjero, o por el viajero, especialmente por aquel que que viaja en nuestras condiciones, que se mezcla con la gente apartándose de los circuitos turísticos, da mucha mayor información de si misma que en aquellos otros que la gente es más reservada ,o ejerce de indiferente. En principio los georgianos son más tímidos que los turcos. Les cuesta más entablar conversación pero una vez lo hacen aparecen varios de ellos de las inmediaciones y forman por un rato un corro con enormes signos de admiración.
Subí un rato a ver lo que queda de los frecos de Gremi. Vista una iglesia ortodoxa vistas todas a pesar de que decir eso me puede costar la antipatía de arquitectos y pintores. Me siento un poco estúpido siguiendo circuitos monumentales o presentando el homenaje de rigor a los edificios emblemáticos de las ciudades. Basta ya. Prefiero llegar a un sitio instalarme en una plaza principal y dejar pasar el rato o hablar con la gente. El objetivo de este viaje de verano ha sido Turquía y Georgia y desde que entramos en Turquía las condiciones de relación han variado completamente en comparación a los demás países cruzados de Europa continental. Los turcos son más espontáneos y directos. Pronto preguntan o se acercan, los georgianos necesitan más tiempo, te pueden observar durante una hora antes de atreverse a acercarse. Por otra parte quien lo hace no es siempre el más inteligente ni el más culto.
En Ravali compramos miel. Tablib en ruso, nuestras existencias se habían agotado el día anterior. Preguntamos a una pareja mayor donde podíamos conseguirla. Nos indicaron donde pero luego el hombre ,Giorgio, subió con nosotros hasta una tienda a unos cien metros. No tenían. Preguntó a otros que estaban en un bar e indicaron una casa próxima. O sea que Georgio desconocía que había un vecino suyo mayorista de miel. Una vez en su casa, una chica muy nerviosa nos dijo un precio superior al que conocíamos de mercado. 9 laris el kilo, unos13 para un tarro lleno que aparentemente lo superaba y que pretendió pesarlo con una báscula de pie absolutamente inexacta. Pasar por la experiencia fue divertido y finalmente accedí a pagarle el tarro, algo más de un kilo por 12laris.
De todas nuestras fuentes de información la de los autostopistas es una de ellas. V dedica más tiempo a hablar de nosotros que dejarles a ellos que hablen del país o nos den información de cosas que nos puedan ser interesantes. A los franceses que subimos en Gremi, él lleva 3añosviviendo en Moscú y ha traducido su nombre al castellano Emiliano. Como Zapata, alors tu as revolutionarire? –no,no, se apresura a decirme. No indago si su padre lo fue o ni tan siquiera si Emiliano en francés tiene el menor parecido con el célebre revolucionario mexicano. Por el camino Migeorgia decide hacer caca a los pies de Emiliano que va montado en la parte de atrás de la furgo. Me enfado con el gato y le enseño como puedo que no ha sido buen anfitrión con nuestro pasajero. Ni caso. Migeorgia no entiende el lenguaje humano aunque advierte que estoy enfadado per o no sabe realmente porque causa.
Gracias a Emiliano nos enteramos que instalarse en Rusia o viajar por ella es más fácil de lo que en principio los reglamentos y exigencias burocráticas hacen suponer.
Viajar con un gato es complicado. Si no se da una entente higiénica es posible que nos tengamos que deshacer de él. De entrada volver a Catalunya con él a bordo para algo que supera nuestra capacidad convivencial.
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Un dia para la ruptura irreversible
Durante un fin de semana Ero me llamo con un llanto desbordado. Después de un rato de conversación se le pasó. Lo comenté con V, ésta incluso sugirió que fuera a verla para calmarla. Ese fin de semana lo pasábamos cerca de casa, en Corbera en un lugar muy cerca de la colonia Güell. V se concentró en la lectura de la parte de esta crónica, la cual leía con avidez. Me dijo que no era cierto que la quisiera tanto a ella. Me sentí derrotado ante esta afirmación. Puse fin al viaje de ese fin de semana a causa solamente de esta declaración. No estaba preparado para perder tantas dosis de romanticismo simultáneamente. No tuve ningún deseo en continuar como si estuviéramos bien. Seguíamos en crisis.
Unos días después en un findesemana largo donde íbamos a ir a Cadaqués o tal vez a Banyuls, Ero vino con su carga colérica puesta. Me había costado entender por años que ella en realidad no quería una relación conmigo sino una relación con alguien que le dijera sí a todo o al menos que no le creara ninguna clase de perturbación. Despues de haberme propuesto repetidas veces dejar de ser amantes, puse fin a nuestra relación tal como la llevábamos en mitad del viaje. Me había quedado literalmente extenuado de ser sometido tanto y tantas veces a la misma clase de duda. El día que yo le dijera de no continuar seria para cumplirlo y para convertir en ciertos todos sus noes anteriores en el ultimo instante reculados y rectificados. Habíamos pasado la noche en el patio de la casa de Mary-Henry y la velada de cena mas tele no había estado mal del todo. Una vez reinstalados en la furgo se repitieron nuestras desavenencias. Ella se quedó con su Mary, una persona que ya le proporcionaría todas las coartadas habidas y por haber para seguir con su vida sin mí y sin mirarse a ella misma críticamente, y yo regresé a casa absolutamente vencido y ridículo de mi mismo. Antes de tomar el vehículo para poner fin a aquella relación llame por teléfono a V. Eran poco más de las 7 de la mañana, la desperté solo para decirle Todo ha terminado. Mi relación con E ha terminado. V me diría posteriormente que le supo mal. En el viaje de vuelta recapitulé: toda pérdida permite un potencial de ganancia, me repetí para mis adentros como si del eco de un sermón se tratara. Sin E tendré menos episodios de intimidad pero más tranquilidad. No tendré que remontar su estado de ánimos una y otra vez, no tendré que aguantar sus incertezas permanentes, no tendré que escucharlas en sus monotemas de su familia. Tendré más tiempo para mí. Si todas las citas de los martes y tantas otras en el Estudio las hubiera dedicado a leer –el estudio es la ubicación de mi biblioteca- posiblemente ahora sabría mas, tendría alguno de mis libros acabados, y me sentiría más sólido conmigo mismo. El sexo es importante pero no tan importante. Quise convencerme. El amor es algo químico. Su indispensabilidad puede ser relativizada. Las personas son fuentes de enseñanza, más exactamente de experimentación. El experimento de amor con ella no podía ir más lejos. Por supuesto me seguía queriendo, sí, yo a ella también. El amor es una declaración. El amor es una cobertura que incluso permite dar paso a su ausencia haciéndolo pasar bajo la estima. Hay tantas definiciones de él que no me atrevo con una más. Nadie se ha alejado de mí diciéndome que me odia. Yo no he odiado a nadie tras amarlo. Sin embargo al poco tiempo de sufrir verdaderos descalabros por el alejamiento sentimental de alguien me he recuperado y he comprobado que la vida sigue por muchos y grandes que sean sus vacios y ausencias. Seguramente por he llegado a ser tan refractario. No deseo implicarme con nadie más. Entre tanto hace ya una pequeña eternidad que me viene costando centrarme en informaciones personales que me dicen, no quiero saber las cuitas y los conflictos de los demás, a no ser que sea bajo el criterio profesional y en horas pagadas. He llegado al colmo del no altruismo. La gente se preocupa no de como estás sino que hace la retórica de preguntarlo pero en realidad no le interesa en absoluto cargar con una respuesta distinta a la de bien o muy bien. Es mejor hacer saludos de constatación de un hecho. Empezar una conversación con una pregunta es un mal comienzo. En algunas partes de África saludan diciendo te veo. Aquí, a veces digo, hola estoy aquí, cuando la inercia se me escapa me sale, el ¿que tal? Es absolutamente estúpido preguntarlo. ¿Qué se pregunta en realidad?, ¿cómo estás de salud?, ¿como te sientes en este momento?, ¿como estas en la vida? La pregunta es gigantesca, global, enigmática. El que responde no puede por menos que sentirse afligido por eso dice la respuesta estándar. No, no quiero responder a la tal pregunta cuando soy victima de ella, ni hacerla, para no victimizar a nadie, prefiero decir, hola, o estoy aquí, o te veo o te siento o te recibo. Ni siquiera el tipo de saludo estándar nos sirve para comunicarnos. Es tan superficial el idioma y los dejes que la falta de autonomía personal empieza a perderse desde el momento en que se usa un idioma a conveniencia de quienes esperan escuchar a través de el y de ti frases predecibles.
A la llegada a casa V me preguntó como estaba, le dije que bien, que el duelo de pérdida de aquella separación la había adelantado años atrás. Que ahora era poner una escena concreta a algo que ya estaba más que escrito y pronosticado.
-Es posible que me salga alguna reacción negativa que no controle estos días. Una ruptura con alguien significa una pérdida de su presencia, de su proximidad, del lugar que hasta este momento ocupaba en tu vida y en tu agenda. E hizo algunas llamadas y envió emails cortos tal como solía hacer, plagados de faltas ortográficas con expresiones ambiguas y contradictorias. Un detalle que es indicativo de dos cosas: la prisa personal que se antepone a la deferencia respetuosa al otro para que pueda hacer una lectura con claridad y una dosis de incultura tanto más inaceptable en su caso por su condición profesional de profesora y universitaria de licenciada. Le pedí en una línea que respetara mi silencio, que me encontraba convaleciente recuperándome de mi mutilación. Ella era sin lugar a dudas la mujer con la que había hecho más sueños, mayor practica sexual, más transgresión y más goce de todas cuantas había conocido. Lamentablemente estaba loca, o peor incluso: no sabia lo que quería lo cual trastornaba a cualquiera que pudiera acercársele: ex, hijos y presumí que también a su nueva tanda de amigos. El diseño ideal de sus relaciones será la de tipos que estaban enamorados incondicionalmente de ella faltos de toda conciencia crítica, y por sus fealdades o por lo que fuera aceptaban una sonrisa de ella como una pócima de mandrágora. Sí, la dejaba en esas manos. A las que por cierto ella nunca había renunciado lo cual siempre fue un dato de sospecha de sus éticas. Por encima de ocupar el lugar de la querida y la deseada podía mantener en su nómina de admiradores a cuantos más mentecatos mejor. E dejaría de ser la persona con la que citarme, por años en secreto y los últimos meses sin secreto, y aguantarle sus continuos desvaríos para ser un nombre más de mi pasado. Según entiendo ese es el patrón mayoritario. La gente no recicla sus relaciones de amor en un tablero de relaciones amistades coincidentes y permanentes, entre otras razones porque no se tiene tiempo para todo ni hay ningún estado presente por muy bien organizado que este por alguien que pueda cargar con todas las tesituras pasadas vividas y sus protagonistas. Hay que dejar lejos a los que quedaron atrás para dar sitio a los nuevos con los que terminar de vaciar la actualidad de preliminares para llenarla de sabidurías y contenidos,. Cuando nos agotamos de alguien nos agotamos para siempre. Esto debe ser muy parecido a una resolución injusta. La supervivencia es injusta. La lucha por el día a día da la espalda a la historia de la lucha anterior. Me gustaría ser el amo de mis sentimientos y permitirme sentirlo todo sin ser reprimido por nada. Soy el primero que debo reprimir ahora una memoria de rescate del ayer. Quisiera una amnesia selecta, no tener dentro de mí a quien he conocido, he amado y me ha defraudado una y otra vez. ¿Por qué los nombres del ayer siguen formando parte del presente, cuando sus personas nunca volverán? No tiene porque suceder con E. Dejarnos de ver como amantes no significa que dejemos de hacerlo como amigos, pero si como amante no he estado, ni he podido ni he querido estar, a la altura de su demanda atencional enfermiza, ¿acaso voy a poder estarlo como amigo? Lo que se es que mi capacidad no pasa por apadrinar a nadie. Debo ser el peor de los egoístas: necesito más tiempo para mí. Quiero intelectualizar lo que vivo y sentirlo desde la no tan fría noche junto a un fuego sin ninguna compañía a quien cargarle con toda esta novela. Por otra parte esa es una conclusión que he sacado: no volver a hablar de mí pasado a nadie más. Cuando lo hago me siento absolutamente guionado. ¿Qué se supone que hago? ¿Devolver la confidencia porque otro me cuenta sus trifurcas familiares o de pareja? Los amigos –o conocidos- ni siquiera preguntan por donde está mi compañera. He comprobado que confidencias que para ti son significativas que haces a personas al paso, del poco tiempo han olvidado aquello que les dijiste. De eso E tiene una cantidad de referencias continuas. Me solía molestar con ella que no se acordara de cosas que le había dicho de mi hacia escasamente la cita anterior o en el mismo día. Sin duda hacia que me escuchaba sin hacerlo. V es completamente distinta en eso. Es la persona más atencional que he conocido. Comparándolas, V me ha querido más que E y yo en lugar de corresponderle a ese amor le he dedicado mi pasión a E y mi amor de larga duración a aquella.
Cargo evidentemente con la autocrítica. Me lo puedo permitir. Puedo alegar mi necesidad de recuperar mi tiempo para mi porque no tengo la menor duda de la enfermedad de egoísmo que padece sistemáticamente la mujer que más he deseado de todas las que he conocido. Muchas enfermedades mentales son secuelas del egoísmo. La incapacidad por salir uno fuera de si mismo la convierte en eje de todo en ego-centro en torno a lo que tiene que girar todo lo demás.
V pronto empezó a notar un cambio en mí, dijo que estaba notando un reencuentro. Me confesó que varias veces estuvo al borde de pedirme la separación definitiva.
Es posible que con el hasta aquí te he podido soportar que le dije a E, sucediera lo mejor para todos, lo cual significaba el triunfo de la normalidad en contra de toda transgresión. La fuga de los límites queda bien para la poesía, para la teoría conceptual sobre una revolución sentimental venidera, pero no para una actualidad con el cuentagotas de la utopía averiado. Yo no cambié nada. Seguí con mis ritmos. La vida sin E medaba más tiempo para la lectura, para el ordenador, para mis cosas, aunque en la práctica eso no se notara de un modo cuantificable. Mi déficit mayor era con la literatura, con los libros, con los saberes envasados de las bibliotecas. Sigue avergonzándome no haber estudiado más filosofía, no haber leído a autores cuyos nombres no paran de ser referidos en las páginas de otros que leo y que posiblemente son autores menores. Utilizaba mi dedicación a las páginas escritas por mis manos como una deuda a devolver a todas las leídas con las que había pasado incontables horas de placer a lo largo de mi vida. Pero yo no escribía para nadie en particular, a lo mucho para la hipótesis de una raza consciente del futuro, una idea que iba ganando espacio en mis neuronas .Quizás en ese mañana, los seres humanos pudieran estar a la altura de sus palabras, de sus compromisos, de sus sentimientos declarados y no se sumergieran en complicados laberintos en los que los amigos se traicionaran, los aliados se pelearan, los amantes se separaran. De ser esto posible mucha gente se evitaría de meter su vida dentro de trampas sentimentales de las que inevitablemente les tocaría pasar por la traición o el sentimiento de ser traicionados. Kant apeló prematuramente a la soberanía individual en contra incluso de la propia soberanía divina. Yo venia toda la vida personal espontáneamente pidiendo eso: ser nosotros mismos por encima de cada avatar, de cada condicionante, de cada orden ajena. ¿Pero cómo podía continuar siendo yo si me valía de personas a las que les asignaba el papel de mi complemento, de mi enteridad? Posiblemente para ser integra una persona tiene que admitir su soledad innegociable a ningún precio. Lo admito: no tengo fuerza para quedarme sin nadie. Mi mundo se centraba en pocas personas: con E distanciada, perdía un 30% de las personas que me interesaban. En cuanto a Ios demás, Isaac hacia la vida que le tocaba consolidando su posición profesional hacia la media edad, dejando atrás al padre, el cual era, soy, a poco mas que un encuentro episódico. Ni siquiera le conté de inmediato mi ruptura con E, convencido que no dedicaría demasiado interés a esa información, como tampoco la había dedicado los años anteriores a entenderla. Por su parte Viconda no me tenía completamente seguro como un compañero de futuro para las décadas siguientes que la naturaleza de nuestros cuerpos tuviera previsto permitirnos continuar viviendo.
Las rupturas son conclusiones inamovibles. La propia coherencia personal de las partes impide la vuelta atrás. Siempre queda la poesía para evocar el amor ido o la vida truncada. Pero lo peor de un rompimiento de una relación personal no es tanto la perdida de la persona con la que no te vuelves a encontrar, que eso de por si ya es muy doloroso, sino la nueva situación en la que te quedas, el nuevo individuo que eres por dentro. Te sientes roto, sobrante, ridículo, absurdo, pero también liviano, liberado, limpio, renacido. Debería poder enunciar más palabras pero no acudiré a ningún diccionario de sinónimos para demostrar una lista de carrerilla que no tengo.
Después de unas cuantas rupturas se diría que hay un parecido en las situaciones. Al comprobarlo te cercioras de la absoluta incompatibilidad entre los inventores de futuros ideales y los hacedores prácticos de ellos. Son o serían razas distintas. Ves que eso de la utopía social era un mundo en el que el amor y los accesos a la intimidad recíproca era algo que funcionaria siempre en todo momento y lugar no puede funcionar con la gente concreta que lo has hablado y que termina por convertirse en parte de las conductas de una sociedad de las que no ha aprendido a librarse. Nadie necesitaría privatizar a nadie como una persona de su propiedad. Todo el mundo estaría al alcance de todo el mundo. Sin duda esa utopía era muy esquemática y muy inocente. Suponía que se daría una sintonía entre todos los seres, que habría sensualidadad a destajo, que todo el mundo se gustaría. Eso es muy difícil de concebir y no es para nada pensable que sea así. Un lugar utópico como ese solo seria posible dejando fuera a los adefesios, a los asintónicos, a los incapaces, a los impotentes, a los infelices, a los incomprensivos. Habría pues que hacer una frontera entre quienes pudieran embarcarse en esa nueva Arca de Noé y quienes no, con lo cual la utopía perdería su principio universal. El fin de la relación con E hizo que revisara mis propios esquemas al respecto. Si una persona como ella, supuestamente tan liberada, tan dispuesta a nuevas experiencias sexuales y libertinas, dejaba de ser mi compañera por –según su pretexto- optar por la mejor situación para los tres dejando de interponerse entre Vic y yo, hecho que nunca había dejado de tratarlo como la cascada de sus culpas. , ¿Qué esperar de otra gente que ni siquiera se había planteado la intimidad plural como parámetro? E ya venia dando muestras de querer separarse de mí desde hacia años, el día que se concretó la separación fue únicamente el día que yo me di por avisado de tantos preavisos y rubriqué el no de no continuar autentificándolo ya que ella nunca terminaba por desaparecer y yo creía poderla sostener con todo su variado pack de multicontradicciones. No lloré no me sentí tan mal. Hice lo que suelo hacer en estos casos: poemas de despedida y cartas de balance. Alexander Lowen de quien he aprendido cosas dice que quien no tiene capacidad de llanto es que no tiene capacidad de amor. Tal vez tenga razón y yo solo sea un amante en espera a perpetuidad de un amor tan excepcional cuya condición lo ha hecho siempre imposible de alcanzar. Tal vez pago mi desajuste ente mis múltiples fantasías de la vida que me gustaría vivir y la ordinaria que vivo.
E, muy buena chica., trató de actuar como si no hubiera ocurrido nada. Llamó solo para escuchar mi voz. Dijo que a ratos estaba triste y a ratos lo pasaba mejor. Llamó para invitar a V a un concierto. Fueron ambas. Yo decliné su invitación. No pregunté a V a su regreso de que habían hablado, más bien sugerí antes de su cita que me dejaran de lado como tema. Descartaba que conversaciones posteriores sobre el por qué de un final tan largamente anunciado cambiaran su desenlace. El tiempo corría a favor de consolidar esa ruptura aunque ella hiciera como si las cosas continuaran igual. Al fin y al cabo la sexualidad de E tampoco era su primera demanda. Ella estaba encantada de cumplir años y de que los pechos se le fueran cayendo para sacarse de encima a los moscosos que la desnudaban con sus miradas. O al menos eso lo había repetido algunas veces pero como todas sus otras afirmaciones las de este tipo también encontrarían justamente las contrarias de su propia boca y a la distancia de pocas horas.
Durante su vida había sido perseguida por los hombres pero solo con unos pocos había tenido relaciones íntimas. V las había tenido con muchos más que ella y sin embargo era ideológicamente menos libertina. Una curiosidad biográfica de la vida de Vic es que lo mejor de su vida sexual lo había tenido con otros hombres, no conmigo.
En la pantalla de mi ordenador estaba la cara de ella o la de ella conmigo, la de E se había quedado en otra parte. Las fotos enmarcadas de E continuarían en el Estudio. Tras la última vez que nos vimos yo no subí a la litera, sus fotos continuarían ahí hasta que recordara meterlas en un cajón.
Unos meses antes del día anunciado de nuestro dejarnos todo mi álbum digital fotográfico, y dentro de este las fotos de desnudos compartidos con E, desaparecieron inexplicablemente de mi ordenador. Fue como un zarpazo del destino para liquidar los restos ilustrados de nuestra historia juntos. Nunca mas repondría aquellas fotos ni otras con poses parecidas podrían sustitutillas, los años habían pasado y nuestra ilusión recíproca también. Las copias que hice nunca fueron totales esperando reorganizar el álbum tal como era debido. Miles de imágenes se perdieron. Mi desconsuelo fue total pero tal vez seria mejor así. Mi memoria biológica iría desdibujando lo que mis ojos ya no verían sobre imágenes ni del cuerpo real en directo. Ella siempre tuvo manía con que yo me hubiera quedado sobre papel con algunos desnudos suyos. Antes del día que decidimos dejarlo correr, ella me dio a elegir un par de fotos en los que estábamos con Pol para enmarcarlos. Sugerí la posible idea de tener la foto en casa a V, en la que estamos Pol y yo, V se negó en redondo a que la tuvieran el dormitorio o en una estantería. No comenté nada más. Yo estaba entre el fuego de dos frentes. De Pol me quedaría la foto. Seria difícil que volviera a verlo durante su infancia. Le pedí a E que le hablara cuando fuera más mayor de nosotros, que le diera nuestras cartas, que fuera a enseñarle a volar el cometa que yo me había auto comprometido a comprarle sin mí. Quizás le pediría más adelante que le leyera cuentos de una colección de ellos que tenia como asignatura pendiente de terminar de preparar.
Nosotros dos, E y yo pasaríamos a nuestras propias historias como lo que fuimos: una decisión muy romántica pero estúpida de todos los tópicos que suelen habitar casos como el nuestro. Parece que las vidas están más marcadas desde el principio y la voluntad personal termina por ceder si pierde en la lucha la fuerza de su principal aliado. ¿Para qué continuar luchando por una historia de amor cuando la parte principal de la historia deja de esforzarse por conservarla? Ero a ratos seguiría pensando que podríamos continuar tratándonos como si nada hubiera ocurrido, que yo sería un visitante de su castillo de gritos, con un yerno y una hija que habían dando muestras de haber llegado a las manos en sus desavenencias con escenas subidas de tono en la parte de arriba de la casa y que podríamos quedar como amigos. Si, la amistad. Siempre queda la amistad tras una historia pasional que no cursa adelante. Yo más bien creía que una amante que no está a la altura de lo que se espera de una amante difícilmente lo va a estar a la altura de ser amiga. Mucho menos para el caso de Ero que no distinguía entre las ideologías y los comportamientos de la gente, sus implicaciones en la vida o sus éticas con tal de ser la reina de los lugares a los que iba y de ser el centro de atención de los demás. Me conocía lo suficiente como para saber que yo no estaba dispuesto a auto asignarme un rol de complacencia con alguien que ya me habías dado diversas muestras en diversas ocasiones de no ser amiga. Lamentaría perder la relación con Pol por añadidura. El no era nada mío consanguíneamente, pero le había gustado a mi ego que me reconociera, que pronunciara mi apellido con una erre para su edad difícil, que señalara mis fotos pronunciándolo. Me habría gustado llevárnoslo con nosotros defines de semana a partir de los 3 años, o de vacaciones, cuando ya supiera hacer contención de esfínteres y no nos diera la murga con limpiarle sus deposiciones. Me habría gustado ir con el a la playa y jugar juntos con las olas, tal como lo había imaginado. Mucho más ahora que en una comida ultima en la que coincidimos, la animadversión que había de mi parte con su padre Danifer, a propósito de dejar de pagar una cuenta de consultorio, se había disipado en alguna manera o él había aprendido algo de política doméstica y la conveniencia de ajustar el trato a determinados roles esperados. En esa comida, en una antigua sociedad cultural con nombre de santo (esa pasión tan arraigada de mezclar la cultura con el Santoral) de PremiadeDalt surgió de mi boca una frase con que resultó ser anticipatoria: las personas siempre tienen valor, a veces no tanto por su valor presencial pero siempre como personajes literarios. Es así que me he quedado para escribir una novela con personajes de los que he tenido mucha noticia durante años pero al os que he referido no tantas veces como el tal Danifer.
Las rupturas son actos escénicos que se anuncian en procesos perfectamente trabados. Cuando suceden no ocurre nada que no fuera totalmente previsible. Cuando el amor está en su apogeo los enamorados recuerdan que su pasión no puede ser eterna ni todas las experiencias son durables infinitamente. Tratan de hacer acopio de reconocimientos racionales para no olvidar nunca que todo lo que son se puede desvanecer y que el final amoroso no es más que la aplicación de conclusiones muchas veces rozadas, apuntas, hipotetizadas, incluso amenazadas. El final amoroso dice basta a continuar con la incerteza, con el sufrimiento que genera el hecho de la falta de seguridad del otro. Creía en mi fuerza para desvanecer cualquier demonio de la duda. Las dudas de mi amante no eran las mías pero a fuerza de escuchárselas tuve que admitir que su territorio psicológico era un campo de minas. Por muy seguro que andes por todos los suelos si te dejan dentro de un fragmento saharaui con el aviso de campo de minas incorporarás tus propias dudas para dar cada paso.
Cuando llega el día de la ruptura previsible lo que la consolida es que la hace irreversible. Los encuentros posteriores, incluso algunos rememorando un simulacro apasionado, ya no van a restaurar lo que emocionalmente se ha roto en mil pedazos. La relación posterior a una ruptura es una forma de terminar de completarla. Los devaneos de Maconda con sus desdecires: te quiero, no te quiero, te hecho a faltar, que tonta soy, ya no restablecerían nunca más nuestra relación como antes. Reubicarla en el lugar de los seres mas mencionados de mi vida tampoco me la devolverían como persona práctica, como alguien a mi lado. Por mucho que tratara de entender porque dos personas adultas terminan por alejarse cuando sus citas de goce son sublimes mis dominios filosóficos no me daban para tanto. Simplemente las cosas terminan. Un día un viejo hace un último suspiro y no vuelve a moverse. Para él todo acabo. No hay una explicación definitiva de ese fin. La permanentización es un deseo de las utopías. Tratar de tener a alguien para siempre y para seguir compartiendo todos los juegos hasta el final es un deseo imposible aunque como parte de los versos seductivos lo haya empleado como evocación. El fin sobreviene en un momento en el que todavía el deseo está vivo pero la razón no lo autoriza a seguirlo consintiendo. El fin simplemente es la concreción de un deseo unilateral aceptado al fin por la otra parte.
Había soportado durante muchos años las dudas de Ero. Cuando me diera por saturado de tantas dudas de su parte le iba a dar la patada que se merecía desde muchos años antes y más exactamente desde la primera vez que empezó a tratar lo nuestro como una historia que ya conjugaba en pasado. Desde aquel día en el que compartíamos un spot publicitario en una campaña contra el cáncer los actos en los que me fui desenamorando de ella fueron continuos. ¿Cuantos actos que desenamoran un amor puede resistir hasta darse por vencido?
Posiblemente el último día como su enamorado no pasaron tantas cosas distintas de las que ella estaba acostumbrada a protagonizar. Le molestaba mi modo de teclear en su ordenador portátil que a regañadientes aceptó traer para que yo lo usara a falta del mío que no funcionaba. Estaba visiblemente tensa por que hasta el día antes había venido tomando su psicótropo que le incrementaba ya de por si alta inestabilidad de carácter, y por si fuera poco, iba de estrecha indispuesta para nuestra intimidad sexual, que concedió compartir por la noche y a la que se negó al amanecer. Si algo podía continuar aguantando nuestra relación era el ejercicio del placer erótico dada la falta de placeres de la coherencia intelectual o de la comunicación.
Pasó junio y pasó el verano. Viconda y yo nos fuimos diez semanas fuera de Catalunya que extendimos hasta Sinop y Lagodheke. Por email hubo algunos contactos en los que Maconda me pedía mis poemas y mis cartas largas a las que se había acostumbrado. Era una niña que seguía sin enterarse de lo sucedido. Ella me pedía el caramelo de las palabras yo había iniciado la segunda parte de nuestra historia con todas las dudas de que pudiera prolongarse demasiado en el futuro. Así como en la condición de amante podía darlo todo para rescatar en la medida de lo posible y hasta el ultimo resquicio de esperanza a mi ser querido auxiliándolo del fondo de sus miedos; en la condición de compañero de discursos, amigo de etiqueta mi energia para poner voz y voto a la otra parte era sumamente escasa. Mi seguridad sobre la libertad de todo el mundo a poner fin a su parte en una historia de a dos se correspondía con la convicción de la mía en no tratar de continuarme explicando cuando el fracaso de las palabras había sido total.
Enrico salió a ocuparse de la puerta para dejarla en la casa. Mary ni siquiera salió de la casa a despedirse. Ambos notaron que algo serio se había producido entre nosotros pero no sabían su alcance. Durante el desayuno los cuatro fuimos civilizados. Ero anunciaba que ella se quedaría con ellos y que yo me iría aquella misma mañana. Yo pedí que nos hiciéramos fotos de reposición como seis o siete años atrás en la misma mesa de la misma casa en otro fin de semana en que creía en el futuro del amor. Se prestaron a la propuesta. También me hice fotos con Bob, el único genio de la casa y que el futuro le reservaba altas contradicciones con un mundo de impositores y de mentes enjutas, algo difícil de soportar para una mente superior como la suya y la personalidad elitista de la que ya era víctima. Volvía a quedarme otra vez más en mi vida sin un sector de gente que por llamarla de alguna manera la ponía en la extensión de la familia política. Bob o Pol no entenderían mi desaparición. Las cosas de la vida son tan predecibles en cuanto a relaciones que al perder una se pierde en el paquete ad hoc al grupo humano de la que aquella había sido puente.
Durante el verano inicié una segunda parte de las Cartas a una Musa en las que ya había metido casi cien mil palabras tratando de darle un trato de amiga. Hablando de terceros temas y no cayendo en su juego de recogerle los pétalos de sus infinitos ramos de margaritas. Era la alumna que llevaba múltiples cursos suspendiendo las mismas cuestiones. Seguirlos tratando con ella dejaron de tener sentido. Acepté que se copiara mis argumentos al interpretarla para aplicármelos a mi y que añadiera a sus contradicciones en nuestra relación además de la presencia de Vic otros asuntos de mi personalidad que no le gustaban. Las veces que la reté a que los dijera de una vez siempre callaba. Despues del verano tuvimos algunas citas que no mejoraron nada, antes bien consolidaron la ruptura y no crearon oportunidades para una amistad. Por su parte ella había ampliado sus relaciones con nueva gente que le venían de la mano de D, un ogro que se hacia llamar ogrito para atenuar sus formas de gordo impresentable por tenerlo de andante en la vía publica, apuntados a un curso cinematográfico. Este tal D había saltado de cámara proyectista desde un cubículo a oscuras del cine al que iba Ero de señora solitaria a deseos de ser un importante director de cine. Conocer a D más en diferido que en directo (las pocas veces con el que coincidí, una a la salida de la filmoteca y otra en una conferencia en el Centre de Cultura Contemporánea, ah, sí, otra mas en el cine Calandria del que era el proyectista, además de ser torpe se comportó con bastante poca elegancia, dando una mano fofa de morsa con poco parecido a lo que uno espera de una mano humana). Puesto que lo reciclo todo reciclé al personaje para escribir Teoría de D. Mi, todavía, amada no hizo nada para aclararse ni siquiera como amiga, y cerró las oportunidades para tener un trato de amistad conmigo dándome paso de un modo fluido y natural a las nuevas relaciones de amigos, que según decía, estaba haciendo. Mientras yo le hablaba de mis misterios de viajero desde Gori ella me informaba que en una isla griega volvía a sentirse cómoda, combativa, con el futuro por delante y con una nueva relación lésbica iniciada, que trataba en términos de asignatura pendiente. Es posible que yo también pasara a formar parte de esta curiosa denominación. ¿Que se supone que se hace con aprobar asignaturas pendientes?, ¿dejar de vivir lo que enseñaron?
Ero me había fallado como amante en repetidas ocasiones pero como ex amante no seria mucho más segura. Algunos encuentros para hacer con rémora y siempre con dudas nuevas citas amorosas aumentaron mis enfados. Ella había perdido la percepción de nuestras coordenadas y desde luego de mi sentimentalidad. Mi hipótesis es que llegaría el momento en que todos sus atractivos y toda su invitación a la fiesta de la vida, también a la inspiración creativa, que tanto me habían seducido aquellos y a los que tan en deuda había quedado con estos, no tendrían la suficiente energia como para desear seguir encontrándome con ella. En junio desestimar una invitación a un concierto de cámara para no prestarme a una apariencia, esta sí una mentira en toda regla, ya estaba anunciando mi poco deseo de prestarme a esa clase de citas episódicas para aparentar un pasado que ha sido superado. Algunas citas barcelonesas del otoño siguiente me hacían recordar mi error por repetido en habérselas aceptado. Maconda solo tenia un tema: ella y nada más que ella y si quería o no quería o no podía querer. A fuerza de repetirse hacia que yo me repitiera más en el rol del terapeuta que en el del amante, eso sí sin cobrar por mi escucha y discursividad, de la cual se declaraba a favor admirativamente pero no advertí que le sirviera de mucho.
Hasta el último momento traté de salvar una relación para el placer, ya que para los grandes proyectos creativos la había descartado desde hacia mucho. Afirmé repetidas veces que ya era suficiente con mantener vivo el proyecto de nuestro amor. Pero un proyecto de amor que pasa por la duda constante las citas de placer tampoco termina por ser una empresa demasiado segura. También trataría de salvar la relación para una amistad. ¿pero qué amistad queda como resultante posible cuando te has visto cuestionado tantas veces en el éxito de tu amor?
Siempre que paso por el fin de una experiencia amorosa creo que además de la perdida de una relación el mundi pierde algo más. Yo dejo de creer en la noticia ajena. Me dejo llevar por el sopor de la inexentencialidad. Nada tiene sentido si aquel en quien creías deja de validarlo con su renuncia. Un final en realidad no es el adieu en el lugar del au revoir, ambas fórmulas totalmente carentes de convicción al ser dichas, sino el cierre definitivo a continuar con la posibilidad comunicativa. La mayoría de relaciones humanas terminan en incomunicación y las que continúan llegan a un acuerdo tácito para no seguir tratando de comunicarse en lo que no se ponen de acuerdo. Eso deja a la gente representando pantomimas o dejándose llevar por sus muñecos.
Al invierno siguiente mi ausencia de Europa que imponía una separación física real sin oportunidad de citas y que podría hablar de otras muchas cosas de la vida sin poner los pronombres personales en primer lugar, en lugar de facilitar un salto en la madurez fue aprovechado como otro paso de rosca mas para vejar una relación pasada ya bastante castigada. Ero había protestado ante una perspectiva de una sola carta por mes dadas las dificultades para encontrar puntos de cybernet en determinados países africanos, pero a la tercera me estaba pidiendo un silencio de tres meses y que no quería ninguna clase de referencia mía. En la misma demanda me afirmaba que se masturbaba a pensando en mi y que otro hombre retomado de su lista de espera, Gino, para su sexualidad cuando estaba con él sexualmente pensaba conmigo. Ero, la mujer que tanto temía a las contradicciones, pasaría en mis recordatorios como la persona más contradictoria de todas cuantas he conocido. A la vez la persona que más he deseado nunca en toda mi vida es la que me tocaría tomar distancias suficientes para no volver a sucumbir a sus embrujos y permitir que mi pene, cada vez más flojo para cabalgarla que había empezado a reforzarse con imaginería de fantasías eróticas, estuviera por encima de mis decisiones.
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El primer mes de Olgana en Comunafem.
Olgana pasó aquel primer mes en la gloria. Según lo previsto tuvo asignado un bungalow pero desde el primer día habló con unas y con otras y más de la mitad de las noches las pasó en la nave dormitorio comunitario. Las otras noches nunca estuvo sola en su bungalow. Estaba acompañada por otras solicitantes como ella o por las visitas de las comunitas. En un mes tuvo docenas de encuentros íntimos.
Querida Sumatra. Podgrado7sep2007.
A casi un mes después de mi llegada te puedo decir que te escribo desde el paraíso. Estoy tan gratamente impresionada por ese lugar que no me gustaría abandonarlo nunca. Me gustaría que también estuvieras tú aquí para compartir todo lo que estoy sintiendo. He hecho –estoy haciendo- cientos de nuevas amigas al mismo tiempo. Es una experiencia extraordinaria. Puedo decir ya, que la más extraordinaria de mi vida. Nunca creí que pudiera existir gente tan maravillosa como la que estoy tratando durante estas semanas. Es gente de otro mundo, su mentalidad es otra. Es gente de otro futuro. Se han trabajado tanto los egoísmos y las neurosis que son ángeles. Desde que he llegado no paro un solo día de hacer el amor. No me faltan pretendientes. Todavía gusto, Voy hacia mi cincuentena. Ya sabes que me obsesiona un poco esta cifra. Mis años no son un problema para las chicas más jóvenes, tanto para las que están de visitantes como yo lo mismo que para las comunitas establecidas. En ningún momento he tenido la sensación de no ser deseada o de que alguien ha hecho el amor conmigo por compromiso. Me he sentido como una de ellas. He sido agasajada en todas mis necesidades incluidas aquellas cosas que olvidé traer en mi equipaje. Mi tiempo de estancia ha sido gratuito. Consideran que bastante gasto he tenido con mi billete aéreo. Aquí todo es de todo el mundo y aunque yo no tengo el estatuto de miembro el comportamiento de ellas con las solicitantes es como si lo fuéramos.
En un par de días deberé dejar el lugar con mucha pena, porque, la verdad, me siento como encasa, y me he acostumbrado a estar aquí. He de decirte que en todo este mes no he salido ni una sola vez del recinto. Soy una monja. Ni siquiera he pensado en la necesidad de hacerlo. No he sentido ningún agobio. La propiedad de las comunitas es de tal envergadura que hay de todo, piscinas, un bosque, un lago, un rio, canoas y mujeres, muchas mujeres, todas las mujeres, todas menos tú. Comunafem es el nombre del Edén. Hay de todo lo que una mujer pueda necesitar: es un balneario, una residencia de descanso, un lugar de copas, un centro del amor intenso, lugar de comercio con piezas exóticas de todas las artesanías del mundo, un lugar de información. Es Sangrilá, el lugar de la eterna juventud. Tiene su propia estación de radio y un canal de televisión local pero que están en internet, lo cual lo hace accesible por cualquiera. Todo está sumamente cuidado, el aire es limpio, la comida es vegetariana, nadie fuma y tiene continuo interacción con el mundo exterior a través de sus puertas-shop como aquí se les llama: una librería donde puedes encontrar o pedir de todo, bares de encuentro, sauna, salas de talleres, una disco, un taller de reparación de vehículos, y lo más espectacular: la máquina de follar, una dependencia dedicada la prostitución de pago en plan industrial. Los y las clientas que van a sus servicios deben haber pasado la hora anterior por la sauna y duchas. Yo hice la prueba de pasar una tarde (4 horas) en la máquina. (te lo ruego, no me desprecies por esto).No estaba obligada a ello, es uno de los recursos financieros del grupo al que las comunitas se apuntan voluntariamente, aunque todas lo hacen. Tienen una forma particular de reivindicar la prostitución y de rehabilitarla. La consideran indispensable para la salud comunitaria y la mantienen al estilo de las antiguas sacerdotisas que así contribuían a mantener su templo. Espero que lo entiendas y que no te sientas marginada. Tú eres una figura que acudes continuamente a mi mente y mientras hago el amor con mis nuevas amigas siempre hay un minuto de recuerdo y de deseo para ti. Contra lo que puedas pensar no te he olvidado ni he dejado de quererte. Pero ambas estamos presintiendo que nuestros caminos se separan. Cuando salga de aquí, (pasado mañana) según el protocolo quedaré a la espera de que me avisen por si soy admitida o no a estar un periodo de 12 meses de convivencia con ellas. En este mes todavía no he conocido a todas las comunitas, ya que algunas están de viaje o no ha habido tiempo material para tratar con ellas y aprenderme sus nombres. Sin embargo puedo decirte que sí he hablado poco o mucho con más de la mitad de ellas. No he experimentado con ninguna la sensación de ser revisada, o verla malcarada. Todas son estupendas, gente llena de vitalidad y de amor por el prójimo. Son la nueva era en estado puro.
En lugar de tomar un vuelo de regreso a casa he decidido viajar por Canadá y por América. Quizás vaya a Latinoamérica. Me darán una noticia dentro de los seis siguientes meses. Espero que sea positiva. Tengo bastantes números a favor mio. En esta noticia me propondrán (o rechazarán) para pasar ese periodo a partir del año siguiente. Mientras lo espere viajaré y de alguna manera haré mi despedida del mundo.
En cuanto a nuestra relación puede continuar. Ya sabes que me podrás visitar como amiga y como amante. Eso no entra en contradicción con la filosofía comunita en cuanto quieras y yo visitarte cuando salga de viaje. Lo mismo que a mi hija y a mi hijo.
Tuya para siempre.
Carta de Olgana a su hija.
Bobo Dioulasso 16 feb 2008
Hola pequeña. Hola Mimosa. Ya sabes que mamá ha dado un gran paso decidiendo venir a conocer y proponerse vivir en Comunafem. Es el acontecimiento colectivo de mayor trascendencia que he conocido en mis años de vida. No se trata solo de un grupo vanguardista dentro del movimiento feminista, atrevido y despierto que vive según el régimen comunitario, es todo un experimento social y psicológico que demuestra que otra clase de relaciones humanas son posibles. Contigo y con tu educación por la que me esmeré ayudándote a tu entrada en la vida sexual y madura me creía adelantada. Estar aquí este mes me ha servido como baño de humildad. Para mujeres liberadas las comunitas, en las que todo lo relacionado con el placer es lícito siempre y cuando haya consentimiento de todas las partes. Su forma de vivir promociona el lesbianismo al máximo con las máximas garantías y no ultraja a nadie. Vivir aquí es renovarte pro dentro y por fuera. Me siento más joven y bella y ya no me preocupa mi problema de la edad. Aquí hay tías con 65 años que siguen haciendo el amor cada día, una de las prerrogativas convivenciales. La terapia sexual libera a todas de traumas, achaques corporales, neurosis y malos rollos. También practican y entienden el incesto como la cosa más natural del mundo. Varias comunitas han tenido hijos con el único hombre del grupo, un tipo estupendo al parecer pero que todavía no conozco porque está fuera de viaje visitando otras comunidades, hijas de ésta, repartidas por el mundo. Nacer en Comunafem genera una condición particular de membrecía. A partir de la primera adolescencia se impulsa a los jóvenes a que se relacionen con el mundo, a que viajen, a que vayan a la universidad, para luego decidir libremente si volver a casa o no. En cuanto a las otras mujeres que tuvieron hijos fuera del grupo antes de incorporarse a él, en algunas ocasiones se han incorporado con sus pequeños y en otras los hijos, y adultos, se han quedado fuera.
Tu y tu hermano podréis visitarme siempre que lo deseáis, o quedar en alguna ciudad intermedia para vernos si es que finalmente me viniera a vivir aquí, pero de momento es prematuro hablar de eso. Todavía estoy pendiente de que me acepten para pasar a una segunda fase: la de venir a convivir otro año. Tras el cual habría otra deliberación para aceptarme por otros tres o definitivamente. El proceso se hace lentísimo cuando tienes deseo de ser un miembro de pleno derecho. El protocolo se hace largo porque Comunafem se ha convertido en un centro de solicitudes procedentes de todo el mundo y en estos momentos hay muy pocas plazas para ser cubiertas. Ha decidido poner límite a su crecimiento en 365 personas. En estos momentos hay unas 355 y otras nueve candidatas que como yo están esperando el veredicto. Sería pues la última o una de las últimas comunitas en incorporarme. Tiene forma de decisión del destino. Mi intuición me dice que viviré aquí el resto de mi vida. Déjame que fantasee un par de líneas: tal vez tú algún día también decidas participar de un proyecto así aunque tu bisexualidad es bastante asimétrica y las relaciones con los hombres te van a poner en otros juegos y tesituras de más dolor y difícil control.
Dame noticias tuyas. Besos de los fuertes.
Carta a Ismael.
Carta al Hijo: hola amor mio. Aunque no hay día que no haga el amor con una u otra mujer o varias a la vez, el sabor de tu pene sigue presente en mis sentidos y te sigo deseando como mujer. En cuanto a madre te quiero como nadie. Lamento que tu última pareja no haya facilitado demasiado las cosas para nuestros encuentros. ¿Es posible una cita en algún lugar del mundo aunque fuera a escondidas de ella? Si vengo a vivir á Comunafem finalmente me temo que nuestra historia va a pasar a otras latitudes. Para tu compañera yo seré todavía mas degenerada de lo que cree que soy y para ti mismo me verás como un imposible por tener que esconder tu deseo de mi ante ella, especialmente ahora que te vas a estrenar como padre y a mi como abuela sin poder gozar de mi nieto.
No dejes de querer a mamá por mucho que otros deseos y amores me conviertan en una contradicción para ti,
Cuando folles con tu pareja piensa en mí y en los buenos momentos que hemos estado juntos.
Tu mamá encoñada.
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Llegó el día esperado. Tras unos cuantos meses de cartas personalizadas y llamadas de teléfono además de con Sidoria con otras encargadas por turno de la oficina de Comunafem que atendía solicitudes, Olgana estuvo viajando toda la noche en un vuelo intercontinental. A Sidney fueron a despedirla Ismael, Sumatra y Dina. Todo su universo había quedado destilado en estas tres personas y ahora encapsulaba la relación con las tres. Aunque ella solo iba a ausentarse por un mes algo le decía que pasaría una eternidad antes de volverse a reunir con todos. Ismael esperaba su primer hijo, Dina tenía a varios chicos detrás de sus formas y Sumatra ya tenia otra pareja en espera. Ninguno se quedaba solo y desesperado. Olga llegó al aeropuerto indicado más cercano de la residencia Comunafem. Eso era a unos 300kms. Vitalia y Sandina fueron a buscarla alaeropuerto. Llevaban una pancarta con un poster de la cara de ella tomada de una de las fotos que les había mandado de su álbum biográfico; y un gran welcome Oldana. Enseguida se encontraron. Vialia y Sandina, según la costumbre de las comunitas, la saludaron besándola primero en una mejilla, después en la otra y finalmente en la boca. Ese último beso podía ser solo labial o ir más allá. Vitalia le beso los labios y Sandina le rozo con su lengua la punta de la suya. Le explicaron el plan: Volveremos tranquilamente a casa. Debes estar agotada para otro viaje. Nos detendremos cerca para pasar el día y descansar, también la noche en casa de una amiga. Es Regina y Pablo es su compañero, ella no es comunita pero es amiga del grupo y nos ha visitado muchas veces. La muy imbécil prefiere a su pareja varonil que a todas nosotras. No, en serio, es un encanto, él también. Recogeremos por el camino a Melinda y Dulce, ambas han aprovechado nuestro viaje para ir de visitas cada una a un lugar distinto.
-Vengo para quedarme chicas dijo decidido Olgana. Vuestro plan me parece bien. Será mejor esa escala así me dará tiempo de conocernos a vosotras y a las demás antes de llegar a la casa grande.
-No tienes que temer nada. Todas te están esperando. Hay otras seis mujeres en los bungalows en la misma condición de visitante que tu, o sea que te espera por delante una agenda cargada de contactos.
-Soy muy feliz de que hayas aceptado mi propuesta y de, al fin, reunirme con vosotras.
-Dejemos las formalidades a un lado. ¿llevas tiempo sin hacer el amor?
-¡Una barbaridad! Fue con Sumatra en la parte trasera del coche mientras mis hijos Ismael y Dina me llevaban hasta el aeropuerto. De esto debe hacer unas 17 horas.
-Sí, una barbaridad. –dijo Sandina- Debes llevar puestos los olores de Sumatra todavía. Hacerte el amor será como hacérselo a ella también.
Continuaron la conversación en el coche y tomaron rumbo a casa de Regina. Vitalia se sentó en la parte trasera y mientras Sandina conducía acariciaba los cabellos de Olgana desde detrás del reposacabezas, la cual se dejaba dulcemente. En algún momento se durmió. Fue así como fueron pasando el día. Ni Vitalia ni Sandina habían hablado por email o teléfono con Olgana. Vitalia era la encargada para ese mes de recibir a visitantes especiales y Sandina estaba libre y decidió acompañarla. En cuanto a Melinda que recogieron unos cuantos quilómetros después tenia un amigo de hacia mucho tiempo que quería ver, y Dulce tuvo que hacer una gestión administrativa en alguna parte. Desde el momento en que llegó Olgana no dejaron que pagara nada en ninguna parte donde se detenían, primero para desayunar, despues para comer, luego para comprar cosas que llevar a la casa de Regina y Pablo.
Cuando Olgana fue presentada a Melinda, con ésta el tercer beso ya duró algo más, y en el turno de Dulce, el tercer beso fue ya de verdad, se podría decir que fue de verdad.
-tenemos que dejar que las lenguas se entiendan entre ellas antes de hablar, dijo Dulce tras medio minuto de traspaso de salivas.
En casa de los amigos, las recibieron cariñosamente .Regina les mostro a todas el cuarto donde pasar la noche. Se trataba de una cama en forma de u para 6 plazas. El la pasaría con sus invitadas. A Olgana le ofrecieron la posibilidad de dormir sola, a parte, con solo una de ellas o incluso con Pablo. Pablo esa noche tenia su propia cita erótica que estaba al llegar. Para las comunitas Pablo y Regina eran personas todavía enganchadas a la civilización, progresistas sí pero que todavía no habían dado el gran salto, el de compartirlo todo. Ese tema surgió durante la cena en la que estaba presente también el ligue de Pablo, una amiga amante que Regina aceptaba a cambio de que Pablo le aceptara su lesbianismo practicante que incluía tener visitas en casa de sus amigas lesbas.
-Siempre he temido a la despersonalización en los espacios colectivos donde el uno queda diluido en el todos y el bien común antecede a cualquier deseo personal. –dijo Pablo-
-La cuestión es que Pablo quiere ocupar un espacio de dominio, ser el dueño de las situaciones, toda su pose refinada de intelectual no le quita la condición de hombre de poder según la cual quiere controlarlo todo, a mí incluida.-dijo su compañera Regina-
-No reniego de mi inclinación a controlar las situaciones en las que me meto, las de la intimidad las primeras. Presuponer que todos somos iguales es una falacia. Una persona no es un voto es toda una fuente de pensamiento distinta.
-Cariño, en nuestra casa cada una de nosotras es una fuente de inspiración a la que nadie puede eclipsar en aras a otra luz mejor, todas estamos vivas y somos individuos. La ventaja de compartirnos es que nunca nos falta quien nos bese, nos consuele o nos ame, carencias absolutas y causas de múltiples crisis en la sociedad moderna del ultraindividualismo. –dijo Sandina-
-La cuestión es que nuestro mundo es femenino y una mente masculina no puede entenderlo. –dijo Melinda-.
-Sin duda, las mujeres soy superiores y los hombres nos hemos quedado atascados. La cuestión es que se me hace inconcebible dos cosas: que un grupo numeroso de hombres como ahora es el de Comunafem pudiera vivir en agrupamiento cumplida su condición de homosexualidad incluso y que un hombre pudiera aguantar mucho tiempo compartiendo vuestra comunidad. –explicó Pablo-
-Sabes perfectamente, dijo Regina, que en Comunafem vive un hombre desde hace varios años que es el semental del grupo además de varios hombres-mujeres, algunos todavía con pene, que sienten como mujeres.
-Sí, lo sé y sé que se trata de excepciones. El hombre es padre de varias criaturas engendradas en el grupo y solo entro despues de quince años de haber contactado. La verdad es que se me hace difícil entender su psique y como consigue estar en su rol. No sé si es el hombre más feliz de la tierra o el más complicado.
-Sin duda el más feliz, dijo Dulce, o al menos el que más folla de todo el planeta. Nunca le falta un coño, un culo o una boca de las nuestras donde enjaular su pajarito.
La conversación siguió hasta tarde.
A la hora de acostarse Pablo se acostó con su amante en la habitación conyugal y Regina y sus cinco invitados se acostaron en la cama en forma de U. No empezaron a dormir hasta las 4 de la mañana. Desde poco despues de medianoche hasta esta hora no pararon de rechuparse y declarar sus orgasmos. Olga que era la nueva fue la preferida de todas las bocas. Sus agujeros anatómicos pasaron con excelentes las primeras exploraciones. Al día siguiente antes de levantarse prosiguieron otra ronda de caricias y chupeteos.
Tras el desayuno, otra vez reunidos los siete, las comunitas y Sandina retomaron la carretera hacia la sede de Comunafem ubicada en un lugar suficientemente bvien comunicado para no estar separada del mundo pero suficientemente alejada como para no dejarse perturbar por él.
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Correo con Olgana.
Queridas comunitas. Tengo edad ya suficiente para saber lo que quiero. He hecho muchas experiencias, he dado la vuelta al mundo, he tenido multitud de amantes, creo que es hora de parar. Vuestro proyecto coincide con mi sueño de toda la vida. Lo único que lamento es no haberos conocido antes para estar dentro de las primeras en su fundación, Os pido que consideréis seriamente mi solicitud para veniros a conocer.
Ávida de vuestras próximas letras, incluso siendo estandarizadas pero dirigidas a mi nombre, me consolaré leyendo vuestros artículos y relatos eróticos.
Con cariño sincero, Olga.
La segunda circular ante una respuesta en firme de este tipo era la de pedir información exhaustiva de la candidata.
Querida Olgana, decía la circular estandarizada. Para visitarnos debes informarnos exhaustivamente acerca de ti. Te adjuntamos un cuestionario extenso. En el hay preguntas muy comprometidas, desde tus aficiones eróticas y prácticas realizadas, hasta tus recursos materiales. Es posible que consideres que nos entrometemos en tu vida. Todos los elementos que nos des van a ser tratados confidencialmente y van a servirnos para evaluar tu solicitud. Queremos indicarte que este eslabón seria saltable si tu propuesta solo fuera la de visitarnos en condición de visitante de temporada, como transeúnte de paso o como estudiosa o curiosa, pero no como candidata para ingresar en nuestra fraternidad.
Necesitamos tus medidas corporales, tu edad, tus fotos, una memoria de tu historial amoroso, tus enfermedades, las venéreas, tu historial laboral, tu situación económica actual, tus propiedades, tus lecturas, tus títulos académicos, tus ideas, tu sentimentalidad actual, tu historial psiquiátrico, tus lugares y países de residencia, tus idiomas, tus hijos, tu familia. Anteriormente este tipo de cuestionario lo pasábamos o el protocolo de toda esa indagación lo planteábamos dentro del mes inicial de convivencia y dadas las primeras condiciones de empatía y amor reciproco, sin embargo algunas mujeres nos dijeron que de haber sabido que tendrían que pasar por tal desnudez de sus verdades no habrían pedido conocernos. Decidimos, en consecuencia, informar de nuestros propósitos desde el principio. En todo caso tienes el derecho a reservarte y a no contestar parte de las preguntas que consideres que violen tu intimidad en un momento en el que todavía no nos conocemos.
No nos consideres indiscretas ni quisquillosas, tómanos como tus futuras amantes y hermanas que queremos saberlo todo acerca de ti, puesto que hipotéticamente vas a formar parte de nosotras, vas a pasar en el sentido literal por nuestras bocas, nuestros coños y nuestros corazones.
Esperando saber más de ti. Hasta pronto.
Queridas comunitas: Uf, son muchas preguntas y por un momento he pensado que es exagerado preguntar tanto para una estancia pero puesto que mi visita no es solo la de visitante si no la de posible miembro acepto con sumo gusto contestaros a todo de mi. Admito que preguntéis todo sobre quienes quieren venir a vivir con vosotras. Todos lo hacemos con nuestros pretendientes o quienes nos ponemos a convivir ¿no es cierto? Lo que resulta extraño es un poco esa forma tan directa de decirlo. Estamos en una segunda circular y me lo preguntáis todo. No divagáis, de eso estoy segura. Pues bien, igual que vosotras tenéis la valentía de preguntarme yo voy a tener la de contestaros.
Mis medidas corporales son estupendas. Os gustaré. Mis tetas apuntan al cielo y mi culo está firme. Tengo 45 años de edad. Di luz a dos hijos con partos naturales, sin cesáreas ni episiotomías, uno a los 15 (sí a los quince) y otro a los 30. Con mi hijo barón, el que ahora tiene 30 años, lo inicié en la vida sexual y aún tenemos relaciones sexuales periódica s pero no constituyo su primera amante. Tuve que sacarle eso de la cabeza. Él vive con su pareja que está al corriente de nuestra relación aceptándola. Con mi hija de quince hace un par o tres de años la he introducido a la vida sexual. Desde los doce que empezamos a acariciarnos. Ha sentido sus primeros orgasmos conmigo y ella disfruta procurándomelos a mí. Los padres de ambos desaparecieron de mi vida. He olvidado sus caras y prácticamente sus nombres. Nunca he sabido como localizarlos ni lo he deseado. He sacado adelante a mis dos criaturas. Ismael vive por su cuenta desde los 18 y Dina sale con un chico y ya no es virgen. ^Pasa bastantes noches fuera de casa y creo que pronto me dejará, En todo caso puede vivir en mi casa cuando yo me traslade a vivir con vosotras esos 13 meses de prueba, algo que deseo ardientemente.
Mi vientre es plano, mis tetas firmes, mis pezones siempre están duros. Mis deseos sexuales son altos. Cuando no tengo con quien acostarme lo paso mal. Por otra parte si me enrollo con una tía solo por la compañía y el sexo pero no encuentro el amor lo paso peor.
Profesionalmente me he ganado la vida como modelo de pasarelas y he participado en papeles secundarios en películas, también he hecho cine porno. Contra lo que se cree las segundonas tenemos mas ventajas, aunque ganamos menos, que las primeras cuyo caché les obliga a una continua servidumbre de los medios productivos de bellezas. Mis fotos de vestida y también de desnuda han salido en varias revistas nacionales e internacionales.
Soy lesbiana inequívoca aunque me he follado a muchos hombres. En estos momentos y desde hace 7 años tengo una pareja, femenina, estable. Hace años que no dejo penetrar a ningún hombre en mi cuerpo a excepción de Ismael cuya polla es obra de mi arte creativo. Ella es Sumatra. Es una exquisitez de mujer. Esta al corriente de mi contacto con vosotras y está pasándolo mal porque cree que la voy a abandonar. Ambas vivimos en casas separadas pero nos frecuentamos casi cada semana. Con Sumatra y mi hija Dina nos hemos acostado alguna vez juntas sin que Dina le haya resultado extraño nuestros ritos salvajes. Ismael también se lo monta con Sumatra cuando viene a visitarme y coinciden. Sumatra es menos bi que yo y aunque le gusta ser penetrada no le gusta darle besos. Eso enfurece a Ismael. Me gustaría que Dina y Sumatra me acompañaran a visitaros pero eso deben decidirlo ellas y seguir su propio protocolo de contactar con vosotras por su cuenta. Dina ha de seguir o terminar, mejor dicho, su propio proceso de niña aunque ya es toda una mujer esbelta y muy desarrollada para su edad, y Sumatra es todavía muy joven, tiene 23años, tiene que vivir otras experiencias antes de llegar a la misma conclusión que yo.
Me pregunto si como futura comunita en el supuesto de que lo llegara a ser podría continuar teniendo contactos sexuales fuera del grupo comunitario aunque eso ya ha sido contestado con respecto a las fiestas compartidas que ofrecéis,.
Tengo dinero ahorrado, suficiente para vivir el resto de mi vida sin tener que cobrar de nadie y tres casas en propiedad aunque en principio una es para que siga viviendo Dina y la otra pensaba dársela a gestionar a Ismael. Mi contribución a vuestro proyecto podría ser, además de mi capital líquido, con la tercera.
Os añado fotos. Algunas haciendo el amor con Sumatra. Algunas fotos son atrevidas. Primeros planos de mi trasero etcétera. No me consideréis una salida, en todo caso no lo soy más que vosotras a juzgar por vuestros atrevidos relatos anecdóticos.
Tercera y última circular para ti Olgana. Tus fotos y tus informaciones nos complacen enormemente, ahora te vamos a pedir algo definitivo. Para ahora estás en un punto en que ya formas parte de los com |
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