La naturaleza tiende a crear formas adaptadas al medio incidiendo en la configuración intraorganísmica de los seres vivos asi como en su aparato de locomoción y en sus maneras externas. El cuerpo humano viene recibiendo elogios por su belleza y su complejo y evolucionado funcionamiento físico. Las caras humanas revelan historias de sujetos y desde sus ojos se infieren sus estados anímicos. No siempre las caras son bonitas ni los cuerpos son deseables. Donde predomina el desgarbo no se manifiesta la apetencia. Como que en la vida no todo no pasa por la imagen ,el tipo desgarbado o que no tiene un sex Apple fulminante termina por desarrollar otros recursos intelectuales o artísticos desde lo que catapultar facultades que le van a rodear de otros atractivos aunque no sean físicos.
La fealdad es una de las referencias que no se olvidan aunque por cortesía dejen de mencionarse. Ser feo significa tener una cara sin asomo de belleza, poco interesante de entrada.
Una cara, por importante que sea en la comunicación de una persona con las demás, no lo es todo. Es a lo que se mira cuando se habla con alguien pero también se consigue información de la persona mirándole el resto del cuerpo. Una persona con una cara fea puede tener un cuerpo bonito. Lo que no tiene en el rostro lo puede, en la medida de lo posible y de su arte en decorarse, es decir, en provocar, tener en el cuerpo. Hay personas con un enorme atractivo sexual y que no son guapas.
Dicho esto, veamos como puede sobrevivir psicológicamente una persona a su fealdad. Seguramente no se resistirá a reconocerlo porque vivirá con esa condición y el estigma de habérselo señalado desde una temprana edad. Basa que un niño esté rodeado de otros que reciban elogios con respecto a su semblante y él no para empezar a recibir una carga de discurso lesivo por omisión. Mas adelante el compañerismo de escuela y la crueldad infantil se ocuparan de remarcar su condición de patito feo. La condición de feo se añadirá a la de otras condiciones asintóticas y disintónicas. Hay gente muy alta, otra que tiene tendencia a la obesidad, otra que no supera su desgarbo en el andar.
La resistencia a su condición seguirá persistiendo aunque sea aceptándola pero no acertando la forma de superarlo. La persona fea que sigue siéndolo más es la que sigue sufriendo por ello. Cuanto antes admita el/la feo/fea que lo es antes podrá reorganizar su vida sin otras falsas auto imagos. No tengo noticias de que la gente fea haya sido condenada por esa razón, aunque otro registro es el que socialmente pueda ser marginada. Determinadas formas físicas son excluidas de determinadas élites. Además de la fealdad facial hay que añadir una lista de deformidades o de medidas no regladas dentro de una comunidad biológica. La persona distinta es la rara que los demás trataran de tal, sea porque no conoce el idioma o porque carece de la misma capacidad motora. La fealdad es considerada como un hándicap, como una adversidad o como una mala suerte, dado el tipo de sociedad en el que se vive en el que se valora tanto la imagen. Tampoco es de ahora, desde la antigüedad se viene valorando la belleza. La belleza aliada con la inteligencia siempre fue poderosa (Cleopatra, Mesalina, Evita, Felipe González, los varones Kenedy…) pero eso no demuestra nada, la inteligencia también se ha abierto acceso al poder a pesar de la no belleza de sus candidatos (De Gaulle, Claudio, Kruchev,Tatcher,Aznar,…).
Hay feos célebres que superan en encanto al más guapo (Karpo Marx o Wody Allen).
Bárbara Streissand puede ser considerada como fea y desde el punto de vista de sus admiradores no nos gustaría que se la operara para ser más guapa. Cuando lo hizo Massiel con la suya, consiguiendo un resultado que sin duda la embelleció algunos nos sentimos defraudados. Y es que la imagen y la personalidad van muy unidas. El peso de la imagen es tal que pasar por sesiones de liposucciones, de estiramientos, de rectificaciones o de implantes mamarios se ha banalizado hasta tal punto que se puede hablar de un fenómeno de lucha sin cuartel contra la pérdida de belleza o contra lo que puede ser considerado feo. Como siempre el punto de mira no está tanto en los ojos que miran como en los conceptos que tiene encajonados el cerebro al que están conectados estos ojos. Michael Jackson a fuera de pretender algo anti natural para su piel ha conseguido un rostro de espasmo permanente. La pretensión antinatural de la belleza puede causar estragos en la fisonomía y en la figura de los adictos a quirófanos y tratamientos. Para el feo que reconoce que lo es, que lo sabe a la vista de los patrones regentes de las formas, que tras descubrirlo, ya hace muchos atrás, se lo han confirmado y se lo ha confirmado a sí mismo innumerables veces a lo largo de su vida, al verse de todas las formas posibles, de lado, de espaldas, por arriba, de costado, sentado, de pie, extendido, desnudo, vestido; no hay otra solución que la de reconciliarse con su forma en aquello que no puede cambiar y la de hacer esfuerzos de mejora para aquella parte en que sí pueda cambiarla.
Las posibilidades naturales para embellecer el cuerpo son innumerables y los manuales y propuestas técnicas para hacerlo, una multitud. Todas pasan por la disciplina de dedicación diaria. Es así como un cuerpo esquelético o enclenque o excesivamente asimétrico puede ir auto moldeándose y siendo más agradable. De la dedicación al cuerpo por esta vía se ha hecho culturismo y un culto a la imagen a la que se supedita la franqueza de la persona. Eso da lugar a otra clase de síntoma. De todos modos lso ejercicios físicos inciden en la masa muscular del cuerpo pero no pueden cambiar la forma facial. Claro está que un estado general de salud corporal y una autoestima al cuerpo en sus progresos por redimensionarlo en otros volúmenes no solo engrandece la autoestima sino que también afecta a la claridad de la mirada y a la forma con que se mueve la boca.
El feo que se sabe feo y que se toma a sí mismo en esta condición como si de una falta de prestación se tratara, algo parecido a lo que cualquier otro deficitario, reconocerá en su déficit corporal del tipo que sea, puede sacar partido de su condición (las mujeres barbudas y los enanos trabajaron en los circos de alguna época, no se si todavía se hace del hirsutismo y de la enanez espectáculo)o prescindiendo de sus facies no olvidará que es una persona con todos los derechos a la vida y con todo su sistema sensorial a la perfección para gozarlo todo.las mujeres del salón Kity fueron entrenadas para tener relaciones sexuales con todo tipo de figuras físicas por bochornosas que pudieran ser. La prostitución jugó siempre un papel importante como forma de obtención de información a cambio de placeres sexuales. De hecho, la sexualidad ha sido y se sigue utilizando como una poderosa arma para doblegar sutilmente la voluntad ajena en determinados casos. El sujeto poderoso ha conseguido de su partner lo que ha querido sea cual fuere la condición estética del primero.
Examinar la fealdad como un todo no es posible lo mismo que la belleza. Así como la persona mas bella puede tener partes de su figura que sabe que no son bonitas y tiende a disimularlas o los demás las pasan por alto, también la persona más fea puede tener partes de la suya exuberantes o atractivas. La verdad es que aceptarlo todo del otro significa encontrar a un otro muy bien dotado y perfecto en todos sus rincones, rechazar todo del otro significa encontrar el mas absoluto de los adefesios. Psicológica e ideológicamente pasa algo parecido: es imposible estar de acuerdo lo mismo que estar en contra de absolutamente todo lo que diga una persona tomada al azar. Un acuerdo general con ella es tanto mas cierto en cuanto hay diferencias de opinión en algunas cosas y un desacuerdo general lo mismo, es tanto mas cierto en cuanto se dan concomitancias con otras.
La persona con una cara fea puede mejorar su forma facial cambiando su gestualidad. Hay gente guapa que al hacer muecas y a costa de insistir en ellas se la recuerda mas por su rictus desagradable y hay gente fea que por su simpatía y sus gracias se la recuerda más por esto que no por el rostro.
La fealdad en el peor de los extremos, en los que no hay vuelta de hoja, y nada puede negarla como tal, puede ser mas o menos aceptable según la persona que la detenta según sea su personalidad. Una persona fea si además es desagradable resulta imperdonable, una persona guapa que va de mal educada no se la recordará por guapa si no por mal educada.
La sociedad masificada dentro de todos sus inconvenientes tiene la ventaja, si así se puede denominar, del desapercibimiento a partir de la ignorancia mutua. La gente no sale a la calle con la cara tapada por razones estéticas (quienes la llevan por obligación sociales es por razones religiosas y por dominancia machista). La gente sin cara o con malformaciones considerables por angiomas severos o por accidentes infantiles se acostumbra a ella y la fuerza de la costumbre hace que su entorno también se acostumbre a él. Lo que va a importar de esa persona lo mismo que de cualquier otra con la cara más seductora y los ojos mas interesantes es la verdad de ella, sus contribuciones, su comunicación. La persona más fea del grupo puede ser la coloquialmente mas divertida, la que saca mejores notas en su carrera o el que sabe más de todo porque, tal vez, dedica mas atención al estudio que a las relaciones humanas donde le ha tocado aguantar desprecios de todos los colores. Si la realidad se constituye en un factor de aislamiento social es posible que el afectado recicle su tiempo de estar consigo mismo y lo emplee para desarrollarse culturalmente. Lo que le falta a nivel facial puede compensarlo sobradamente con otras aptitudes culturales e ingeniosas.
Lo que siempre está en juego es la actitud cargada de prejuicios y de indisposiciones. En última instancia la fuerza de la erótica pasa por la forma y la degradación de esta es un factor para el desapasionamiento. El humanismo no puede convencer de que todos los seres somos iguales dentro de una escala sentimental, mucho menos dentro de una escala de apreciación estética. Unas figuras gustan mas que otras de entrada, unas caras atrapan mas miradas que otras. En un campo de relación oral no es la cara más bella la que más interés visual mueve sino la más interesada. La vida es una danza combinatoria de aptitudes y actitudes. La falta de aptitud por algo, en el caso que nos ocupa, la falta de quórum estético o de belleza, toca ser compensada con una actitud ante la vida resplandeciente o al menos conectado con otras fuentes de placer mas allá del vinculo visual. Se podria decretar un amor para todos y no excluir a nadie de ello por sus facciones pero no funcionaria. El vizconde de Segur dijo que el hombre hace leyes y la mujer modales. Lo que sí se puede hacer es no dejarse paralizar por el déficit. Una falta de estética es tanto más deficitaria cuanto el afectado menos crea en sus otros campos de posibilidad relacional o creativa.
Ante el –que se puede calificar- agresor verbal por decirle a otro que es feo, solo cabe contestarle que vale sí, y qué. Es como decirle a alguien que es blanco, negro, alto, obeso o escandinavo. Muy bien ya has señalado un atributo ¿y ahora qué? ¿Iniciamos una conversación o nos decimos adiós por serlo? En el tipo que señala a otro que es feo, tal vez encontremos uno que va de Adonis con su complejo de superioridad pero con sus otros atributos por demostrar: desde la inteligencia a la longitud de su pene. En todo caso no deja de ser curiosa que todavía hay quien sigue clavado en la rémora infantil y acude a esa clase de calificativos. No forma parte de la elegancia verbal en todo caso señalar las condiciones físicas de los demás de maneras peyorativas. Si alguien quiere crear un impasse en la incomunicación no tiene más que hacerlo. En otra forma de hablar, la persona fea es la que está cerrada de mente y espíritu y no tiene habilidad para aprender o adaptarse, y la guapa es la que está en permanente progreso y evolución y es atenta con los demás siendo respetuosa con la vida. Siempre hubo patitos feos y los habrá, mientras el ser humano no sea fabricado por una máquina habrá asintóticos de la forma. El problema no es que el patito negro lo sea sino que el resto de los otros, sino que los blancos lo picoteen y lo dejen atrás. El problema mayor de la fealdad no es ella misma sino el desprecio recibido.