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El niñato

Por YASHUAbcn - 8 de Agosto, 2008, 1:52, Categoría: RELATOS

Con algo más de veinte años y venido por primera vez  de las extremas tierras de Extremadura, acudió a la cita acompañado de su novia de oriundez territorial y con toda la iniciativa de empresa que a él le faltara. Ambos, con proyecto de futuro común y trayecto de novios compenetrados con el “sólo tú” por divisa, terminaron con síes rotundos y decisivos a las condiciones de uso del apartamento. Como casero modelo y según mi criterio, les advertí que no habría ningún problema en que ambos compartieran la habitación días excepcionales con el coste del alquiler de uno aunque otro tema sería que ella, Eli, decidiera instalarse.

-Oh no, ni siquiera una noche -aseguró- mis papás no me dejarán.

El nuevo inquilino, Diego Sorro, aunque enseguida fue Dieguito, aceptó las condiciones y pagó enseguida lo reglamentado.  Y puesto que  era enviado por un tipo que ya me había enviado a dos chicas extranjeras que después de dejar la paga y señal cambiaron de opinión en pocos días, decidí reembolsarle  la cantidad de aquella paga.Decisión que ya no repetiría con posterioridad para otros posibles casos. (yo no tenía porqué asumir la falta de planning de los demás o sus múltiples variables debidas a indecisiones o imprevistos).La palabra “los demás” era  para mí un misterio definitivo.

El chiquito más contento que un enano con un cuarto de kilo de pasas, vino con sus bártulos -ayudado siempre de su socia con exuberancia de más competencias de él- y ocupó la habitación del fondo. Antes., me había hecho una extraña solicitud que le denegué: tener una nevera propia en su cuarto. El, insulínico prematuro debía cuidar su alimentación y contrarrestar el disfuncionamiento de su páncreas.En seguida se puso manos a la obra y compró artículos de cocina y llenó su sección de despensa asignada.

Diariamente iba a trabajar un montonazo de horas en temas de instalaciones para proyecciones fílmicas. Y aparentemente trabajaba más que un burro, quizás instado por un matrimonio en perspectiva y por dar el do de pecho, ante una catalana con las tetas bien puestas. Sus ocupaciones laborales le devengaban parte de su concentración y habitualmente dejaba sus calzones visiblemente ensuciados en los percheros del cuarto de baño, como emblema cultural de su pasado. También era habitual en él dejarse olvidados bocadillos preparados y otros temas culinarios. Era el típico muchacho provinciano que siempre ha tenido una mamá detrás con la fregona. Enseguida entendí que  no solo cobraba por habitación alquilada sino que debería pensar en un plus para dar clases de convivencia y uso de espacios compartidos a niñatos desentrenados. Al mismo tiempo Dieguito no era un santo y le daba a los canutos con unas exhalaciones superiores a su frontal para encajar imágenes sublimes, también al alcohol que lo dejaban fuera de tiro y enganchado a la cama hasta los mediodías pasados. Temí por su cordura.Tantas horas de trabajo a destajo y tanto vicio podían dejarlo seco. El chico no tenía desperdicio. En realidad era un caso de academia para entreno de caseros con-todavía- no demasiada experiencia,cual era mi caso. Tuve que avisarle varias veces y particularmente una superborracho comiendo en el suelo del salón y dejándolo todo pringado. Habitualmente allí por donde pasaba dejaba sus marcas y con él aprendí que no hace falta preguntar quien ha hecho que en un grupo convivencial cuando se conoce a sus miembros y los hábitos de cada uno. Diego-bonito dejaba las marcas de los vasos por allí donde pasaba y las huellas de su suciedad por ahí donde pisaba. Por si fuera poco iba a cerrar,lo que al parecer era el único  bar abierto de la zona hasta madrugada,en la gasolinera del puente de Ripollet.Y con otros dos huéspedes: Positiv man y Maurazo, cambiaban el mundo desde la filosofía de los transeúntes. Le planteé un ultimátum sobre cambiar e hizo caso omiso. Así mismo se cargó por negligencia la antena del compact-radio estéreo y nunca hizo ninguna gestión por reponerlo.Le advertí que le saldría el doble de cara a deducir  de su depósito si me tocaba ocuparme a mí. Prefirió hacer caso omiso.

De tal prodigio de la naturaleza no cabía esperar mucho,aunque paradójicamente fuera el objeto de amor de una chica que parecía  poder pensar por los dos. Y llegado el momento hizo la putada típica del inquilino que se va de un día para otro sin avisar y encima pretender la devolución del depósito como si no hubieran rotos y como si no hubiera sido dicha una de las cuestiones de oro: el preaviso con tiempo suficiente (de 15 a 30 días). Un primer día de agosto justo cuando yo salía para Suiza encontré una miserable nota diciendo que se iba y que me pusiera en contacto con él para la devolución de unas 20 mil en depósito.Por supuesto no dejó las llaves. Puesto que estaba por equivocación en el apartamento,actué como si no hubiera pasado y no fue hasta 4 semanas después que la asumí. Por supuesto no contacté con él y cambié la cerradura recurriendo a un ejercicio habitual de caseros: el de tener un repertorio de bombines para situaciones de este tipo en que las llaves no son devueltas. Unos dos meses después me llamó y me dejó recado de que le llamara. Lo hice.

-te  he llamado para que me devuelvas el depósito.-me dijo desde la impertinencia de una crisis de acné-

-¿estás bromeando?No creí que se te ocurriera llamar para eso.

-es mío y me lo debes.

-Su cantidad se ha volatilizado en el cambio de cerradura, en el roto que no reparaste y en la falta de preaviso para dejar el piso -le canté dejándolo sin habla- ante lo que tu solicitud no da a lugar.

-Pero tú eres un mangante o que? -se puso al micro Eli,pensante por los dos.

-La historia es con él no contigo.Tú no sabes nada. Y no estoy dispuesto a contartelo.Esta llamada la pago yo además.

-Si ya lo sabíamos desde el principio, mi padre es abogado y además tiene arrendados apartamentos y siempre hay recibos de por medio.Tu no lo hiciste.

-No ya lo tratamos en un comienzo y aceptásteis o aceptó.La palabra es suficiente cuando se cumple.Tu niñito no la ha cumplido.

-Te denunciaremos, mi padre sabe de esto.

-Adelante, ya nos veremos en el juicio y ahora perdóname tengo cosas mas importantes que hacer. Clinc!

Me quedé un rato reflexionando sobre como se constituyen las alianzas de defensas y combates entre los seres humanos y lo fácil es el posicionamiento unilateral por conveniencia.Al parecer los novios habían evolucionado a una mayor intimidad y posiblemente el candidato a los usufructos familiares de ella,había conseguido más credibilidad ante los padres.Aunque no tanta -valoré- como para que le den apoyo en un recurso judicial cuando carece de la menor fuerza ética para plantearlo. Dieguito demostraba que podía haber gente para todo y que dentro de un inquilino podía vivir un rencoroso más o menos permanente.

Pasaron 10 meses y no supe nada mas del niñato y de su mantecosa defensora. Lamenté que los finales tengan que ser trágicos y groseros, pero eso es casi lo de menos cuando un final está preescrito desde el primer momento en que se pacta un acuerdo con un usuario de tránsito y todo inquilino es un usuario provisional.

Yo me predisponía a acoger a una heterogénea fauna mundana: desde inexperienciales como el extremeño a hombres curtidos por la vida como José Haro o a mujeres asomadas al balcón como Ana Verdasco. Las historias de inquilinos no acababan sino de empezar. El futuro me depararía de una clientela particularmente curiosa y percentualmente indicativa de las proporciones de cordura-o de falta de ella- de la vida. Tras su partida el apartamento quedó vacío de las heroicidades de un mentecato con ínfulas de hombre demorado. Mi ganancia inmediata fue la de no tener que poner su ropa  sucia en bolsas de plástico que dejaba colgadas del pomo de la puerta de su habitación.Mi ganancia de fondo fue la de no tener que pasar por bronquear tan directamente a alguien que no sabe controlarse por exceso de alcohol y porros. Pero en el fondo sabía que  mis relaciones caseras con toda la fauna humana (y sus floras dejadas)dejarían motivos de colisión.Dieguito  el niñato  podría ampararse bajo su manto de inexperiencia de andar por el mundo de niño faldero, pero no tenía la menor excusa. Era otro sujeto de deshecho para la caja de los entuertos. Un inmaduro de los que iba por la vida pensando en sus propias decisiones y no cumpliendo los acuerdos. Pero eso, eso, no era exclusivo de su condición infantil. Desgraciadamente para mí, la palabra humana en general estaba en crisis y la palabra de los inquilinos era  sospechosa por condición. el tiempo me iría confirmando que cuanto más énfasis tenía una declaración juramentada y una afirmación de garantías menos cumplible era.el personal halagaba por hablar y yo por supuesto, no les hacía caso,o no les hacia mas caso que el que se merecían.Al fin y al cabo, sus mentiras formaban parte de  materiales literarios, de los cuáles me aprovecharía convenientemente.