La Trieja (que no pareja).versión una
Terrassa marzo 2007
Ésta es una historia de 3.
Una historia de amor que compromete a tres.
El amor y el tres, ¡uf! dos palabras difíciles de unir.
3 son los lados de un triángulo. 3 son sus ángulos que suman 180 grados.
3 fue el triunvirato romano de los césares que se pelearon.
3, la trinidad católica, un galimatías que nadie entiende.
3, los tres poderes: el legislativo, el judicial y el ejecutivo.
3, son las personas de un trío.
Debe ser una historia de tantas pero ésta es la que yo conozco.
Hay un hombre y dos mujeres. Un clásico. Él, su esposa y su amante.
(Él): Amo a dos mujeres a la vez y no estoy loco, ¡Machín! ¡aprende!
(La Una): ¡siempre lo había sospechado! ¡Pero es tan guapo!
(La Otra): Nunca podré vivir con él. Putada. ¡Te amo! ¡Os amo!
Un hombre y dos mujeres triangulados.
¡No! ¡Imposible! Eso no puede funcionar. Perversión, dolor, engaño,… ¡alguien lo pagará muy caro!.
¿dónde empezó todo? Eso no importa. Él tal vez sea un ejecutivo aburrido y la amante su secretaria voluptuosa y su esposa gris el ama de casa ¡Oh no!, a lo mejor la esposa es una famosa cantante de jazz, él su arreglista y la amante una fan que han conocido durante un concierto. O ¡mejor aún! La amante es una estudiante de antropología investigando las relaciones plurales, él un viajante de ferretería y la esposa una azafata de vuelo. ¿qué importa eso? La verdad es que no son relevantes esos detalles. No interesa el currículum de cada uno sino lo que siente.
¿Por donde sigue la historia? ¡Ah sí!
(Él): La intimidad es nuestra y no se puede contar ni entender.
(La Una): la verdad es que él me quiere y la amante es muy buena persona.
(la Otra): Nuestro caso es excepcional y deberíamos patentar la fórmula para que nadie sufra.
Lo más fuerte que te pasa en la vida es enamorarte. El amor és la única deidad. Amar y ser amada ¡qué grandes palabras! ¡Quien no esté enamorado que no pierda el menor tiempo, que coja el primer tren y vaya en su búsqueda a enamorarse! Todo lo demás, el trabajo, el dinero, la nacionalidad, la política están en segundo plano. La liberté et la egalité dependen de la fraternité. Pero a continuación el amor es cuestionado cuando es transgredido el límite del dos para pasar al tres. He aquí que en esta historia hay tres personalidades: un hombre y dos mujeres heterosexuales que lo quieren y que entre ellas se respetan y consienten. Nadie habla de elegir a la una o a la otra. Él prefiere correr el riesgo de ser abandonado por ambas. Hasta ahora, que se sepa, el hombre no ha sido troceado. Ha sido repartido por tiempos y por espacios. A ratos conviven todos juntos. El hombre ha sido elegido por las estrellas para querer a las dos mejores mujeres de muchas comarcas a la redonda y cada una de ellas prefieren la mitad de él que tener a otro por entero y que sea un imbécil.
La Trieja (que no la pareja). Reconstrucción. Versión Bis. Abril 2007 19
3 eran 3 y cada uno era distinto.
3 es el número de la discordia. El primer impar después del uno, ¿y que es el uno? Casi nada. La soledad; dicen que el aburrimiento. El 3 viene después del dos. Viene después, mucho después, queda tan lejos que a veces no llega nunca a sumarse.
El dos está en todas partes. Los avestruces y las palomas tienen dos patas, también los primates. Los seres superiores somos bípedos salvo los penilargos y elefantasíacos. Las gilettes de hace un tiempo también tenían dos hojas de afeitar, antes se comían dos plátanos: dos mejor que uno, las bicicletas y las motos son de dos ruedas. Las nuevas familias nucleares buscan la parejita como descendientes. El 2 es lo predominante. Y es el numero exacto de la pareja. El tres, es el tres de la contradicción. `¡a ver! ¿Alguien ha visto un animal con tres patas? La naturaleza parece que está por el dos como lo más prevalente. Es el número de mayor regularidad. Hay parejas de guardia civiles, parejas de ases, parejas de tórtolas, parejas de todo... en cambio, ¿dónde se han visto las triejas? Sí, hay tríos y flux en el póquer pero no nos distraigamos con eso Los tríos, triades y triangularidades forman parte de la literatura y ahí donde hay tres parece que al menos uno lo pasa mal. Muy, muy mal.
Sin embargo 3 son los lados de un triángulo. 3 sus ángulos que suman siempre el mismo resultado. 3 los poderes: el legislativo, el judicial y el ejecutivo; 3 la bandera tricolor republicana; añil, rojo y gualda, 3, los gritos de la revolución francesa: egalité, liberté, fraternité. 3, el tripartito, pero esto fracasó, ¡no nos sirve! 3, es el misterio de la santísima trinidad: padre, hijo y espiritu santo, un galimatiasdificil de entender; 3, son las virtudes cardinales: fe, esperanza y caridad; 3, los puntos cardinales, ¡ah, no!, éstos son cuatro. ¡Borrémoslo! 3, fueron los del triunvirato de los césares romanos que se dieron de hostias. No, nos sirve tampoco como ejemplo. ¡Fuera! 3, eran los padrenuestros que te mandaba el confesor cuando le decías que habías cometido pecados de pensamiento y obra. 3, los componentes de una constelación amorosa. Echemos una mirada a una que conozco y ahora os resumo. Este es el cuento que quiero contaros.
Éranse dos mujeres y un hombre. Ellas lo amaban a él y él a ellas. Las dos estaban al corriente de la situación y nadie planteó nunca el dramático dilema del mundo formal: ¡o ella o yo!, ¡o la una o la otra!. Claro que a él le objetaron que lo quería todo y a una de ellas que venia a intervenir en una situación delicada donde rugiría el dolor.
Dejaron fluir el amor como seres inocentes en un mundo de culpables. No quisieron cortar la experiencia que la vida les traía.
Eso es un clásico. No sé si es mejor que haya dos mujeres con un hombre que dos hombres con una mujer. El 3 con todas sus combinaciones y riquezas y también conflictos sigue siendo un 3, tanto en un caso como en otro.
Podían ser un ejecutivo, su secretaria y su esposa como ama de casa, o bien una cantante de jazz, su arreglista y una fan que conocieron durante un concierto; o tal vez, una tardo-estudiante de antropología que le fue a entrevistar a él como psicoanalista y ella era médico. Sus currículums no nos importa en lo más absoluto. Prescindiremos de eso en el relato. Lo cierto es que era un hombre con vida de pareja estable y otra mujer enamorada a la que le correspondía.
Eran 3, nada del otro mundo. Todas las historias humanas tienen un tercero solapado en alguna parte, en otra casa o dentro de un armario, esperando ocupar el sitio del segundo u ocupando la perspectiva del deseo. Se esconde al tercero porque el segundo no lo admite y cuando el tercero forma parte de la escena con todos los derechos, resulta que no hay juzgado que case a triejas, ni curas que se metan en esos atolladeros. La gente se casa en grupo. Los Moon, secta, casaba a sus fieles en manadas multitudinarias, pero siempre de parejas. No se conoce el ceremonial de las triejas. Esta historia es para que las autoridades lo contemplen y cambien los formularios para que se puedan solicitar matrimonios civiles de 3.
(El). Soy el hombre más feliz del mundo.
(Ella, la esposa). ¡Se me hace duro compartir al hombre que quiero y con quien vivo con otra.
(La otra). ¡No quiero ser una mujer escondida!
Los 3 eran 3 y todos eran buenos. Críticos de las antiguas morales, sin venderse al don Dinero. Amantes de una nueva sociedad que de pronto un día supieron que donde hay que hacerla es en casa y no en las barricadas. No eran superhéroes, vivieron y terminaron con sus problemas de adaptación de todos sus credos a su historia particular.
(Él). No voy a abandonar a una persona por otra pero sé que corro el riesgo de ser abandonado por las dos.
(La una). No quiero que dejes a la otra porque te condenaría a la frustración permanente.
(la otra). ¿Y no podríamos vivir juntos los tres?
Sabemos que más vale una parte buena de algo que no la totalidad de una cosa mala.¿Pero cómo aplicar eso al hombre al que quieres? No lo puedes dividir en dos partes con una sierra, te lo tienes que repartir por tiempos. Puesto que no eran lesbianas y su amor por el mismo hombre las tenia en el respeto mutuo, las dos mujeres llegaron a un acuerdo.
(Ella. Conmigo todos los días menos los martes y los miércoles, un fin de semana contigo y otro para mi.
(La otra).¡Jo!, Lo tienes más tiempo tu que yo, ¡pero ya me va bien! ¿Y las vacaciones?
(Ella) la mitad contigo y la mitad conmigo.
(El que escuchó la conversación dijo).¿Y yoooo? ¿ No tengo nada que decir. ? No soy una calcomanía, no me puedo duplicar. ¿Por qué no compartir juntos los viajes y los espacios?
Fue así como reaprendieron a convivir los tres. A pasar juntos sus años de adultos más allá de los tiempos de los experimentos sexuales y de las orgías de moda. Hicieron una ceremonia juntos con un ritual diseñado para esa ocasión. Rompieron moldes, lo mismo que los matrimonios homosexuales entre hombres o entre mujeres los estaban rompiendo por su lado.
Vivieron felices sin comer perdices porque preferían las comidas vegetarianas. Encargaron una cama más grande al carpintero y cambiaron de casa para tener más sitio para todos. A él no le fue consentido que dijera cariño o amor mío a la una igual que a la otra sino que tuvo que especializar su lenguaje amoroso distinto para cada una. La esposa no se sintió amenaza por la presencia de la otra que no tomó como rival, y esta otra aportó más fiesta, naturalidad y amor a la relación.